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19/7/17

Mi primer trío ¿Con un Youtuber? (Fanfic) | Por JDu__1990

Era la última semana de julio y estaba en casa aburrido. Ninguno de mis amigos estaba en la ciudad para poder quedar así que la mayoría del tiempo la aprovechaba viendo porno y pajeandome, ya que mi familia se había ido de vacaciones también. En un momento, me metí a Grindr para curiosear la gente de mí alrededor. Después de deslizar un poco por la app me encontré un perfil sin foto, cuyo nombre era "terceroparatrío".Ese perfil me dio curiosidad y me metí. Su descripción era: "pareja de 22(activo) y 20 años (versatil activo) con buen cuerpo busca chico de entre 18 a 24 años para nuestro primer trío. Sólo disponibles para una semana." El usuario estaba relativamente cerca mío y como me parecía interesante, decidí hablarle:

+Hola chicos, ¿molesto?
-Noo tranquilo.
+¿Qué tal? ¿Cómo os llamáis?
-Bien ¿y tu? Yo soy Diego (22) y mi novio es Alberto (20).
+Yo me llamo Javi y tengo 19.
-¿Estarías dispuesto al trío?
+Sí, parece una idea bastante buena  😏
-¿Qué rol tienes?
+Soy pasivo 100%.
-¿Tragas o escupes?
+Trago.
-¿Eres sumisete?
+Un poco sí
-¿Follarías sin condón?
+No, sería siempre con condón.
-Tú también tienes buena pinta. ¿Qué día te vendría bien?
+Mañana me podría venir bien, tengo la casa sola.
-Perfecto entonces, nosotros llevamos el lubricante y los condones.
+¿Me pasáis foto de cara?
-Nop, te vamos a dejar con la intriga hasta mañana.
+Mañana estad en esta dirección C/Falsa 123 portal 4 2A a las 6 de la tarde
-De acuerdo Javi, allí estaremos. Un beso.

Cerré la app y me quedé pensando que había sido demasiado fácil y que no sabía qué me había lanzado a ello, ya que no me va quedar con desconocidos. Pensé también en porque no me pasaron foto si iban a quedar, pero no le di demasiada importancia, al fin y al cabo, en menos de 1 día les vería. Como ya era de noche, cené y me fui a dormir. Tenía ganas de paja, pero preferí reservar el calentón para el día siguiente. Al día siguiente, ya por la tarde me duché y me preparé para cuando viniesen. Llevaba empalmado casi todo el día solo de pensar que iba a participar en un trío. Llegaron un poco antes y cuando les vi por la mirilla de la puerta no lo podía creer.

Estaba viendo a Diego Galilea(@Makingyoufeel) y a su novio. Abrí la puerta y exclamé:
+¿¡Sois vosotros?!
-¿Eres Javi no?-Dijo Alberto.
+Sí, pero no imaginaba que fueseis a ser vosotros los del trío.
-Ya bueno, es que queríamos que fuese súper secreto-Dijo Diego.
+Pasad, pasad. Bueno chicos, ¿queréis hacer algo antes o pasamos directamente al trío?
-¿Pasamos al trío no?-Dijo Diego dejando escapar una sonrisilla seductora. Tenía pinta de ser el que le propuso el trío a Alberto.
+Pues entonces acompañadme a la habitación.


Cuando llegamos les indiqué que se quedasen de pie y agarré el paquete de Alberto mientras me dispuse a besar a Diego. Alberto tenía la polla desempalmada, pero cuando empecé a tocar, comenzó a ponerse morcillona enseguida. Diego besaba muy bien y estaba haciendo que mi rabo también creciese poco a poco.Al rato intercambié lo que estaba haciendo,pero Diego sí tenía ya dura la polla cuando empecé a tocarle el paquete.Alberto también besaba bien pero lo hacía de forma más suave que Diego,como más cariñoso.Cuando ví que era suficiente,les quité las zapatillas,les bajé a ambos los pantalones y se quitaron las camisetas,dejandoles en boxers.Diego marcaba un rabo más grande que Alberto,pero no me paré mucho a verlo,quería disfrutarlos ya.Empecé a lamer los rabos por encima de los calzoncillos,lo que hizo que empezasen a tensar un poco los cuerpos y a respirar más agitadamente.Cuando llevaba un rato así escuché:

-Javi,por favor,cómenosla ya-Dijo Diego entre suspiros.

Acto seguido les bajé la ropa interior para descubrir un rabo de unos 19-20cm sin depilar en el caso de Diego y un rabo de 17'5-18cm con el pelo recortado en el caso de Alberto,ambos con un grosor considerable.Al ver esas maravillas agarré la de Alberto y empecé a pajearla mientras me metía el enorme rabo de Diego en la boca,lo que hizo que soltase un suspiro de placer.La de Diego ya estaba soltando presemen,cosa que me volvía loco,esto le estaba excitando bastante.Cuando llevaba un rato mamando miré hacia arriba y vi que se estaban morreando apasionadamente,así que aproveché para cambiar de polla y mamar la de Alberto y pajear a Diego.Esto le pilló por sorpresa y soltó un gemido,lo que hizo que se me pusiese como una piedra.Empecé a comersela lento,disfrutando de todo ese rabazo,pero yo iba cada vez más y más rápido,haciendo que él suspirase cada vez más.Intenté meterme los 2 a la vez en la boca,pero eran enormes y no me cabían,así que opté por lamerlos varias veces desde los huevos hasta la punta,lo que hizo que se estremeciesen.Alberto se arrodilló también y empezamos a hacerle una doble mamada a Diego,lamiendo desde los huevos hasta la punta del glande,haciendo que Diego suspirase cada vez más fuerte.Alberto se metió la polla de Diego en la boca y yo aproveché para volver a comérsela mientras a él,chupándole bien el glande y los huevos e intentando hacerle garganta profunda para que liberase él también presemen.Después de un rato mamando los 2,volví a subir hacia la polla de Diego,con la intención de volver a lamerla junto a Alberto.

En ese momento,Diego me agarró de la cabeza,me metió todo lo que pudo de rabo y empezó a follarme la boca a lo bestia mientras gemía de placer y mientras yo pajeaba a Alberto,mientras este se deleitaba lamiendo y chupándole los pezones a su novio.De la polla de Diego brotaba presemen a chorros debido a su excitación y yo me lo tragaba todo,poniendome más y más cachondo.Cuando vio que ya era suficiente,sacó su rabo chorreando saliva y presemen de mi boca.

