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19/7/17

Mi primer trío ¿Con un Youtuber? (Fanfic) | Por JDu__1990

Era la última semana de julio y estaba en casa aburrido. Ninguno de mis amigos estaba en la ciudad para poder quedar así que la mayoría del tiempo la aprovechaba viendo porno y pajeandome, ya que mi familia se había ido de vacaciones también. En un momento, me metí a Grindr para curiosear la gente de mí alrededor. Después de deslizar un poco por la app me encontré un perfil sin foto, cuyo nombre era "terceroparatrío".Ese perfil me dio curiosidad y me metí. Su descripción era: "pareja de 22(activo) y 20 años (versatil activo) con buen cuerpo busca chico de entre 18 a 24 años para nuestro primer trío. Sólo disponibles para una semana." El usuario estaba relativamente cerca mío y como me parecía interesante, decidí hablarle:

+Hola chicos, ¿molesto?
-Noo tranquilo.
+¿Qué tal? ¿Cómo os llamáis?
-Bien ¿y tu? Yo soy Diego (22) y mi novio es Alberto (20).
+Yo me llamo Javi y tengo 19.
-¿Estarías dispuesto al trío?
+Sí, parece una idea bastante buena  😏
-¿Qué rol tienes?
+Soy pasivo 100%.
-¿Tragas o escupes?
+Trago.
-¿Eres sumisete?
+Un poco sí
-¿Follarías sin condón?
+No, sería siempre con condón.
-Tú también tienes buena pinta. ¿Qué día te vendría bien?
+Mañana me podría venir bien, tengo la casa sola.
-Perfecto entonces, nosotros llevamos el lubricante y los condones.
+¿Me pasáis foto de cara?
-Nop, te vamos a dejar con la intriga hasta mañana.
+Mañana estad en esta dirección C/Falsa 123 portal 4 2A a las 6 de la tarde
-De acuerdo Javi, allí estaremos. Un beso.

Cerré la app y me quedé pensando que había sido demasiado fácil y que no sabía qué me había lanzado a ello, ya que no me va quedar con desconocidos. Pensé también en porque no me pasaron foto si iban a quedar, pero no le di demasiada importancia, al fin y al cabo, en menos de 1 día les vería. Como ya era de noche, cené y me fui a dormir. Tenía ganas de paja, pero preferí reservar el calentón para el día siguiente. Al día siguiente, ya por la tarde me duché y me preparé para cuando viniesen. Llevaba empalmado casi todo el día solo de pensar que iba a participar en un trío. Llegaron un poco antes y cuando les vi por la mirilla de la puerta no lo podía creer.

Estaba viendo a Diego Galilea(@Makingyoufeel) y a su novio. Abrí la puerta y exclamé:
+¿¡Sois vosotros?!
-¿Eres Javi no?-Dijo Alberto.
+Sí, pero no imaginaba que fueseis a ser vosotros los del trío.
-Ya bueno, es que queríamos que fuese súper secreto-Dijo Diego.
+Pasad, pasad. Bueno chicos, ¿queréis hacer algo antes o pasamos directamente al trío?
-¿Pasamos al trío no?-Dijo Diego dejando escapar una sonrisilla seductora. Tenía pinta de ser el que le propuso el trío a Alberto.
+Pues entonces acompañadme a la habitación.


Cuando llegamos les indiqué que se quedasen de pie y agarré el paquete de Alberto mientras me dispuse a besar a Diego. Alberto tenía la polla desempalmada, pero cuando empecé a tocar, comenzó a ponerse morcillona enseguida. Diego besaba muy bien y estaba haciendo que mi rabo también creciese poco a poco.Al rato intercambié lo que estaba haciendo,pero Diego sí tenía ya dura la polla cuando empecé a tocarle el paquete.Alberto también besaba bien pero lo hacía de forma más suave que Diego,como más cariñoso.Cuando ví que era suficiente,les quité las zapatillas,les bajé a ambos los pantalones y se quitaron las camisetas,dejandoles en boxers.Diego marcaba un rabo más grande que Alberto,pero no me paré mucho a verlo,quería disfrutarlos ya.Empecé a lamer los rabos por encima de los calzoncillos,lo que hizo que empezasen a tensar un poco los cuerpos y a respirar más agitadamente.Cuando llevaba un rato así escuché:

-Javi,por favor,cómenosla ya-Dijo Diego entre suspiros.

Acto seguido les bajé la ropa interior para descubrir un rabo de unos 19-20cm sin depilar en el caso de Diego y un rabo de 17'5-18cm con el pelo recortado en el caso de Alberto,ambos con un grosor considerable.Al ver esas maravillas agarré la de Alberto y empecé a pajearla mientras me metía el enorme rabo de Diego en la boca,lo que hizo que soltase un suspiro de placer.La de Diego ya estaba soltando presemen,cosa que me volvía loco,esto le estaba excitando bastante.Cuando llevaba un rato mamando miré hacia arriba y vi que se estaban morreando apasionadamente,así que aproveché para cambiar de polla y mamar la de Alberto y pajear a Diego.Esto le pilló por sorpresa y soltó un gemido,lo que hizo que se me pusiese como una piedra.Empecé a comersela lento,disfrutando de todo ese rabazo,pero yo iba cada vez más y más rápido,haciendo que él suspirase cada vez más.Intenté meterme los 2 a la vez en la boca,pero eran enormes y no me cabían,así que opté por lamerlos varias veces desde los huevos hasta la punta,lo que hizo que se estremeciesen.Alberto se arrodilló también y empezamos a hacerle una doble mamada a Diego,lamiendo desde los huevos hasta la punta del glande,haciendo que Diego suspirase cada vez más fuerte.Alberto se metió la polla de Diego en la boca y yo aproveché para volver a comérsela mientras a él,chupándole bien el glande y los huevos e intentando hacerle garganta profunda para que liberase él también presemen.Después de un rato mamando los 2,volví a subir hacia la polla de Diego,con la intención de volver a lamerla junto a Alberto.

En ese momento,Diego me agarró de la cabeza,me metió todo lo que pudo de rabo y empezó a follarme la boca a lo bestia mientras gemía de placer y mientras yo pajeaba a Alberto,mientras este se deleitaba lamiendo y chupándole los pezones a su novio.De la polla de Diego brotaba presemen a chorros debido a su excitación y yo me lo tragaba todo,poniendome más y más cachondo.Cuando vio que ya era suficiente,sacó su rabo chorreando saliva y presemen de mi boca.

-Javi,ponte ya a 4 que no aguanto las ganas de follarte-Dijo Diego. No tardé ni un segundo en hacer lo que me pidió e hice una seña a Alberto para que se pusiese delante para mamarle la polla mientras.

Diego sacó un condón de su cartera y lubricante del pantalón.Cuando se puso el condón,echó lubricante por su polla y por mi culo.Empezó a meterme la punta y se quedó ahí para que me acostumbrase,mientras que empezaba a mamarle la polla a Alberto de nuevo.Cuando vio que me habia acostumbrado,metió casi todo el rabo de golpe,haciendo que soltase un gemido de dolor y de placer y empezó a follarme de forma intensa mientras seguía mamando a su novio.Diego no ralentizaba las embestidas que me daba,de hecho,las iba aumentando poco a poco y las iba acompañando de algún azote y Alberto me cogió la cabeza y me fue guiando en la mamada,consiguiendo garganta profunda algunas veces.Yo gemía cada vez más por la increíble follada que me estaba dando Diego y por la deliciosa polla que me estaba comiendo,sentía que iba a explotar de placer.

-Bueno Diego,déjame follarle un poco a mí ahora ¿no? Que tú ya le has follado demasiado-Dijo Alberto poniendo carita pervertida.
-Vale,pero solo si mientras te follo yo a ti -Contestó Diego.