-Javi,ponte ya a 4 que no aguanto las ganas de follarte-Dijo Diego. No tardé ni un segundo en hacer lo que me pidió e hice una seña a Alberto para que se pusiese delante para mamarle la polla mientras.

Diego sacó un condón de su cartera y lubricante del pantalón.Cuando se puso el condón,echó lubricante por su polla y por mi culo.Empezó a meterme la punta y se quedó ahí para que me acostumbrase,mientras que empezaba a mamarle la polla a Alberto de nuevo.Cuando vio que me habia acostumbrado,metió casi todo el rabo de golpe,haciendo que soltase un gemido de dolor y de placer y empezó a follarme de forma intensa mientras seguía mamando a su novio.Diego no ralentizaba las embestidas que me daba,de hecho,las iba aumentando poco a poco y las iba acompañando de algún azote y Alberto me cogió la cabeza y me fue guiando en la mamada,consiguiendo garganta profunda algunas veces.Yo gemía cada vez más por la increíble follada que me estaba dando Diego y por la deliciosa polla que me estaba comiendo,sentía que iba a explotar de placer.

-Bueno Diego,déjame follarle un poco a mí ahora ¿no? Que tú ya le has follado demasiado-Dijo Alberto poniendo carita pervertida.
-Vale,pero solo si mientras te follo yo a ti -Contestó Diego.

Diego me dio un par más de embestidas y sacó su rabo de mi culo.Me lo había dejado bastante abierto y dolorido,pero merecía la pena esa sensación.Alberto se acercó por detrás,se puso un condón y empujó con su polla en mi culo,pero gracias a la follada de su novio,no le costó nada meterla entera.Para acostumbrarse,me embistió un rato,y cuando paró,sacó un poco su rabo,se inclinó un poco para adelante,dejando a Diego vía libre a su culo.Este echó lubricante en su polla y en el culo de Alberto y repitió lo mismo que conmigo,metió la punta y cuando se habituó,dio un golpe de cadera tan fuerte que se la metió entera y Alberto también me la metió entera de nuevo por la inercia.



Entonces,Diego empezó a follar a Alberto con tantas ganas que sentía yo la follada como si volviese a ser yo su pasivo,dándole también azotes en el culo de vez en cuando.Alberto,por su parte,era más suave que Diego;empezó follándome lentamente,e iba subiendo la velocidad gradualmente mientras se morreaba con su novio.Yo sentía un placer indescriptible,sentía que me iba a correr sin siquiera pajearme,ya que mi polla liberaba presemen continuamente.Estuvimos así cerca de 10-15 minutos,en los cuales yo estuve a punto de correrme varias veces.Entonces,Diego sacó su rabo del culo de Alberto y Alberto su polla del mío.

-Javi, ¿Nos dejarías hacerte doble penetración? Es algo que he querido probar desde hace años-Dijo Diego.
+No sé,sería lo más gordo que me he metido,no sé si aguantaría.
-Venga porfa,si ya tienes el culo muy dilatado y tenemos más lubricante-Dijo Diego,poniéndome ojitos para intentar convencerme.
+Bueno,de acuerdo,tumbaos uno delante de otro con las pollas juntas.-dije yo.



Diego se colocó rápidamente como había dicho y le siguió Alberto.La verdad es que sus pollas juntas daba un grosor enorme y no sabía si mi culo aguantaría,pero decidí intentarlo.Me subí a la cama y coloqué el culo en la punta de sus pollas y empecé a bajar despacio,para que mi agujero se habituase.Cuando vi que ya me dolía menos,empecé a moverme de arriba a abajo lentamente para acostumbrarme a tener dos pollas dentro de mí,pero en poco tiempo me encontraba botando encima de los dos rabos más y más fuerte.En un momento nos encontrabamos los 3 suspirando y gimiendo del placer que nos proporcionaba la follada.Al rato no aguantaba más y me empecé a pajear para liberar tensiones y acabé corriéndome encima de Diego al poco tiempo.Seguimos un rato más hasta  que decidí que ya era hora de recibir sus lefazos.

Me incorporé y les indiqué que se sentasen en el borde de la cama mientras yo me arrodillaba frente a sus enormes rabos.Limpié mi lefa del cuerpo de Diego con la lengua,se quitaron los condones y empecé a mamar a Alberto yendo cada vez más y más rapido,pajeando a la vez a su novio.De la boca de ambos salían gemidos casi al unísono,haciendo que me volviese a empalmar,me ponían demasiado cachondo estos chicos.Después de estar mamando cerca de 5 minutos a Alberto,su cuerpo empezó a contraerse,dandome a entender lo que iba a pasar.Reduje el ritmo de la mamada y mi boca se llenó de la corrida espesa y caliente de Alberto,a la vez que él soltaba un gemido y un suspiro profundo.Cuando tragué la lefa,le di unos lametones más a su polla,dejándola bien limpia.Entonces pasé a la polla de Diego,que aún guardaba para mí un increíble premio.Empecé comiéndole los huevos mientras él se pajeaba y Alberto le lamía los pezones.Así duramos poco,ya que a mí lo que más me gusta es comerme una buena polla,así que llevé mi lengua desde sus huevos hasta el glande y me metí en la boca todo lo que pude,chupando cada vez más frenéticamente.Diego tardó cerca de 10 minutos en tener contracciones en las piernas y el cuerpo.Le oí decir entre gemidos y suspiros un “¡Dios!” y recibí una gran corrida en mi boca que no tardé en tragar.También le limpié la polla y después me acerqué a ambos y nos dimos un beso,sellando lo que acabábamos de hacer.Nos dimos los 3 una ducha,y cuando se vistieron nos despedimos,asegurando que nos mantendríamos en contacto y que habría una segunda vez.


Agradecimientos:
-A Diego y a Alberto,por ser mis musas.
-A Greenlook15 por aconsejarme y publicar mi relato.
-A ti, por leerlo


Relato de https://twitter.com/Jdu__1990


Esperamos que os haya gustado y como siempre, podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte)

Contacto: greenlook15@gmail.com   Twitter: @greenlook15

4/1/17

El campamento de verano – Por JDu__1990

Todos los campamentos de verano tienen algo en común: son inolvidables. Ya sea por lo bien que lo pasamos con los amigos, por las actividades que realizamos o por cómo, de una manera inesperada, empezamos a descubrirnos a nosotros mismos. El estar lejos de nuestros padres nos empuja a descubrir nuestra sexualidad y a hacer cosas que nunca habríamos hecho.

Para un adolescente gay como yo, pasar un verano rodeado de chicos es todo un privilegio. Actividades tan simples como bañarnos en el río o cambiarnos en nuestra cabaña suponen una paja en la oscuridad de la noche, cuando todos duermen, cuando nadie me ve. Además en estos meses calurosos mis compañeros y yo dormimos casi desnudos, de esta manera podemos disfrutar de nuestros cuerpos.

Cada cabaña está formada por grupos de tres chicos, yo por ejemplo comparto habitación con Diego y David, dos chicos de mi instituto. Los dos son totalmente diferentes: Diego es posesivo, altanero, no se depila y es muy atractivo .Es capitán del equipo escolar de fútbol y se le conoce por ser un conquistador nato. Mientras que David tiene poco pelo y es un chico un poco tímido, alto y que destaca poco.

Un día, después de pasar todo el día pegándole patadas a un balón, decidimos ir al río para tomar un baño. Una vez allí decidimos jugar a un juego muy peligroso y excitante:

-Eh chavales, ¿qué tal si jugamos a tirarnos desde allí arriba?-Propuso Diego a la vez que señalaba lo alto de un acantilado.
-No creo que podamos-Dije.
-No seas marica Javi ¿A qué estás de acuerdo, David?
Pero no respondió, se limitó a agachar la cabeza y dejar que Diego sacara sus propias conclusiones.
-Ves Javi, David está de acuerdo-Bromeó.

Como siempre al final hicimos caso a Diego y subimos hasta lo alto del acantilado. Desde ahí arriba se podía ver como el río se extendía imponente bajo nuestros pies. Diego empezó a quitarse la ropa, primero la camiseta y después los pantalones. En pocos segundos se quedó en unos bóxers de color blanco que marcaban su paquete. Imaginaba que no se iba a quitar más, pero para mi sorpresa dejó su polla al aire. Al darse la vuelta nos mostró su culo bien formado, lleno de pelo y respingón.
No pude quitarle la vista de encima. Estaba hipnotizado mirando como su polla se balanceaba en su entrepierna. Era una polla de un tamaño considerable a pesar de estar dormida, tenía ganas de chupársela delante de David. 

No había sentido nada igual en mi vida, mi polla se puso durísima y se notaba por encima del bañador que llevaba. Lo peor es que Diego se dio cuenta de mi erección y decidió jugar conmigo.

-Tranquilo Javi, mi polla también se alegra de verte-bromeó a la vez que sacudía su polla.

Me sentí tan asustado por ese comentario que me quedé en silencio un buen rato. Él siguió sobándose la polla mientras miraba hacia el río, era consciente de que yo estaba empalmado y que obviamente era por su cuerpo desnudo. La situación era muy intensa y extraña, no sabía si su actitud era una invitación o solo me estaba probando. Mis dudas se disiparon cuando, con su polla en la mano, me guiñó un ojo y me invitó a acercarme. Yo, sumiso, lo hice.

-¿Te gusta lo que ves?-dijo.-Acércate y tócala, no tengas miedo.

Tembloroso me acerqué hasta Diego tocándome el paquete. David nos observaba desde el fondo en silencio. Me quedé de piedra en frente suyo mientras él seguía pajeándose.

-Vamos tócala-insistió.

Dudé un momento hasta que me decidí a tocarla. Me gustó sentirla en mi mano. Era enorme, gordita y con bastante pelo, podía sentir la sangre corriendo dentro de ella y eso me excitaba.

-¿Te gusta mi polla?-Preguntó mirándome a los ojos.

Estuve a punto de decir que sí, pero era demasiado tarde. Diego me había arrebatado su polla de las manos y estaba abrazado a mí. No entendía porque me abrazaba pero me mantuve en silencio mientras sentía como su polla desnuda acariciaba la mía por encima del bañador. Entonces me preguntó:

-¿Sabes volar?
-¿Qué?-respondí.

Instantes después comprendí porque me hacía esa pregunta y porque se abrazaba a mí, pero fue muy tarde. Sentí como mis pies se levantaban del suelo y como Diego y yo caímos al agua. Fueron unos segundos de caída, el corazón me iba a mil pero no sólo por el salto, sino por tener a Diego empalmado, con cierto olor a sudor, tan cerca de mí. Segundos después caímos. Lo primero que vi al salir del agua fue la cara de Diego, estaba desnudo, empapado y unido a mí.

-Al parecer sí que sabes volar-me dijo riéndose. Después de ese comentario unió sus labios a los míos. Fue un beso largo, húmedo y apasionado.

 Diego besaba de maravilla. Sentía como su lengua se movía dentro de mi boca, era una sensación apasionante. Entonces buscó mi entrepierna debajo del agua y metió su mano en mi bañador. Sacó mi polla fuera y sentí como el agua la inundaba de una manera refrescante. Empezó a pajearme y yo hacía lo mismo con él.
Era una sensación increíble. Nunca me habían hecho una paja debajo del agua y él lo hacía bastante bien. Estuvimos un buen rato besándonos y pajeándonos hasta que me preguntó si quería salir del agua, asentí sabiendo lo que eso significaba. Fuimos detrás de unas piedras y seguimos besándonos un buen rato.

-Será mejor que nos vayamos ya-dije separándome de sus labios.
-No-intervino él-no me puedes dejar a medias. Quiero follarte aquí mismo.

A continuación se agachó y empezó a chuparme la polla. Era una bestia, se notaba que era su primera vez chupando una polla. Usaba los dientes, se le salía de la boca, casi vomita en varias ocasiones…aun así me estaba dando placer como nunca antes. La práctica hace al maestro y Diego aprendía rápido. Sus lametazos eran cada vez más placenteros llegando incluso a provocar algún que otro chillido por mi parte. Solo podía pedirle más y más. Pero creí que era conveniente cambiar de posición.

-Para-le dije.

Él se levantó mirándome fijamente. En ese momento yo me puse de rodillas y empecé a succionar sus huevos, no estaban depilados y eran simplemente perfectos. Poco tiempo después pasé a su gran polla sin circuncidar de unos 18cm  y chupé su capullo durante unos minutos. Diego gemía, gritaba y me pedía más a la vez.