Diego me dio un par más de embestidas y sacó su rabo de mi culo.Me lo había dejado bastante abierto y dolorido,pero merecía la pena esa sensación.Alberto se acercó por detrás,se puso un condón y empujó con su polla en mi culo,pero gracias a la follada de su novio,no le costó nada meterla entera.Para acostumbrarse,me embistió un rato,y cuando paró,sacó un poco su rabo,se inclinó un poco para adelante,dejando a Diego vía libre a su culo.Este echó lubricante en su polla y en el culo de Alberto y repitió lo mismo que conmigo,metió la punta y cuando se habituó,dio un golpe de cadera tan fuerte que se la metió entera y Alberto también me la metió entera de nuevo por la inercia.



Entonces,Diego empezó a follar a Alberto con tantas ganas que sentía yo la follada como si volviese a ser yo su pasivo,dándole también azotes en el culo de vez en cuando.Alberto,por su parte,era más suave que Diego;empezó follándome lentamente,e iba subiendo la velocidad gradualmente mientras se morreaba con su novio.Yo sentía un placer indescriptible,sentía que me iba a correr sin siquiera pajearme,ya que mi polla liberaba presemen continuamente.Estuvimos así cerca de 10-15 minutos,en los cuales yo estuve a punto de correrme varias veces.Entonces,Diego sacó su rabo del culo de Alberto y Alberto su polla del mío.

-Javi, ¿Nos dejarías hacerte doble penetración? Es algo que he querido probar desde hace años-Dijo Diego.
+No sé,sería lo más gordo que me he metido,no sé si aguantaría.
-Venga porfa,si ya tienes el culo muy dilatado y tenemos más lubricante-Dijo Diego,poniéndome ojitos para intentar convencerme.
+Bueno,de acuerdo,tumbaos uno delante de otro con las pollas juntas.-dije yo.



Diego se colocó rápidamente como había dicho y le siguió Alberto.La verdad es que sus pollas juntas daba un grosor enorme y no sabía si mi culo aguantaría,pero decidí intentarlo.Me subí a la cama y coloqué el culo en la punta de sus pollas y empecé a bajar despacio,para que mi agujero se habituase.Cuando vi que ya me dolía menos,empecé a moverme de arriba a abajo lentamente para acostumbrarme a tener dos pollas dentro de mí,pero en poco tiempo me encontraba botando encima de los dos rabos más y más fuerte.En un momento nos encontrabamos los 3 suspirando y gimiendo del placer que nos proporcionaba la follada.Al rato no aguantaba más y me empecé a pajear para liberar tensiones y acabé corriéndome encima de Diego al poco tiempo.Seguimos un rato más hasta  que decidí que ya era hora de recibir sus lefazos.

Me incorporé y les indiqué que se sentasen en el borde de la cama mientras yo me arrodillaba frente a sus enormes rabos.Limpié mi lefa del cuerpo de Diego con la lengua,se quitaron los condones y empecé a mamar a Alberto yendo cada vez más y más rapido,pajeando a la vez a su novio.De la boca de ambos salían gemidos casi al unísono,haciendo que me volviese a empalmar,me ponían demasiado cachondo estos chicos.Después de estar mamando cerca de 5 minutos a Alberto,su cuerpo empezó a contraerse,dandome a entender lo que iba a pasar.Reduje el ritmo de la mamada y mi boca se llenó de la corrida espesa y caliente de Alberto,a la vez que él soltaba un gemido y un suspiro profundo.Cuando tragué la lefa,le di unos lametones más a su polla,dejándola bien limpia.Entonces pasé a la polla de Diego,que aún guardaba para mí un increíble premio.Empecé comiéndole los huevos mientras él se pajeaba y Alberto le lamía los pezones.Así duramos poco,ya que a mí lo que más me gusta es comerme una buena polla,así que llevé mi lengua desde sus huevos hasta el glande y me metí en la boca todo lo que pude,chupando cada vez más frenéticamente.Diego tardó cerca de 10 minutos en tener contracciones en las piernas y el cuerpo.Le oí decir entre gemidos y suspiros un “¡Dios!” y recibí una gran corrida en mi boca que no tardé en tragar.También le limpié la polla y después me acerqué a ambos y nos dimos un beso,sellando lo que acabábamos de hacer.Nos dimos los 3 una ducha,y cuando se vistieron nos despedimos,asegurando que nos mantendríamos en contacto y que habría una segunda vez.


Agradecimientos:
-A Diego y a Alberto,por ser mis musas.
-A Greenlook15 por aconsejarme y publicar mi relato.
-A ti, por leerlo


Relato de https://twitter.com/Jdu__1990


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6/7/17

Mini-Relato (3): Los dedos divinos

Me agarró firmemente y con su fuerza bestial me tiró a la cama. Solo con un slip blanco y jadeando por el ardiente deseo se subió encima de la cama y me quitó la ropa bruscamente, dejándome con la polla al aire. Se tumbó a mi lado bufando como un toro, y mientras me miraba con pasión repasó mi cuerpo firmemente con sus manos. Me agarró por el cuello y las caderas y me puso encima suyo como si fuera un cachorrito. Pasó su brazo por mi espalda y me aprisionó apretándome hacia él, haciéndome sentir su ardiente y duro cuerpo mientras me comía la boca y me apretaba la cabeza contra él. Entre bufidos, gemidos, sudor y saliva le chupé todo el cuerpo peludo y esbelto de arriba abajo, recreándome bien en sus bíceps prietos y sus pezones puntiagudos, lo que le hacía gruñir como un animal.

Me agarró de la mandíbula para que la abriera y me metió dos dedos para que se los lamiera. Esto me puso muy cachondo así que cerré los ojos y me dejé llevar, chupando sus ásperos dedos hasta el fondo y llenándolos bien de saliva con mi lengua. Me encantaba sentirme dominado de esa forma. De mientras, él amasaba mi culo con ganas, abriéndome las nalgas y dejando mi agujero jugoso al aire. Vi como su pollón no aguantaba más debajo de ese slip de lo duro que estaba, así que bajé hasta su paquete y lo liberé del slip para metérmelo en la boca hasta el fondo, sin desperdiciar ni un centímetro de aquella dura y caliente polla. Media unos 16 centímetros pero era gruesa, tanto que casi no me cabía en la boca. Le succionaba el pollón como si fuera un biberón, lamiéndole el glande que soltaba presemen y pajeándole con fuerza. Él seguía trabajándome el culo, dándome cachetadas y abriéndomelo, acariciando mi ano que cedía al mínimo roce suplicando que lo abrieran.
Me metió de repente los dos dedos que tenía lubricados con mi saliva. Los noté entrar hasta el fondo de golpe, haciendo que gritara de dolor y de intenso placer. Yo seguía mamándole la polla como si mi vida pendiera de ello y él empezó a meter y sacar sus dedos gloriosos de mi agujero, con fuerza y dedicación. Los metía enteros con un gruñido y me apretaba en la próstata, haciéndome gemir descontroladamente y poniendo el culo en pompa para que entrara más y más.

Estaba casi en trance del placer descomunal que sentía y mi polla iba a reventar ya. Me separé de su polla y con sus dedos aún dentro me giré a tientas para encontrarme con su boca la cual lamí y succioné entre jadeos. Me agarró con su brazo, aprisionándome encima de él, haciéndome oler, lamer y sentir su cuerpo de macho mientras seguía explorándome implacablemente. Me sacudía y gemía a cada movimiento que hacía en mi interior, tocándome y haciéndome sentir el más intenso placer que había vivido jamás. 

Y ya no pude más. Mi polla explotó con chorros y más chorros de lefa blanca y ardiente que llenó todo su cuerpo y la cama, dejándome jadeante encima de él.




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2/3/17

Mi amigo Fer me usó para descargarse | Por luis183

Aquel era un día normal. Mi amigo Fer, algo mayor que yo, volvía de practicar rugby. Como siempre, le propuse pasar a jugar al ordenador por mi casa después del entrenamiento.

Hacía calor y yo esperaba a Fer sentado sobre el respaldo de un banco en la plaza. Mi pantalones cortos y mi camisa de verano dejaban ver a un chico delgado y poco deportista. Yo me estaba tapando el Sol con la mano cuando por la esquina opuesta apareció Fer. Él era todo lo contrario.