-Oh sí Javi, me encanta! Cómetela toda!
-¿Te gusta, eh?-dije- Quiero que te corras en mi boca.
-Joder que bueno eres cabrón. Quiero que me la chupes hasta dejarme los huevos vacíos, quiero descargar mi semen en tu boca.
-La tienes enorme, no me cabe en la boca.
-Claro que sí te cabe-dijo a la vez que tiraba con fuerza de mi cabeza introduciendo toda su polla en mi boca. Me llegaba hasta la garganta y me provocaba arcadas, pero podía oír los gritos de placer de Diego así que decidí no sacármela de la boca. Seguí chupándosela un buen rato, hasta que decidimos ir más allá.

-Quiero que me folles-le supliqué.

Él me hizo levantar y me llevó hasta una roca. Me puso de espaldas sobre ella y me dijo que abriese las piernas todo lo posible. Mi culo quedó totalmente abierto mientras esperaba a que me la metiera.
Sentí su lengua fría tocándome las nalgas y luego el ojete, era mi primer beso negro. Se le daba mejor chuparme el culo que la polla. Yo gemía y le pedía que me la metiera ya, pero él seguía lubricándome el ano con su saliva. Escupía en mi ojete y luego en sus manos para lubricarse la polla. Hizo esto un buen rato hasta que mi culo estuvo tan abierto que podía sentir su lengua dentro de mí.

-¿Estás listo?-preguntó con cierta dulzura, esa era una faceta de Diego que no conocía.
-Sí-respondí tímidamente.
-Primero solo la punta, para que te acostumbres.

Mi culo virgen sintió como un invitado inesperado intentaba entrar en él. La saliva de Diego ayudó a que su nabo se colara en mis nalgas. Sentí como su capullo entraba en mi ano despacio, con dulzura y cuidado. Solté un gemido al sentir su contacto con mi piel.

-Tranquilo-dijo haciendo un descanso y dándome otro beso.

Después volvió a introducir su polla poco a poco dentro de mí. Después de varios intentos entró completa. Sentía que el culo se me iba a caer a trozos pero me gustaba. Empezó a moverse ligeramente hacia atrás y hacia adelante y cuando hacía esta acción me invadía un sentimiento de dolor y placer mezclado. Me gustaba sentir sus embestidas cada vez más rápidas.
-Sí Diego, reviéntame el culo!
-Quiero correrme dentro de tu culo Javi, eres increíble.

El dolor, al igual que el placer, era cada vez mayor. Mis gritos se podían escuchar a kilómetros pero no tenía miedo de que nos pillaran. Diego gritaba tanto como yo, era una follada bestial, intensa y profunda. Sentía como se escapaban gotas de semen de mi polla aun sin pajearme, así que aproveché el momento para hacerlo. Me corrí mucho antes que él.

Diego me avisó de que había llegado el momento de correrse, así que me incliné bastante para que toda su corrida se quedara dentro de mi culo. Diego empezó a gritar y gemir como loco y momentos después sentí como una ola de semen caliente se apoderaba de mi culo. Era una delicia sentir como los chorros de su semen llenaban mi ano. Fue una corrida larga y tras varios espasmos se detuvo. Se sacó la polla de mi culo y la llevó a mi boca. Estaba caliente por su semen y por el roce con mi culo.

Estábamos sucios y muy sudados, así que decidimos volver al río. Allí nos besamos y tocamos durante mucho tiempo. Diego me decía que le había encantado y que teníamos que repetir y yo que él era genial. Después de varios minutos besándonos, escuchamos un ruido. Nos separamos y miramos en dirección a las rocas, allí estaba David masturbándose y mirándonos. Cuando se percató de que lo habíamos visto se guardó la polla y salió corriendo. Diego salió del agua como pudo y, corriendo, fue tras él. Pocos minutos después volvió con David, y lo traía a empujones. Pude ver como el torso desnudo de Diego se contorneaba al empujar a aquel pobre chaval.

-Está mal espiar a los demás-dijo Diego-Y más aún cuando están follando.
-Lo siento-contestó David aparentemente afectado por aquella situación.
-¿Crees que se lo contará a alguien?-dije.
-No creo, es más, se unirá a nosotros tarde o temprano-respondió Diego sellando los labios de David con un intenso beso. Este respondió apartándose de él rápidamente, pero Diego volvió a sujetarlo fuertemente y besarlo otra vez.

Pocos minutos después David se dejaba guiar por los labios de Diego, estaba disfrutando incluso más que yo con esos besos. Al ver aquella escena me llené de celos pero mi excitación era tal que empecé a masturbarme debajo del agua. Estaba tan excitado que podía correrme en cualquier momento. 

David empezó a tocar la polla de Diego y no aguanté más, salí del agua y fui hasta donde estaban ellos. Después le arrebate la polla de Diego a David de las manos.

-Parece que alguien está celoso-dijo Diego lleno de orgullo.
-Un poco-respondí.
-Hay polla para todos-concluyó Diego.
Aquella frase, a medio camino entre la chulería y la arrogancia, hizo que me encendiera por dentro así que me puse de rodillas y empecé a chuparle la polla, estaba aún mejor que la primera vez. David se agachó junto a mí y con una mirada me pidió permiso para compartir aquella polla. Chupamos por turnos cortos, escuchando los gemidos de placer de Diego. David se había sacado la polla y estaba pajeándose a la vez que chupaba, pronto Diego nos dijo que paráramos y nos llevó hasta las rocas, Allí David se abrió de piernas.

-Esto te va a gustar-le dije.

Diego lo abrió de piernas mientras que yo me coloqué en la parte superior de la piedra para que me la chupara mientras lo follaban. Cambiamos de posiciones varias veces hasta que me tragué la corrida de ambos después de que me follasen los dos, y después nos dimos un baño en el río. 

El verano sólo acababa de empezar. Nuestros tríos se repitieron durante todo el verano en nuestra cabaña y también llevábamos nuestra pasión fuera de aquel campamento.


Relato de https://twitter.com/Jdu__1990


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20/8/16

El desconocido del centro comercial

Era una mañana de un martes como otro cualquiera. Ese día no tenía clase así que decidí ir al centro comercial de mi ciudad a dar una vuelta, aprovechando que al ser un día entre semana no habría casi nadie. Me tomé mi tiempo paseando tranquilamente por todas y cada una de las tiendas, ya que no tenía otra cosa mejor que hacer. Entré a una tienda de ropa y mientras ojeaba la sección de pantalones me fijé que al otro lado del estante había alguien observándome disimuladamente. No le presté mucha más atención y seguí con lo mío. Al salir de la tienda, vi que poco después la misma figura que me observaba también salía detrás de mí. Entré en otra tienda y mientras vagaba entre estanterías repletas de libros, vislumbré a la misma persona de antes, unas columnas más allá. Esto me llamó la atención y con mucho disimulo le observé.