Había cambiado mucho el último año. Tenía un amplio pecho fortalecido por el ejercicio y sus brazos eran musculosos y fuertes. Más musculosas aún eran sus piernas, que empezaban a estar cubiertas por un corto bello corporal.

Cuando se acercó un poco más pude comprobar que estaba totalmente sudado por el deporte. Iba vestido con unos pantalones de deporte blancos muy cortos y una camiseta a juego con el número "8" de su equipo. Cuando llegó a mi lado pude sentir su olor a sudor, pero lejos de darme asco sentí que me gustaba.

Luis-me llamó-, Te as comprado el Call of Duty nuevo, ¿verdad?
Saliendo un momento de mi admiración por su físico le contesté:

-S, si. Lo compré ayer tío, estaba esperando a que vinieras para probar el cooperativo
¿Me dejas ser de los rusos?-
-Claro- le contesté
-Te voy a reventar- me contestó él y nos dirigimos a mi casa

Una vez en mi cuarto me dijo que quería ducharse y cambiarse. Mi ropa le iba a estar pequeña, así que le presté unos calzoncillos y una camiseta blanca. No lo esperaba, pero ya en la ducha se desnudó en mi cara. Pude ver su pecho con algo de bello y esos abdominales que parecían esculpidos por alguien.

Se empezó a rascar el bulto y pude adivinar algo grande escondido. Parecía que la tenía morcillona.
-Cierra la puerta- me dijo

Empecé a cerrar la puerta despacio, con el tiempo suficiente para ver cómo se bajaba los calzoncillos de espaldas y dejaba al descubierto unos glúteos duros y firmes.

Cuando volví a mi habitación estaba totalmente empalmado y calculando que me daría tiempo a hacerme una paja antes de que saliese empecé a masturbarme. Calculé mal. Estaba apunto de correrme cuando oí la puerta del baño. Me dio el tiempo justo para guardármela cuando Fer entraba por la puerta. Pero se dio cuenta.


-¿Pero qué haces Luisito?-me dijo
-N,nada Fer, que me aburría- le contesté

Fer se rió con mi ocurrencia y terminó de entrar. Mientras se acercaba para sentarse a mi lado pude ver que no se había secado muy bien y todo el paquete se le marcaba en los calzoncillos. Yo estaba muy cachondo y hubiera dado cualquier cosa porque me penetrase allí mismo, sobre la mesa de mi escritorio.

Lo que pasó fue que Fer se dio cuenta de que le estaba mirando. Pude notar que se le había puesto morcillona.

-Tio, la Mónica me ha dejado. La muy guarra dice que ya no me la chupa ni nada y que no quiere saber nada de mí- me dijo
-¿Y eso? ¿Por qué la has cabreado?- le pregunté
-Yo que sé, las tías son todas iguales. Llevo sin descargar 4 días-
-Qué putada- le dije, aunque yo siempre me tenía que apañar solo.
-Tio, ¿por qué no nos la meneamos un rato? está claro que te apetece.

Sin pensar, contesté que sí. Él se sacó su verga, que era gorda y venosa y yo hice lo mismo con la mía, que era un poco más pequeña. Cuando ambos estábamos machacándonosla, Fer, que supongo que se daba cuenta de que yo se la miraba, me pidió que se la agarrara con la mano.

-Agarramela y hazme una paja- me dijo- y yo a tí. Venga, no te preocupes que así es mejor.

Asentí con la cabeza y se la agarré. La sensación de tener ese rabo entre mis manos era espectacular. Se me iba a salir el corazón del pecho. Él me masturbaba velozmente con su mano y en un momento dado, con toda esa excitación, me corrí. Me corrí en su mano.

-¿Pero qué coño haces?- me dijo
-Perdona tío, es que estaba muy caliente
-Pues ahora quiero que me la chupes como compensación

Yo no quería, pero el se puso de pie junto a mí y me acercó con su mano la cabeza a su pene. Le colgaban unos grandes huevos con algo de pelo. Estaba tan excitado que pensaba que volvería a tener una erección.

-Tu tranquilo-me dijo- abre la boca y verás, además tío te has corrido en mi mano

Yo abrí la boca. Dejé entrar aquel monumental rabo y empecé a chuparlo con la boca. Con la otra mano le agarré los huevos y el reaccionó con un gesto de placer.

Sin previo aviso me agarró la cabeza por detrás y empezó a embestirme la boca. Entraba y salía y yo notaba como toda esa carne caliente llegaba hasta mi garganta. En algún momento se me puso dura otra vez y empecé a masturbarme.


-Me voy a correr- me dijo

Y empezó a moverse más fuerte aún. Yo intenté quitarme pero el solo siguió follándome la boca cada vez más fuerte. En un momento dado empezó a gemir y noté como empezaban a brotar de su pene montones de semen que me llenaron la boca hasta el punto de que me atraganté y una parte cayó al suelo.

Salió de mi boca y supe que me gustaban los hombres



Relato de https://twitter.com/luis183183


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6/1/17

¿Más que amigos? Por JDu__1990

Hacía ya un mes desde que "perdí" la apuesta con Saúl, Pablo y Adri. Pero Adri, desde aquel día, me evitaba por todos los medios. Nunca había un momento en el que estuviese a mi lado más de 10 segundos, aunque en algunas ocasiones le había visto mirándome en clase. Adri es un chico de complexión normal, 1'72 de alto, pelo negro, piel morenita, barba corta, labios carnosos y unos ojos marrones preciosos. Intenté varias veces hablar con él en persona pero no hubo manera de conseguirlo.

Hasta que unos días después, recibí un mensaje en Whatsapp.

**Conversación de Whatsapp**
Javi, ¿podrías venir a mi casa esta tarde por favor? Tengo que decirte una cosa.

Puff, no lo se, estoy un poco liadillo hoy :/ ¿No me lo puedes contar por aquí?

No, tiene que ser en persona. Por favor Javi, es urgente.😥

Vale, en 45minutos estoy allí.

Gracias...
**Fin de la conversación de Whatsapp**

Al leer el mensaje dejé el móvil en la cama, cogí ropa limpia y me fui al baño. Estuve pensando en la conversación mientras me duchaba. ¿Qué era eso tan urgente que me tenía que decir?¿Por qué tenía que ser en persona?¿Y por qué se le notaba tan raro? Cuando salí de la ducha me sequé, me vestí y me encaminé a casa de Adri.

Cuando llegué me abrió la puerta y me saludó con una expresión como de tristeza. Me recibió en camiseta de tirantes, pantalón corto y chanclas. Yo le devolví el saludo y me dijo que fuésemos a su habitación. Allí nos sentamos en su cama.

-Bueno, ¿qué era eso tan importante que me tenías que decir, Adri?-le pregunté.
+Verás, es que....desde hace un mes me siento muy raro.-me dijo.
-¿Cómo qué raro?
+Sí, raro. Desde hace tiempo estoy sintiendo cosas...que no sentía por los chicos... Y...-se queda un rato callado y me dice tímidamente- tú me...gustas. Entiendo que si ya no me quieres hablar, lo hagas pero a mí no me gustaría...-al acabar la frase, bajó la cabeza y se quedó mirando el suelo, como avergonzado.

Yo me quedé en shock no me esperaba esto para nada.

-Adri, no tienes que preocuparte por eso, no voy a dejar de hablarte.
Él, al escuchar estas palabras, dirigió su mirada a la mía y yo aproveché, le agarré de la barbilla y le besé.

+¿Y esto?-me preguntó sonrojado-¿Te gusto?

-Me llevas gustando un año, pero no te había dicho nada porque creía que eras hetero y que no tendría posibilidades.

+Eso pensaba yo también hasta que pasó lo de la apuesta. Saúl y Pablo me pusieron cachondo, pero tú mucho más-me dijo mientras me daba un pico-¿Quieres salir conmigo?
-Por supuesto que sí-y nos besamos apasionadamente durante un buen rato.