 Descubrí a un chico de mi edad y misma estatura. Tenía el pelo negro, largo por arriba y corto por los lados muy bien peinado. Su cara no era nada fuera de lo normal, cejas definidas, ojos oscuros y una leve sonrisa permanente en su boca. Su piel color café con leche resaltaba con la camiseta color rosa palo que llevaba y su cuerpo no estaba nada mal. Era de complexión atlética, delgado pero en forma, se notaba por los brazos fibrados que dejaba entrever su camiseta y su culo prieto en unos shorts… Unos shorts que insinuaban un bulto enorme, ya que seguramente no llevase nada más debajo. En este momento el desconocido me vio observándole y sonrió levemente. Yo me sobresalté e hice como que no pasaba nada, apresurándome a salir de la tienda. Decidí pararme a unos pocos metros de la salida para ver salir al misterioso desconocido. Unos segundos después salió y pasó su mirada por los alrededores hasta que me vio, lo cual le hizo sonreír levemente y se dirigió hacia mí rápidamente. Yo me alarmé y estaba decidido a empezar una discusión, pero el chico levantó la mano señalando que me calmase. Se puso delante de mí, repasándome bien de arriba abajo.
-Te vendrías… al lavabo… un momento, porfa.- Me dijo, claramente nervioso.- Tío, sé que suena raro… pero te he visto y… vente conmigo un momento.- Dijo mientras se acercaba, con una cara entre el miedo y la esperanza.
-¿Pero de qué vas, qué quieres? – Dije nerviosamente.
-Joder he visto como me mirabas…-musitó mientras bajaba su mirada a su abultado paquete, que claramente se iba hinchando mientras hablábamos, mostrando su verdadera intención.-Solo un momento va… no pasa nada- Se acercó más y me puso la mano en el brazo cuidadosamente para no parecer agresivo.  Claramente no tenía nada que debatirle porqué me había pillado plenamente mirándole. Además siempre había fantaseado con algo como esto, así que sonreí tímidamente y titubeé:-Pero yo… yo…

El chico río sordamente y me agarró donde me tenía puesta la mano, tirando de mi brazo y llevándome con él hacia los baños, qué estaban justo al lado de donde estábamos parados. La verdad que esta situación tan inesperada y excitante me resultaba extrañamente morbosa, sobre todo por qué el chico no era especialmente atractivo, pero había algo en él que me ponía burrísimo.

Llegamos a las puertas y el desconocido miró seriamente alrededor para ver que no venía nadie y entró rápidamente al baño, donde había dos lavabos cerrados por paredes hasta el techo. El chico me llevó detrás de él y entramos en el primer compartimento donde cabíamos los dos perfectamente. El desconocido se giró con cara de satisfacción y cerró la puerta con pestillo detrás de mí.

Antes de que pudiera decir nada, me bajó el pantalón dejando a la vista mis bóxers blancos que mostraban mi descarada erección. Él me agarró el paquete  sonriendo pícaramente al ver como manchaba de presemen mis calzoncillos. El apasionado desconocido me puso contra la puerta, y acercándose mucho a mi cara mirándome lascivamente me susurró “la verdad que desde que te he visto quiero follarte el culito”. Un chispazo me recorrió todo el cuerpo y me di cuenta de que si quería gozar tendría que sufrir un poco, y eso me ponía super cachondo. Acto seguido me agarró del pelo y me obligó a bajar y ponerme de rodillas, muy muy cerca de su incipiente paquete, que abultaba escandalosamente sus shorts.
“¿No me mirabas tanto? Pues ahora lo vas a ver todo muy de cerca cabrón, ya verás cómo te gusta.” Me dijo jadeante. Mientras con una mano me retenía en mi posición, con la otra deslizó su short hacia abajo, dejándolo caer y haciendo que su enorme polla se liberase, rebotando a solo unos milímetros de mi cara. Me retiré hacia atrás para contemplar mejor la maravilla que tenía delante: un rabazo descomunal, que medía tranquilamente 20cm y era grueso casi como una lata de refresco, salía de entre una maraña de vello que subía ordenadamente por los abdominales duros que dejaba ver su camiseta arremangada, que había subido para mostrar bien su trabuco. La polla se inclinaba ligeramente hacia abajo, con el capullo rosado y alargado al aire y un par de venas por el tronco pálido. Sus huevos no eran muy grandes pero sí que colgaban holgadamente, también recubiertos de una selva de pelo negro.
En cuanto la vi se me hizo la boca agua y miré al chaval sonriente, que me cogió de la nuca y me acercó a su entrepierna, haciéndome sentir el maravilloso olor de su ardiente miembro. “A ver como lo haces” Me susurró a la vez que me apretó contra sus huevos obligándome a abrir la boca y empezar a chupar como si no hubiera un mañana. Le succionaba las peludas pelotas una a una y empecé a lamérselas, lo cual hizo que me apretara con ganas contra él y empezase a gruñir intensamente. Mi boca no daba abasto mientras lamia sus cojones con tantas ganas que su polla dura me golpeaba en el  lado de la cara. Empecé a subir por su entrepierna con mis labios y mientras paseaba mis manos por sus muslos peludos y musculosos hacia su culo. Pero esto no le gustó y me apartó las manos secamente. Acto seguido me agarró del pelo para alzarme un poco y llevarme directo a su trabuco, donde me guió por un lado desde su peluda base hasta la cabeza, asegurándose de que probaba cada centímetro de su carne mientras dejaba un camino de saliva. Así empecé a succionar el glande rosado, que del placer ya estaba soltando unas cuantas gotas de salado y pegajoso presemen. El capullo ya me ocupaba gran parte de la boca así que me empleé bien en lamerlo y succionarlo como si fuera un biberón. De repente dijo “bueno, cométela ya que no tengo todo el día, joder” y empezó empujar mi cabeza hacia él, haciendo que su pollón entrase cada vez más en mi boca. No entró mucho más que su capullo, ya que mi boca estaba abierta al máximo y no podía más, así que con un acto reflejo me tiré hacia atrás, cogiendo una sonora bocanada de aire y tosiendo un poco.