Adri besaba muy bien. Movía de forma correcta la lengua y eso me excitaba mucho. Mientras nos besábamos dirigí mi mano a su paquete y lo agarré. Adri la tenía como una piedra. Él, que no se lo esperaba, dio un respingo y se separó.

-Vaya, parece que no solo tú te alegras de tener novio-le dije con voz sexy.
+Cállate-me dijo sonrojándose-Además, tú estás igual-y me agarró también el paquete-Anda, ponte de rodillas-dijo guiñándome un ojo de forma pícara y con una sonrisilla.

Yo, rápidamente, sabiendo qué significaba eso, hice caso a Adri y me puse de rodillas justo delante de su entrepierna. Él se levantó y se bajó los pantalones dejando a la vista su gran bulto en los bóxers negros que llevaba. Me cogió de la cabeza y la pegó a su paquete. Empecé a lamer su polla a través de los calzoncillos, dando a veces algún mordisquito, que hacía que Adri gimiese de placer. Después de un rato haciéndoselo tenía los calzoncillos llenos de presemen, entonces volvió a agarrarme la cabeza y me la separó de su rabo.

+Chúpamela ya por favor, me va a reventar al final-me suplicó.

Yo, obediente, le bajé los bóxers, liberando su polla de 17'5cm. Y ahí tenía ese manjar que llevaba esperando 1 año, con su delicioso aroma, justo delante de mi cara con unos perfectos y peluditos huevos colgando. Adri se volvió a sentar en la cama y sin pensármelo dos veces, agarré su polla y pasé la lengua lentamente desde los testículos hasta la punta, saboreándola entera, lo que hizo que Adri se estremeciese. Cada gemido que Adri soltaba cada vez que me tragaba su polla me llevaba al paraíso. Amaba tener su rabo en la boca, era el mejor que me había comido en mucho tiempo. 

Después de estar chupándosela un rato miré a Adri: Tenía los ojos cerrados y empezó a contraer los músculos del abdomen y las piernas. Yo sabía lo que eso significaba pero no quería que ocurriese. No tan pronto al menos.

+¿Por qué paras?
-No quiero que te corras ya, quiero disfrutar más de ti.

Él se levantó y se quitó la ropa por completo y yo hice lo mismo.

+Siéntate, ahora me toca a mí comértela.

Le hice caso. Adri se puso de rodillas y empezó a lamerme la polla. Se notaba que era su primera mamada. Intentaba imitar los movimientos que había hecho yo mientras se pajeaba, llenando el suelo de presemen. Esto le excitaba más que a mí. Recibir sexo oral no me ponía mucho y él se dio cuenta.
+Ponte a 4 patas, inclinado hacia abajo.

Yo, sumiso, lo hice. Al instante noté un azote de Adri y su lengua recorriendo todo mi culo, acabando en el centro. Ahí empezó a lengüetear y a besar haciendo que me estremeciese de placer. Después de un rato me metió un dedo haciendo círculos. De pronto, tocó un lugar dentro de mí que hizo que de mi boca saliese un ronco gemido de puro placer. Entonces metió un segundo dedo y comenzó a hacer un movimiento de tijeras, tocando otra vez ese punto que me hacía gemir tan fuerte.

-Javi, si gimes así con mis dedos, como lo harás cuando te la meta?-soltó una pequeña risita y metió un tercer dedo.

Jadeé muerto de placer. Me daba igual que me rompiera en dos o que mañana no pudiera andar, lo quería.

-Adri. Ya. Hazlo.-dije con la voz empapada de deseo.
+¿Tantas ganas tienes de mí, Javi?-me besó en la espalda y sentí como sonreía contra ella.
-Adri… ¡Métela ya!.

Me cogió del mentón para poder besarme, a la vez sentí su polla junto a mi entrada y a continuación como entraba lentamente.

-Hgmmm!!!- gemí. Dolía bastante a pesar de toda la preparación, además de que su polla pequeña no era.
+¿Estás bien? -paró preocupado por mí.
-Mmmm… Si, sigue, pero ve despacio… - Volvió a entrar despacio, conteniéndose totalmente.
+Ya está toda dentro. Voy a moverme ¿vale?

Empezó a salir y a entrar de mí lentamente. Poco a poco me fui acostumbrando y también ayudaba que cogiera mi polla y empezase a acariciarla. Al poco comencé a mover las caderas por inercia.

-Adri, más rápido…

Él empezó a follarme más fuerte. Estaba en pleno éxtasis, sentía que me iba a correr y no llegaba a hacerlo, sintiendo más y más placer. Las embestidas pasaron a ser fuertes caderazos que llegaban más y más hondo en mí, arrancándome gemidos y gritos de placer.

-¡A-Adri! ¡Me corro!
-Ja-Javi…Sólo…Un po-co más-dijo cortando las palabras por los profundos jadeos.

Me embistió profundamente haciendo que me corriera en su mano y contrajera todo mi ser. Se llevó la mano llena de mi semen a su boca y la lamió. Entonces sentí como se corría dentro de mí mientras de su boca salía mi nombre. Se tumbó a mi lado, los dos estábamos sudados y jadeantes. Se giró hacia mí y nos besamos apasionadamente.

+Javi, te quiero.
-Y yo a ti.
+Hoy no hagas ningún plan. Te quedas a dormir aquí.
-¿Y tus padres?
+Se fueron ayer de vacaciones una semana, estaremos solo tú y yo-me dijo con una sonrisa pícara.
-Me parece genial entonces.

Y así, nos quedamos los dos dormidos, exhaustos.


Relato de https://twitter.com/Jdu__1990


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20/8/16

El desconocido del centro comercial

Era una mañana de un martes como otro cualquiera. Ese día no tenía clase así que decidí ir al centro comercial de mi ciudad a dar una vuelta, aprovechando que al ser un día entre semana no habría casi nadie. Me tomé mi tiempo paseando tranquilamente por todas y cada una de las tiendas, ya que no tenía otra cosa mejor que hacer. Entré a una tienda de ropa y mientras ojeaba la sección de pantalones me fijé que al otro lado del estante había alguien observándome disimuladamente. No le presté mucha más atención y seguí con lo mío. Al salir de la tienda, vi que poco después la misma figura que me observaba también salía detrás de mí. Entré en otra tienda y mientras vagaba entre estanterías repletas de libros, vislumbré a la misma persona de antes, unas columnas más allá. Esto me llamó la atención y con mucho disimulo le observé.

 Descubrí a un chico de mi edad y misma estatura. Tenía el pelo negro, largo por arriba y corto por los lados muy bien peinado. Su cara no era nada fuera de lo normal, cejas definidas, ojos oscuros y una leve sonrisa permanente en su boca. Su piel color café con leche resaltaba con la camiseta color rosa palo que llevaba y su cuerpo no estaba nada mal. Era de complexión atlética, delgado pero en forma, se notaba por los brazos fibrados que dejaba entrever su camiseta y su culo prieto en unos shorts… Unos shorts que insinuaban un bulto enorme, ya que seguramente no llevase nada más debajo. En este momento el desconocido me vio observándole y sonrió levemente. Yo me sobresalté e hice como que no pasaba nada, apresurándome a salir de la tienda. Decidí pararme a unos pocos metros de la salida para ver salir al misterioso desconocido. Unos segundos después salió y pasó su mirada por los alrededores hasta que me vio, lo cual le hizo sonreír levemente y se dirigió hacia mí rápidamente. Yo me alarmé y estaba decidido a empezar una discusión, pero el chico levantó la mano señalando que me calmase. Se puso delante de mí, repasándome bien de arriba abajo.
-Te vendrías… al lavabo… un momento, porfa.- Me dijo, claramente nervioso.- Tío, sé que suena raro… pero te he visto y… vente conmigo un momento.- Dijo mientras se acercaba, con una cara entre el miedo y la esperanza.
-¿Pero de qué vas, qué quieres? – Dije nerviosamente.
-Joder he visto como me mirabas…-musitó mientras bajaba su mirada a su abultado paquete, que claramente se iba hinchando mientras hablábamos, mostrando su verdadera intención.-Solo un momento va… no pasa nada- Se acercó más y me puso la mano en el brazo cuidadosamente para no parecer agresivo.  Claramente no tenía nada que debatirle porqué me había pillado plenamente mirándole. Además siempre había fantaseado con algo como esto, así que sonreí tímidamente y titubeé:-Pero yo… yo…

El chico río sordamente y me agarró donde me tenía puesta la mano, tirando de mi brazo y llevándome con él hacia los baños, qué estaban justo al lado de donde estábamos parados. La verdad que esta situación tan inesperada y excitante me resultaba extrañamente morbosa, sobre todo por qué el chico no era especialmente atractivo, pero había algo en él que me ponía burrísimo.