El desconocido sonrió divertido y se meneó la polla que chorreaba con mi saliva y su presemen. Se acercó otra vez hacia mí, esta vez más gentilmente, y pude agarrar el pollón con mis dos manos para pajearlo un poco mientras le daba lametones en el capullo, lo que hacía que se dejase llevar cada vez más, suspirando fuertemente y apoyando sus manos en la puerta detrás de mí. Empezó un vaivén ligero con su cadera metiendo poco a poco su pollón en mi boca, cada vez con embestidas más profundas y duras, hasta que me metió más de la mitad, haciéndome atragantarme en mi propia saliva. Pese el duro trabajo que era comerse esa polla entera, lo estaba disfrutando exageradamente. Me encantaba sentirme bajo el control de aquel macho con aires de malote y un pedazo de pollón solo para mí.
Después de unas profundas arremetidas se retiró repentinamente y me hizo levantarme y darme la vuelta. Yo obedecí jadeante y me bajé instintivamente los calzoncillos poniendo mi culo recién depilado en pompa, deseando que me perforase ya. El desconocido me abrió los cachetes dejando mi ano al aire en el cual escupió una buena cantidad de saliva y la repartió con su lengua que me abría lentamente. Cada lametazo me volvía loco y empezaba a gemir suavemente, a lo que él se pegó completamente a mi apretando a propósito su ardiente polla en mi culo y susurrándome “ni se te ocurra hacer ruido”. Se retiró hacia atrás y puso su lubricado capullo en la entrada de mi culito. Yo cogí aire y me dejé llevar por mi cachondez.

Empezó a meterla imparablemente. Sentía como mi interior se expandía a medida que el trabuco del desconocido iba marcando su territorio dentro de mí, haciéndome sentir el ardiente recorrido hasta que metió sus veinte centímetros de placer hasta el fondo gruñendo toscamente. Yo apenas podía respirar o moverme y solo notaba como me separaba firmemente las nalgas y se asentaba dentro de mí como un fuego del que quería más y más. Pasados unos instantes, la sacó y noté el vacío que me había dejado y que quería que volviese a rellenar. Miré por encima de mi hombro y vi al desconocido sudando un poco y respirando agitadamente mientras me escupía en mi agujero que estaba abierto y deseando volver a ser llenado por aquella masa de carne placentera. El contraste de su saliva en mi interior caliente hizo que me retorciese de gusto, a la vez que me agarraba de la cadera y empezó a bombearme mientras gemía como un verdadero macho. Estaba extasiado por el placer. Su rabazo me perforaba de una manera brutal por dentro rellenándome completamente y haciendo que se me escapasen varios gritos de puro placer.
El desconocido me tapó la boca con su mano fuertemente y dijo entre jadeos “¡nada de ruido joder!”, a la vez que aumentaba su ritmo y notaba como su trabuco entraba y salía frenéticamente dentro de mi agujero completamente dilatado. Sus huevos chocaban con mis nalgas sudadas y repiqueteaban a la vez que él gruñía y resoplaba como una bestia. Me tenía agarrado por la boca y por la cadera, rompiéndome por dentro, haciéndome sentir su verdadero poder follándome descontroladamente. Yo casi no podía contenerme por la tremenda estimulación que estaba recibiendo y gozaba como un animal.
Los dos estábamos sudando, casi en trance del maravilloso placer que sentíamos. Mi polla rebosaba presemen que goteaba en la pared y el suelo. Noté como el pollón del desconocido se ponía más duro que una roca dentro de mí y a la vez que me agarraba con los dos brazos por el abdomen pegándose completamente a mí, me embistió potentemente y empezó a gritar violentamente mientras notaba como unos potentes chorros de leche ardiente me regaban por dentro.

Acto seguido el desconocido se separó de mí y dio un par de sacudidas a su pollón salpicándolo todo de lefa, mientras jadeaba mirándome sonrientemente. Se vistió rápidamente y me miró más que satisfecho, me dio un cachetazo y sin mediar palabra se fue. Yo, aun completamente ido del inmenso placer, me quede apoyado contra la pared, con el culo todavía abierto con el boquete del pollón y su leche blanca resbalando por mis sudadas nalgas. Antes de irme me quedé un rato en aquel lavabo desierto, pensando en lo que aquel oportuno desconocido me había hecho sentir. Tendría que volver más a menudo al centro comercial.

Por fin he vuelto! Espero que os haya gustado y como siempre me podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte )
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15/2/14

Una noche sometido

Hace un tiempo, un día de caluroso verano, mi mejor amigo Alex se quedó a dormir en mi casa. No es que fuese un tío muy especial físicamente: No estaba gordo pero tampoco muy marcado, aun que si que estaba fuerte. Aun que teníamos apenas 15 años él ya tenía un poco de barba en su cara, que le daba un toque más adulto y maduro, aun que seguía siendo un rebelde que no hacía caso a nadie.

El día avanzó normal, sin nada destacable. Hasta que llegó la noche cuando nos fuimos a dormir. Como teníamos mucha confianza y el calor era inaguantable nos fuimos los dos a dormir en calzoncillos, los suyos por cierto, le marcaban su abultado paquete de forma exagerada. Nos tumbamos en las camas que estaban juntas para así poder hablar mejor. Estuvimos un rato hablando y una cosa llevó a la otra hasta que nos empezamos a tocar los culos en forma de coña. Su culo para que nos vamos a engañar, estaba muy bien: Era redondo y firme pero un poco mullido. Un culazo vamos.


Seguimos con la broma hasta que le agarré bien el cachete y se quedó callado. Él me hizo lo mismo y, en el silencio de la noche, como poseído por una fuerza, me acerqué un poco más y le dije:
-¿Y si te hago esto? – dije poniendo mi mano encima de su bulto. Nos quedamos callados hasta que él dijo en un suspiro casi inaudible: “venga, hazlo”.
No me lo podía creer, mi mejor amigo, con el que había compartido tantas cosas y experiencias, ahora íbamos a compartir algo inolvidable. 

Empecé a intuir la forma de su pene que empezó a marcarse más y más en sus boxers y en muy pocos segundos podía notar su palpitante polla, la cual empecé a acariciar cuidadosamente, notándola  en mi mano, erecta, caliente, rebosante de deseo y sobretodo enigmática. No puedo contar las veces con las que había soñado con el pene de Alex: Saber cómo sería, cuanto mediría, que forma tendría… y esa noche lo iba a descubrir.

Lo rodeé con suavidad por encima de la ropa y noté que era bastante grueso y largo. Todavía no estaba seguro de hasta donde se dejaría llevar mi amigo, me acerqué a su espalda, caliente y suave, rozándola con mi pecho desnudo, lo cual no incomodó a Alex, ni siquiera se movió, lo cual me tranquilizó e hizo que acercara mis labios a su oreja derecha para susurrarle:
-¿Quieres que siga?