Llegamos a las puertas y el desconocido miró seriamente alrededor para ver que no venía nadie y entró rápidamente al baño, donde había dos lavabos cerrados por paredes hasta el techo. El chico me llevó detrás de él y entramos en el primer compartimento donde cabíamos los dos perfectamente. El desconocido se giró con cara de satisfacción y cerró la puerta con pestillo detrás de mí.

Antes de que pudiera decir nada, me bajó el pantalón dejando a la vista mis bóxers blancos que mostraban mi descarada erección. Él me agarró el paquete  sonriendo pícaramente al ver como manchaba de presemen mis calzoncillos. El apasionado desconocido me puso contra la puerta, y acercándose mucho a mi cara mirándome lascivamente me susurró “la verdad que desde que te he visto quiero follarte el culito”. Un chispazo me recorrió todo el cuerpo y me di cuenta de que si quería gozar tendría que sufrir un poco, y eso me ponía super cachondo. Acto seguido me agarró del pelo y me obligó a bajar y ponerme de rodillas, muy muy cerca de su incipiente paquete, que abultaba escandalosamente sus shorts.
“¿No me mirabas tanto? Pues ahora lo vas a ver todo muy de cerca cabrón, ya verás cómo te gusta.” Me dijo jadeante. Mientras con una mano me retenía en mi posición, con la otra deslizó su short hacia abajo, dejándolo caer y haciendo que su enorme polla se liberase, rebotando a solo unos milímetros de mi cara. Me retiré hacia atrás para contemplar mejor la maravilla que tenía delante: un rabazo descomunal, que medía tranquilamente 20cm y era grueso casi como una lata de refresco, salía de entre una maraña de vello que subía ordenadamente por los abdominales duros que dejaba ver su camiseta arremangada, que había subido para mostrar bien su trabuco. La polla se inclinaba ligeramente hacia abajo, con el capullo rosado y alargado al aire y un par de venas por el tronco pálido. Sus huevos no eran muy grandes pero sí que colgaban holgadamente, también recubiertos de una selva de pelo negro.
En cuanto la vi se me hizo la boca agua y miré al chaval sonriente, que me cogió de la nuca y me acercó a su entrepierna, haciéndome sentir el maravilloso olor de su ardiente miembro. “A ver como lo haces” Me susurró a la vez que me apretó contra sus huevos obligándome a abrir la boca y empezar a chupar como si no hubiera un mañana. Le succionaba las peludas pelotas una a una y empecé a lamérselas, lo cual hizo que me apretara con ganas contra él y empezase a gruñir intensamente. Mi boca no daba abasto mientras lamia sus cojones con tantas ganas que su polla dura me golpeaba en el  lado de la cara. Empecé a subir por su entrepierna con mis labios y mientras paseaba mis manos por sus muslos peludos y musculosos hacia su culo. Pero esto no le gustó y me apartó las manos secamente. Acto seguido me agarró del pelo para alzarme un poco y llevarme directo a su trabuco, donde me guió por un lado desde su peluda base hasta la cabeza, asegurándose de que probaba cada centímetro de su carne mientras dejaba un camino de saliva. Así empecé a succionar el glande rosado, que del placer ya estaba soltando unas cuantas gotas de salado y pegajoso presemen. El capullo ya me ocupaba gran parte de la boca así que me empleé bien en lamerlo y succionarlo como si fuera un biberón. De repente dijo “bueno, cométela ya que no tengo todo el día, joder” y empezó empujar mi cabeza hacia él, haciendo que su pollón entrase cada vez más en mi boca. No entró mucho más que su capullo, ya que mi boca estaba abierta al máximo y no podía más, así que con un acto reflejo me tiré hacia atrás, cogiendo una sonora bocanada de aire y tosiendo un poco.

El desconocido sonrió divertido y se meneó la polla que chorreaba con mi saliva y su presemen. Se acercó otra vez hacia mí, esta vez más gentilmente, y pude agarrar el pollón con mis dos manos para pajearlo un poco mientras le daba lametones en el capullo, lo que hacía que se dejase llevar cada vez más, suspirando fuertemente y apoyando sus manos en la puerta detrás de mí. Empezó un vaivén ligero con su cadera metiendo poco a poco su pollón en mi boca, cada vez con embestidas más profundas y duras, hasta que me metió más de la mitad, haciéndome atragantarme en mi propia saliva. Pese el duro trabajo que era comerse esa polla entera, lo estaba disfrutando exageradamente. Me encantaba sentirme bajo el control de aquel macho con aires de malote y un pedazo de pollón solo para mí.
Después de unas profundas arremetidas se retiró repentinamente y me hizo levantarme y darme la vuelta. Yo obedecí jadeante y me bajé instintivamente los calzoncillos poniendo mi culo recién depilado en pompa, deseando que me perforase ya. El desconocido me abrió los cachetes dejando mi ano al aire en el cual escupió una buena cantidad de saliva y la repartió con su lengua que me abría lentamente. Cada lametazo me volvía loco y empezaba a gemir suavemente, a lo que él se pegó completamente a mi apretando a propósito su ardiente polla en mi culo y susurrándome “ni se te ocurra hacer ruido”. Se retiró hacia atrás y puso su lubricado capullo en la entrada de mi culito. Yo cogí aire y me dejé llevar por mi cachondez.

Empezó a meterla imparablemente. Sentía como mi interior se expandía a medida que el trabuco del desconocido iba marcando su territorio dentro de mí, haciéndome sentir el ardiente recorrido hasta que metió sus veinte centímetros de placer hasta el fondo gruñendo toscamente. Yo apenas podía respirar o moverme y solo notaba como me separaba firmemente las nalgas y se asentaba dentro de mí como un fuego del que quería más y más. Pasados unos instantes, la sacó y noté el vacío que me había dejado y que quería que volviese a rellenar. Miré por encima de mi hombro y vi al desconocido sudando un poco y respirando agitadamente mientras me escupía en mi agujero que estaba abierto y deseando volver a ser llenado por aquella masa de carne placentera. El contraste de su saliva en mi interior caliente hizo que me retorciese de gusto, a la vez que me agarraba de la cadera y empezó a bombearme mientras gemía como un verdadero macho. Estaba extasiado por el placer. Su rabazo me perforaba de una manera brutal por dentro rellenándome completamente y haciendo que se me escapasen varios gritos de puro placer.
El desconocido me tapó la boca con su mano fuertemente y dijo entre jadeos “¡nada de ruido joder!”, a la vez que aumentaba su ritmo y notaba como su trabuco entraba y salía frenéticamente dentro de mi agujero completamente dilatado. Sus huevos chocaban con mis nalgas sudadas y repiqueteaban a la vez que él gruñía y resoplaba como una bestia. Me tenía agarrado por la boca y por la cadera, rompiéndome por dentro, haciéndome sentir su verdadero poder follándome descontroladamente. Yo casi no podía contenerme por la tremenda estimulación que estaba recibiendo y gozaba como un animal.
Los dos estábamos sudando, casi en trance del maravilloso placer que sentíamos. Mi polla rebosaba presemen que goteaba en la pared y el suelo. Noté como el pollón del desconocido se ponía más duro que una roca dentro de mí y a la vez que me agarraba con los dos brazos por el abdomen pegándose completamente a mí, me embistió potentemente y empezó a gritar violentamente mientras notaba como unos potentes chorros de leche ardiente me regaban por dentro.

Acto seguido el desconocido se separó de mí y dio un par de sacudidas a su pollón salpicándolo todo de lefa, mientras jadeaba mirándome sonrientemente. Se vistió rápidamente y me miró más que satisfecho, me dio un cachetazo y sin mediar palabra se fue. Yo, aun completamente ido del inmenso placer, me quede apoyado contra la pared, con el culo todavía abierto con el boquete del pollón y su leche blanca resbalando por mis sudadas nalgas. Antes de irme me quedé un rato en aquel lavabo desierto, pensando en lo que aquel oportuno desconocido me había hecho sentir. Tendría que volver más a menudo al centro comercial.

Por fin he vuelto! Espero que os haya gustado y como siempre me podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte )
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8/8/15

A la luz de la luna

A la luz de la luna nos encontrábamos. Él tumbado boca abajo en mi cama con solo unos bóxer, yo a su lado admirando su cuerpo angelical, y ambos ansiosos de desfogar nuestro ardiente deseo. 

Me puse encima suyo y empecé a acariciar su espalda suave y pálida, sobre la cual destacaban algunos lunares esparcidos, los cuales iba besando suavemente, con delicadeza y pasión, notando como su cuerpo subía y baja al ritmo de su respiración. Seguía acariciando su cuerpo cálido suavemente, sintiéndolo en mis manos, mientras que con mi boca seguía explorando su espalda y bajaba cada vez más, haciendo que Guille suspirase profundamente y su piel se erizase. Llegué a su tremendo culo, bien apretado en el bóxer oscuro que llevaba. Empecé a amasar sus nalgas por encima, oliendo su aroma que me volvía loco, haciendo que mordiese su culito muy levemente. Él empezaba a moverse con pequeños espasmos a cada apretujón que daba a sus nalgas. Me cansé de sobar tanta ropa y metí la mano por la pata del bóxer, sintiendo su culo, totalmente depilado y fresco esperándome. Seguí amasando mientras mi pene se ponía como una piedra y le acariciaba la espalda. Saqué la mano y me tumbé encima de él con mi paquete bien duro en su raja y empecé a moverme lentamente para que notase lo que había conseguido, a la par que chupaba dulcemente su cuello y lóbulo izquierdo, lo que hizo que soltase más de un gemidito. Como le ponía eso. Después de un rato tentándolo, volví a su bóxer y esta vez lo bajé, dejando al aire sus dos nalgas redondas y blancas, las cuales empecé a lamer lentamente, notando cada curva, mientras con mis manos agarraba bien de los costados y palpaba para sentir bien por donde iba. Su sabor me volvía loco, le besé por todos lados pero yo quería más. Me saqué en un momento la polla de los calzoncillos y empecé a azotarle por el culo con ella, haciendo un sonido de repiqueteo en seco. Necesitaba más.


Le di la vuelta y me quedé contemplando su precioso cuerpo: Una piel blanca que relucía a la luz que entraba por la ventana, la cual marcaba el contorno de su cuerpo. Un cuerpo tonificado y bien depilado por todos lados, que me guiaban a una polla descomunal de unos 18 cm, que colgaba reposada sobre unos huevos bien holgados llenos de leche, que ya empezaba a gotear por su prepucio. Sonreímos. Joder, me encantaba esa vista.

Me acerqué a su abdomen para besarlo, cuando él de repente me agarró de la cabeza y me bajó directamente hasta su polla. Ya estaba suficientemente caliente, quería acción. Así que le miré de reojo mientras me tumbaba para llegar mejor y agarré su ardiente verga, bastante gruesa así que le pasé la lengua y me llevé un hilo de dulce presemen que me dio más ganas de comer. Escupí un poco y me metí el capullo en la boca y lentamente me seguí metiendo su trozo de carne hasta que no pude más y lo saqué. Él seguía con las manos entre mi pelo y me acercó más a su pollón, podía oler su perfume y empecé a lamer sus huevos, que botaban a cada lametazo. Era una gozada jugar con aquellos cojones colgantes. Los lamía, chupaba y jugaba con mi mano como dos pelotitas. Su sabor hacía que me los metiera juntos en la boca. Guille no paraba de suspirar y hasta se le escapaba algún gemido. Seguí con su polla, esta vez no me la metí tan al fondo pero la empecé a comer con mucho gusto. Mientras subía y bajaba con mi boca, succionaba y mi lengua jugaba con su glande. Esto hacia que me agarrase más del pelo, hasta que de golpe me la metí hasta el fondo. Casi no podía aguantar, pero valía la pena. Guille se retorcía de placer y bufaba como un animal en celo. Estimulaba su trabuco con mi garganta y manoseaba sus pelotas con mi mano. Cuando me saqué su polla de la boca, estaba todo lleno de saliva, perfecto para una paja, pero él me dijo que me pusiera en su sitio.


Nos cambiamos las posiciones y sin mediar palabra empezó a comérmela como si no hubiese un mañana. Qué bien lo hacía el cabrón. Mientras engullía mi polla yo no podía aguantar y retorcía cada extremidad de placer, suspirando profundamente y acariciando su estilizado cuerpo. Él lo hacía estupendamente, con una mano acariciaba mi pecho y mis pezones erizados, lo cual me daba pequeñas punzadas de placer, mientras que con la otra mano me agarraba la polla y se la tragaba hasta el fondo, dejándola llena de saliva. Se metió mi glande en la boca y succionó muy fuerte, lo que hizo que me estremeciera mucho y le arañase la espalda de la tensión. Me miró y esbozó una sonrisa picarona y empezó a succionar mis huevos. No me dejaba dar ni un respiro y en mi boca ya resonaba otro gemido. Se esforzaba al máximo y qué bien le salía. Yo le agarré del pelo y lo acerqué a mí. Mientras nos dábamos un morreo apasionado donde había una guerra entre su lengua y la mía, yo agarré su pollón y le pajeé suavemente destapando su glande rosado.


Nos comimos bien la boca hasta que él paró y dio la vuelta sobre sí mismo, dejando a un palmo de mi cara sus huevos colgando que rozaban mi pecho. Aspiré lentamente su aroma y sentí como rodeaba mi polla con sus labios y empezaba a mamar descontroladamente así que empecé a lamerle los huevos por detrás lo que hacía que su polla se levantase y se pusiera más dura. Sus huevos rebotaban en mi cara y me puse entre sus piernas para poder comerme su verga, pero apenas llegaba a meterme la punta, así que recorrí con mi lengua la largura de su polla. Agarré sus nalgas y las acariciaba mientras él seguía engullendo mi polla. Nos habíamos convertido en una bola frenética de saliva, calor y sudor que solo quería más y más. Gruñíamos a cada chupetón que sentíamos y apretábamos los cuerpos para sentirnos bien cerca.


Yo estaba tumbado boca arriba y él se puso de rodillas sobre mi cabeza. Ahora llegaba mucho mejor a sus cojones qué, sudando, me los metía en la boca y succionaba. Le pajeé un poco y eché mi cabeza hacia atrás, relajando mi garganta. Me empezó a taladrar con su gran polla sin parar. Hasta el fondo. Su carne entraba y salía de mi boca, repleta de saliva que lubricaba su frenética entrada. Me follaba la boca mientras yo apenas podía respirar, pero me encantaba sentir esa pedazo de verga dentro de mi boca ardiente. Él jadeaba a cada penetración que hacía, tensando su pálido cuerpo, y yo gemía cada vez que notaba sus cojones chocando contra mi cara. De mientras, yo me pajeaba fuertemente, sintiendo todo el placer que me provocaba el morbo de la situación. Mi polla estaba a reventar.