El asintió con la cabeza sigilosamente. Así que respiré hondo porque todavía no me creía lo que estaba pasando, y puse a Alex boca arriba, el cual no ofreció ninguna resistencia, es más, se dejaba llevar por mí como un títere. La luz de la Luna que entraba melodramática por la ventana dibujaba la silueta de su bulto, más grande de lo que me había imaginado al palparlo, así que me decidí de una vez y baje su ceñido bóxer.
Lo que veía me dejó paralizado unos segundos. Superaba todas las expectativas que tenía: su polla era gloriosamente perfecta. Era enorme, no solo por los 18 cm pasados de largo sino también por el ancho, que podía ser casi como el diámetro de un bote de desodorante. Sus huevos colgaban flácidamente, recubiertos por un poco de vello claro, nada que ver con la selva de la base de su pene, que era un bosque de vello que crecía rizado, negro y tupido, y aun así hacia que su verga pareciese enorme. Alex no era mucho de depilarse, pero a mi ese vello me encantaba. La polla seguía abriéndose paso entre la mata de pelo, subiendo recta y señorial, para acabar en un prepucio que recubría de un glande acabado en punta. Su polla era de ensueño, y ni en un millón de fantasías me había imaginado algo así.



Le miré a la cara, y por las facciones que dejaban ver la poca luz que había, estaba relajado, sin moverse, mientras me miraba tranquilamente, confiando plenamente en mí. Así que empecé a acariciar el suave abdomen de Alex haciendo que el vello se pusiese de punta. Bajé mis manos lentamente hasta su selva donde empecé a masajear los huevos, que colgaban flácidamente entre las piernas. Los tocaba y apretaba suavemente, mientras pasaba mis dedos por su pelaje tupido y agarré su polla con una mano y me di cuenta de lo verdaderamente grande que era. Mi amigo escondía un buen tesoro que yo acababa de descubrir. La empecé a pajear cariñosamente, haciendo subir y bajar el prepucio y asomando su glande puntiagudo. Cogí la polla con las dos manos y la empecé a mover más salvajemente. Alex me miraba impasible, cada vez con los ojos más abiertos. Empezó a suspirar de placer mientras me acariciaba tímidamente los brazos. Lubriqué mi mano con mi saliva y la repartí por la polla de mi amigo, la cual ahora estaba bien resbaladiza y lista para poder mamarla. Como no sabía si me iba a caber entera, empecé a chupar la punta tímidamente, mientras miraba a Alex a los ojos, seguidamente me metí su glande en la boca y Alex puso los ojos en blanco. Le estaba encantando. Empezó a acariciar mi pelo y a empujar sutilmente mi cabeza hacia abajo mientras gemía débilmente. No sabía cuánto más podría aguantarla dentro de mí, pero relajé la garganta y deje pasar al monstruoso falo de mi amigo. No llegué hasta la mitad cuando no pude más y me la saqué de golpe, dejándola bien lubricada.


-Quiero tu culo. – Dijo Alex de repente mientras se incorporaba. No me esperaba eso. No sabía que contestar:
-Ehh… No se…- Musité. ¿Iba a dejar que mi mejor amigo me desvirgase en su primera aventura con el otro sexo?
-Si me has llevado hasta aquí, quiero acabar bien. Así que dame tu culo, puta.- Soltó Alex. ¿Así que le iba el rollo de sumiso? A mi sinceramente no me hacía mucha gracia, ¿pero de verdad iba a dejar escapar esa pedazo de polla?
-Pero primero me tendrás que preparar o algo…-Empecé a decir cuando Alex, sonriendo pícaramente, me dio un pollazo en toda la cara que me dejó sin palabras.
-Tú calla, puta. Harás lo que yo te diga. –Dijo Alex seriamente.
-Vale, vale… Pero digo que…- Otro pollazo. Esto empezaba a rozar lo ridículo.
- Yo diré lo que te haré y lo que harás. ¿Vale puta?- Dijo sin dejar de sonreír. Esto de los roles no lo llevaba muy bien, pero le seguí la corriente y contesté:
-Vale, lo que tú quieras…
-Bien, ahora dame tu culo.- Exigió Alex. Me quité los calzoncillos dejando al aire mi polla dura como un diamante y me subí a la cama y me puse al lado de Alex con mi culo boca arriba.
-¿Ahora qué?- Dije deseoso de saber que iba a pasar.

Alex pasó una pierna al otro lado de mi cuerpo, poniéndose así encima de mí, con su verga justo sobre mi culo. Empezó a restregarla y eso me dio un gustazo impresionante, esa polla caliente y dura, solo para mí, empezando a abrir mi culito, lubricando mis cachetes con saliva. Alex me abrió el culo dejando mi ano completamente al descubierto, escupió en él y con el dedo índice empezó a repartirlo por toda la zona y entonces lo empezó a meter lentamente. Yo de lo cachondo que estaba ya empezaba a dilatar solo, así que le cupieron dos dedos en seguida, con los cuales sentía como masajeaba todo mi interior y abría poco a poco mi agujero. Me estaba volviendo loco de placer, suspiraba contra la almohada ya que no podía hacer mucho ruido, pero si los dedos se escapaban un poco para arriba no podía controlar mis gemidos, el cual Alex acallaba al momento dándome un cachete y diciendo “Calla guarra, que nos van a oír”. “Guarra serás tú” contesté, perdido entre mil estímulos. Le quería seguir el juego, pero no me iba dejar humillar a tal nivel.
-¿Con que esas tenemos? Pues ahora verás.- Dijo con vicio en sus palabras.


Agarró fuertemente mis cachetes, separándolos, dejando mi ano escasamente cubierto de vello abierto a su completa disposición. En ese momento me di cuenta de que era suyo completamente y estaba a su merced, así que más valía disfrutarlo.