De repente sus movimientos se volvieron más bruscos y agarrándome de los brazos y sin previo aviso, soltó un sonoro gemido a la vez que un chorro de espesa corrida salía de su glande y me llenaba toda la cara. Suspiros y jadeos siguieron a más chorros de leche caliente que me salpicaban por la cara, y la que llegaba a mis labios la engullía para saborearla. Cuando sacó su polla de mi cara, como una gran serpiente, yo me corrí abundantemente, llenando todo mi cuerpo de lefa. Guille repasó la corrida con un dedo y me lo metió en la boca, dejando que lo saborease. Después nos fundimos en un beso de pasión, que nos mantuvo despiertos el resto de la noche.


Se que hace MUCHO que no subía nada, pero la verdad que han pasado muchas cosas importantes relacionadas con este mundo y estaba demasiado ocupado viviéndolas, espero que lo entendáis :) Puede que suba un par de mini-relatos durante este verano, pero no prometo nada.

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29/12/13

Mini-Relato (2): Se corrió en mi boca

Cerró la puerta de su habitación aun que no había nadie en casa y se quitó los pantalones y los calzoncillos rápidamente. Yo estaba sentado en la cama tímidamente ya que hace apenas unas horas que lo acababa de conocer en clase y ya se estaba desnudando para mi, pero esas eran las ventajas de ser yo. Sonreí en cuanto vi el pedazo trabuco que mi compañero escondía: Era enorme, tanto que ni con dos manos conseguías cogerlo entero, casi sin pelo y sin prepucio, era tan gordo que parecía un dildo. Se acercó a mi con su pene balanceante y lo puso delante de mi, agarrándoselo con una mano para hacerme notar lo enorme que era. Le sonreí mientras le miraba a la cara y le cogí la polla mientras con la otra le masajeaba los huevos, repletos de leche que esperaba a salir disparada de ese trozo de carne. "Mas vale que lo hagas bien, que quiero descargar estas bolas" dijo mientras me acariciaba la cara. Hoy estaba ahí para darle placer a él, pero algún día me devolvería el favor.
Pasé mi mano desde la base hasta la punta para realizar lo grande que era y exacto, era gigante. "Venga empieza, ¡que me quiero correr joder!" En cuanto dijo eso escupí en su polla y empecé a hacerle una paja, sintiendo ese tronco entre mis manos, algo tan duro y caliente rebosante de leche queriendo salpicar mi cuerpo, me ponía super cachondo y le agarré con las dos manos y las deslice frenéticamente alrededor de la verga de mi amigo. El pre-semen empezaba a chorrear de la punta rosada y se iba mezclando con mi saliva y un sonido de roce empapado empezaba a sonar. Me metí la punta del pollón y lo chupé con mi lengua húmeda, lubricándolo y explorando cada centímetro de carne caliente. No me cabía mucho mas allá de la punta, pero era suficiente para succionar y babear con la lengua la polla de mi amigo, que no paraba de gemir. Me la saqué de la boca para hacerle una paja, pero me tiró a la cama y agarrándome la cabeza con fuerza, me puso la polla en la boca y empezó a pajearse como un loco "¡¡¡¡Joder que me corro aaaaaah!!!!!" Y chorros de leche blanca salieron disparados, directos a mi boca y a mi cara, dejándolo todo impregnado del dulce líquido que acababa de exprimir de esos huevos y esa polla deliciosa. 

24/11/13

De pajas con los colegas (II): Solos en casa de David

Todo empezó con un trabajo de clase de ciencias naturales. Era por grupos y eso no me gustaba mucho porque siempre me tocaban con los vagos que no hacían nada, pero esta vez me tocó con mi amigo David. Un chico con el pelo corto y negro, ojos castaños, nariz roma, labios un poco gruesos y rojos y un cuerpo atlético y bronceado ya que le gustaba cuidarse. Es simpático y risueño pero muy rebelde y con nuestra creciente cantidad de hormonas, estábamos todo el día hablando de cosas guarras. Por aquella época los dos éramos muy buenos amigos así que nos encantó la idea de trabajar juntos. Cuando se acabó la clase, nos juntamos para hablar y concretar el día para quedar y hacer el trabajo. David se acercó y me dijo:
-Pues si no tienes nada que hacer, vente este miércoles cuando salgamos de clase, que no hay nadie en mi casa.- Me dijo con una sonrisa en la cara. Esa idea me gustó así que acepté. Siempre intentábamos quedar cuando no había nadie en casa para así poder hacernos pajas, pero lo que iba a pasar aquel día no estaba en los planes de ninguno de nosotros dos.

Llegó el miércoles por la tarde y salimos de clase juntos, caminando hacía su casa.

-Bueno, primero comemos algo y después ya decidiremos qué hacer.- Dijo David mientras abría la puerta del bloque de pisos donde vivía. Subimos en el ascensor, donde me di cuenta de que David estaba muy bueno: nunca lo había observado tan de cerca y tan pausadamente, lo que me hizo contemplar su cuerpo atlético y tonificado por sus frecuentes visitas al gimnasio. Abrió la puerta del ascensor y metió la llave en la puerta de su piso. Entramos y dejamos todas las cosas de clase en su habitación.
-Oye tío, me voy a quitar la camiseta que hace mucho calor.- Dije mientras me quitaba la camiseta y la dejaba encima de su cama.

-Buff yo también, así estaremos mejor… para después.- Dijo David con su sonrisa perpetua. Se quitó la camiseta dejándome ver su delicia de cuerpo: una piel suave y bronceada que marcaba sus abdominales de infarto, unos pectorales decorados con unos pezones pequeños y oscuros y unos brazos fuertes y con las axilas depiladas, como todo su cuerpo ya que como he dicho, le preocupaba mucho su imagen. Eso me dejó hipnotizado.


Me acompañó a la cocina mientras observaba su firme culo ir y venir a través de sus holgados pantalones de deporte. Cuando llegamos a la cocina, le dije que en realidad no tenía mucha hambre, así que no iba a comer nada. El tampoco cogió nada así que fuimos otra vez a su habitación, sin dejar de mirarle ese culito que me estaba volviendo loco.

-Bueno, deja que mire el correo antes de empezar a trabajar, ¿vale?- Me dijo David mientras se sentaba frente su escritorio y encendía el ordenador.

Pasaron unos minutos en silencio mientras David abría y cerraba pestañas del ordenador. No podía parar de pensar en el cuerpo de mi amigo y en las mil y una cerdadas que le haría si fuese mío. Me empecé a calentar pensando en eso, así que le dije:

-Oye tío, ¿cuándo vamos a pajearnos?, porque hace ya un par de días que no me hago una paja y lo necesito.- Dije sonriendo mientras me tocaba el paquete, que empezaba a abultarse por lo que estaba pensando.

-Pues si tú quieres, ahora mismo. Yo también hace unos días que no me pajeo. Me estaba reservando para hoy. – Dejó caer David, sonriente, mientras ponía la página porno que frecuentábamos cada vez que estábamos juntos. En la página principal salían todas las categorías, incluso la de “porno gay”. Lo que vino a continuación nunca me lo hubiese esperado de David, siendo él uno de los amigos más hetero que tenía. Puede que por eso me excitase tanto al mezclarlo con mis fantasías gays.

- Oye, ¿tú has visto alguna vez un vídeo porno gay?- Me preguntó tímidamente, mientras giraba la silla para mirarme fijamente.

No sabía que contestar. Hacía relativamente poco el mundo homosexual era un completo extraño para mí. Pero si lo preguntaba era por algo, seguramente porque él también había sentido curiosidad. Así que decidí seguirle el juego y decirle:

-Pues sí, para ver cómo era. ¿Y tú?

-Yo también, el otro día le di sin querer a uno. Y dios, como se la metían por el culo.- Dijo David, con una expresión que no podía distinguir si era de fascinación o de repulsión.

-Ja ja, claro. ¿Por dónde se la van a meter sino?- Dije un poco cortado, para evitar que se notase que había investigado un poco más allá de la curiosidad. -¿Vemos otro a ver qué tal?- Pregunté. No creo que David hubiese empezado a hablar ese tema sin más, y quería ver hasta donde podíamos llegar.

-Vale venga, pero que conste que lo pongo porque tú lo has dicho.- Dijo sonriendo tímidamente mientras hacía clic sobre la miniatura de un vídeo gay. Era un vídeo que empezaba con dos “twinks” en una habitación, se empezaban a besar y, bueno, ya sabemos cómo sigue.

Los dos nos quedamos viendo el vídeo, como hipnotizados, ahí me di cuenta que David estaba bastante interesado en el vídeo. Miré a sus pantalones, y para mi sorpresa, había un bulto bastante considerable e imposible de esconder. ¿Podía ser que a David le interesasen los chicos? Eso encendió una lucecita en mí que me impulsó a seguir hasta el final, cada vez más convencido de que no había sacado ese tema al azar. Aun que si empezaba, no había vuelta atrás, pero seguí adelante:

-Veo que te gusta, ¿eh?- Dije sonriendo, sin dejar de mirar a su paquete, para que se viera a lo que me estaba refiriendo.

-Ehh… no… no te creas eh… - Musitó. Lo había pillado, no podía ocultar que le gustaba. Para seguirle el juego le dije.

-Vale, pues vamos a quitarnos los pantalones.-Le dije desafiante, con media sonrisa haciéndole saber que no tenía escapatoria. Yo también estaba empalmado, pero no creo que se fuese a dar cuenta. David me miró nervioso, y después de unos segundos sin saber qué hacer, suspiró y se bajó los pantalones y calzoncillos dejándome ver su polla, más erecta que nunca, con su glande rojo y puntiagudo empezando a echar pre semen. Su verga, como el resto de su cuerpo, también era perfecta: era recta, de unos 16 cm, circuncidada. Sus bolas estaban bien prietas, y todo recubierto por un escaso vello claro y rizado.

-¿Con que no pasaba nada eh?- Dije con una sonrisa de satisfacción. Por su expresión, esto debía ser muy incómodo y vergonzoso para él, pero yo me lo estaba pasando muy bien.

David se quedó mudo hasta que cogió valor y dijo:

-Oye, esto… no se lo puedes contar a nadie, ¿vale? Es que… hace un tiempo que me picó la curiosidad y… - Se calló y bajó la cabeza. No podía seguir, pero tampoco hacía falta. Sabía que esto era muy duro para él, así que le acaricié el hombro suavemente para darle ánimos.

-Tranquilo, no pasa nada. Tu secreto está a salvo conmigo. La verdad es que… - supuse que si yo había descubierto su secreto él también tenía derecho a saber el mío, así que me bajé los pantalones mostrando mi pene, semi-erecto por lo que había pasado. -La verdad es que… bueno… yo también… me gusta.- Murmuré, ya que me costaba decirlo en voz alta.

David me miró fijamente a los ojos, y yo le sonreí tímidamente para no parecer tan agresivo.

-Bueno, entonces este será nuestro gran secreto, ¿vale?- Dijo David. Y de repente me abrazó, su barbilla apoyada en mi hombro, sentí su cálida piel rozando la mía. Le rodeé con mis brazos juntándonos más, presionándonos, congelando el tiempo y deseando que ese momento no terminase nunca.


Al cabo de unos segundos, nos separamos y nos miramos a los ojos fijamente, sin decir nada, inmóviles por lo que acababa de ocurrir. Hasta que David dijo:

-Bueno… voy al lavabo un momento… ahora vengo.- Tartamudeó para romper el hielo. Salió de la habitación, dejándome allí desnudo y sin saber qué hacer: ¿Qué pasaría a partir de ahora entre nosotros? Porque estaba seguro que lo que había pasado iba a cambiar nuestra relación, para bien o para mal. Al cabo de un par de minutos, David volvió con su sonrisa habitual, como si no hubiese pasado nada. Se sentó a mi lado y dijo:

-Emmm… ya que sabemos lo que nos gusta de verdad, ¿porque vamos a desperdiciar esta empalmada?- Dijo con una sonrisa traviesa mientras se volvía a bajar los pantalones, mostrando sin miedo su pene erecto.

No dudé ni un segundo en decir que sí. Era como si alguien me leyera la mente e hiciese mis fantasías realidad. Yo seguía con los pantalones bajados, así que mi pene al ver otra vez el exquisito cuerpo de David al completo, se puso duro en un momento.

David clicó en otro vídeo gay y esta vez nos comenzamos a pajear como desesperados. David tenía mucho aguante así que empezó a sudar y a tensar sus músculos, lo que me hizo olvidarme del vídeo y fijarme completamente en él, que se dio cuenta y paró de tocarse para decirme con un tono casi de obligación: ¿Quieres acercarte un poco más?- Dijo mientras agarraba mis manos cuidadosamente y las llevaba hacia su cuerpo. Yo me dejaba llevar como un muñeco. Puso mis manos sobre sus pectorales, duros como losas, con sus pezones contraídos de la excitación. Empecé a pellizcarlos suavemente, mientras él me miraba, medio jadeante, asintiendo, aprobando que le manoseara. Me acerque más a él y comencé a sobar sus pectorales y brazos. Aproximé mis labios a su suave piel y la empecé a besar tiernamente. Primero sus bíceps definidos, después un poco su pecho, después empecé a subir por su cuello lentamente, palpando cada centímetro de su piel con mis labios mientras él me dejaba vía libre. Llegué a su mejilla y justo cuando iba a llegar a su boca, me separé lo justo para mirarle a la cara. Estaba con los ojos entrecerrados y la boca medio abierta, jadeante, en un estado de excitación que nunca había sentido. Cuando notó que había parado de besarle, abrió los ojos para mirarme extrañado:

-Tu cuerpo está delicioso.- Dije sonriente.- Déjame probar más partes.


David suspiró afirmativamente y empezó a acariciar mi espalda, cada vez más sumergido en el placer.

Bajé hacia sus abdominales, recorriendo cada recoveco con mis labios, sintiendo como David se estremecía con el contacto en su piel. Seguí bajando hasta que de repente, su polla chocó con mi barbilla. Bajé la vista y ahí estaba, a un palmo de mi, más cerca que nunca, en su máximo esplendor. Su glande rosado apuntaba directamente hacia mí, expulsando un poco de pre-semen. Eso es que David no iba a durar mucho. Así que le pajeé suavemente, sintiendo su verga caliente entre mi mano, que se iba manchando cada vez mas de pre-semen, lo que lubricaba su polla y hacía que David empezase a perder el sentido del placer.

Le dije “¿Quieres terminar ya?” mientras aumentaba el ritmo de la paja. A lo que él, mientras tensaba su musculoso cuerpo y empezaba a gemir suavemente me dijo entrecortadamente “¡¡S-s-ss-siii!!!!” Mi intención era metérmela en la boca, pero solo me dio tiempo a acercar mi cara cuando un potente chorro de leche caliente y espesa acompañada de un gran gemido de David salpicó mi cara.


David quedó tirado en su silla jadeante, con cada uno de los músculos marcándose en su suave piel por la tensión del orgasmo. Me quedé sin palabras, a lo que David, después de recuperarse, se empezó a reír y a hacer bromas. Me encantaba como estaba cuando se reía:

-Hazte así, que creo que tienes algo en la cara… ¡Ja ja ja ja!- Empezó a reírse. Me levanté y para seguirle la broma le dije “Ven, ven, dame un besito anda”. Los dos nos reímos un rato hasta que miré el reloj. Se había hecho muy tarde y mis padres me matarían si no llegaba a casa dentro de poco. Así que me dirigí al lavabo y, mientras me lavaba, David entró desnudo y con una sonrisa de satisfacción en la cara. Mientras me secaba con una toalla, le dije:

-Esta vez tú te has corrido, pero la próxima me toca a mí, cabrón.-Dije sonriendo.
-Eso ya lo veremos.- Rió David.

Salí del baño y antes de salir por la puerta solté:
-Bueno, pues… ya nos veremos y eso.- No sabía qué hacer. No lo había pensado, ¿ahora qué pasaría entre nosotros?



Lo descubriréis en el próximo capítulo :P
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