Se estiró sobre mí, haciéndome sentir su polla entre mis nalgas y acercó su boca a mi oreja para decirme: -Espero que no te duela.- Le oí reírse sordamente. Después se reincorporó y colocó la punta de su potente verga en la entrada de mi culo. Abriendo mis cachetes más, empezó a empujar su polla dentro de mí. Al principio solo notaba que algo raro estaba entrando dentro de mí, pero poco a poco, a medida que aquel monstruo se iba haciendo paso la intuición dejó paso a un sentimiento de lleno y de leve aun que desesperante dolor. La dejó dentro un rato, mientras le oía respirar agitadamente. La sacó del todo y pude notar como mi ano estaba completamente abierto. Él escupió dentro de mi hoyo y sin previo aviso, la metió hasta el fondo haciéndome sentir un dolor desgarrador. “Por favor, no tan fuerte” imploré mientras el dolor cada vez se extendía más por mi culo. “Eso te pasa por puta desobediente. Y solo acabo de empezar”. Siguió empujando aun que ya estuviese toda dentro y sus huevos empujaban mis cachetes. Cuando el dolor paso un poco, él empezó a meterla y sacarla mientras gemía de placer y esfuerzo a medida que el ritmo iba aumentando. Al principio era una sensación de rozamiento cálido a la entrada de mi ano, pero poco a poco empecé a notar el inmenso placer que daba aquella enorme polla lubricada, que entraba cada vez más dentro de mí, rompiendo mi interior y estimulando mi próstata.

De repente paró y la sacó de mi culo. Ahora sentía un vacío que necesitaba que se volviese a llenar. “Ponte como una perra, que quiero rellenarte bien” me dijo mientras me obligaba a ponerme a cuatro patas, con el culo en pompa para que pudiese penetrarme bien. Bajé la cabeza y entre un hueco de mis brazos vi su cara de vicio y como daba golpecitos con la punta de la polla en mis nalgas. La verga volvió a entrar sin problemas y esta vez si que empezó a bombearme fuertemente, impasible como si quisiese perforarme entero. El placer era a cada clavada profunda cada vez más intenso y nos sincronizamos de tal forma que su rápida perforación iba al compás de mis caderas yendo adelante y atrás. Los dos estábamos sudando y delirios de éxtasis se mezclaban con los golpes secos de sus huevos en mi culo. Me agarró del pelo lo que me hizo levantar la cabeza en una posición un poco incómoda pero extrañamente placentera. Ahora su cipote me estaba partiendo por dentro, sentía que él se iba a correr por que los golpes eran más duros y largos. Se echó para adelante, tocando con su cálido pecho mi espalda y dejó su polla dentro mientras gemía suavemente. “Mmmmmmmaaahh….” Noté como varios chorros de leche caliente inundaban mi interior y como su polla los iba disparando rellenando mi culo. Su cuerpo empezó a relajarse y levantó la cabeza mientras yo le miraba a la cara. Sus ojos verdosos me miraron fijamente, con una leve sonrisa de satisfacción. Pero no había acabado todo.

Sacó cuidadosamente su verga de mi culo, que empezó a brotar leche que se esparció por mis huevos y piernas. Me dio la vuelta, dejándome con las piernas al aire y el culo chorreando. Empezó restregar su polla semi erecta y llena de restos de lefa por mi pecho y abdomen, que subía y bajaba agitadamente. Metió un par de dedos en mi todavía dilatado ano para sacar más corrida, y la puso en mi polla, que estaba como una roca. “Ahora yo te voy a ordeñar”. Repartió el semen por mi pene para lubricarlo y lo empezó a masturbar suavemente. Con solo eso ya estaba a punto de correrme, cuando se acercó a mi cabeza con su balanceante polla gorda, que empecé a limpiar de su corrida y seguí mamándola como un biberón. Estaba a punto de correrme cuando Alex sacó su verga de mi boca y dio un beso a mi capullo mientras me hacía una brutal paja. Yo no pude aguantar más eso así que exploté en mil chorros de leche que mancharon su cara y todo mi cuerpo, mientras yo gemía sordamente del inmenso placer que sentía.


Mi dulce lefa se mezclaba con la suya repartida por mi polla, que él seguía masajeando y con la mano llena de leches, me la acercó a la boca, y yo, como buena putita que soy, me la comí entera y no dejé restos.


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22/12/13

Mini-relato (1): Pasión en la habitación

Casi no nos dio tiempo a dejar nuestras cosas en el suelo de la habitación cuando él empezó a besar mi boca salvajemente y yo le contestaba mordiendo sus labios suavemente. Los dos sonreíamos mientras nos quitamos la camiseta y dejábamos nuestros cuerpos sudados por el deporte que acabábamos de hacer al aire. Me acerqué rápidamente a sus pezones pequeños y rosados y los empecé a chupar y a repasar con mi lengua, la cual empezó a bajar lentamente por su blanco abdomen, dejando un rastro de mi saliva por sus deliciosas abdominales.

 Bajé el pantalón de deporte que tenía y vi la enorme erección debajo de sus calzoncillos, que empecé a sobar primero con mi mano y después con mi boca. Le di la vuelta y empecé a masajear con mis manos su culito por encima de los boxers, a lo que él empezó a soltar pequeños suspiros de placer. Le hice ponerse de rodillas encima de la silla de su escritorio, con los brazos apoyados en el respaldo y el culo en pompa. Finalmente le quité los calzoncillos y empecé a amasar sus pálidas nalgas. Abrí un poco sus cachetes para dejar al aire su ano rosadito, que ya empezaba a dilatar por el calentón que tenía, y le escupí para lubricarlo y seguidamente empecé a meterle un dedo dentro del recto. Él empezaba a enloquecer y decía entre suaves gemidos "Oh si! Sigue! Más adentro, más adentro!"  y yo seguía penetrandole con mis dedos, que cada vez hacían más grande su agujero. 

Después de dilatar su culito, me bajé los pantalones y acompañé su cabeza hasta mi polla, que empezó a mamarla frenéticamente, lubricando mi verga dura como una roca. Me senté en la silla, con la polla apuntando firmemente hacia arriba, él se acercó con su culito hambriento y, de una sentada, se introdujo mi polla entera hasta que sus cachetes chocaron con mis bolas y soltó un gemido que me estremeció. Mientras él saltaba encima de mi como un conejo, comiéndose mi verga con su culo, yo le agarré la polla, gruesa y blanca, con pre-semen chorreando y salpicándolo todo por los botes que pegaba. Nos mirábamos apasionadamente y yo le comía la boca y le pajeaba mientras el no paraba de gemir y gritar de placer. "¡Me corro, me corro!" exclamó, y chorros de leche blanca acompañados de gemidos estremecedores mancharon todo lo que había alrededor nuestro. La presión de su interior al correrse fue lo que faltó para que yo descargase un potente chorro de corrida dentro de él.

Nos quedamos quietos y yo, todavía dentro suyo, le sonreí y nos besamos en los labios para acabar ese perfecto encuentro