Entradas recientes

Mostrando entradas con la etiqueta fantasía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fantasía. Mostrar todas las entradas

19/7/17

Mi primer trío ¿Con un Youtuber? (Fanfic) | Por JDu__1990

Era la última semana de julio y estaba en casa aburrido. Ninguno de mis amigos estaba en la ciudad para poder quedar así que la mayoría del tiempo la aprovechaba viendo porno y pajeandome, ya que mi familia se había ido de vacaciones también. En un momento, me metí a Grindr para curiosear la gente de mí alrededor. Después de deslizar un poco por la app me encontré un perfil sin foto, cuyo nombre era "terceroparatrío".Ese perfil me dio curiosidad y me metí. Su descripción era: "pareja de 22(activo) y 20 años (versatil activo) con buen cuerpo busca chico de entre 18 a 24 años para nuestro primer trío. Sólo disponibles para una semana." El usuario estaba relativamente cerca mío y como me parecía interesante, decidí hablarle:

+Hola chicos, ¿molesto?
-Noo tranquilo.
+¿Qué tal? ¿Cómo os llamáis?
-Bien ¿y tu? Yo soy Diego (22) y mi novio es Alberto (20).
+Yo me llamo Javi y tengo 19.
-¿Estarías dispuesto al trío?
+Sí, parece una idea bastante buena  😏
-¿Qué rol tienes?
+Soy pasivo 100%.
-¿Tragas o escupes?
+Trago.
-¿Eres sumisete?
+Un poco sí
-¿Follarías sin condón?
+No, sería siempre con condón.
-Tú también tienes buena pinta. ¿Qué día te vendría bien?
+Mañana me podría venir bien, tengo la casa sola.
-Perfecto entonces, nosotros llevamos el lubricante y los condones.
+¿Me pasáis foto de cara?
-Nop, te vamos a dejar con la intriga hasta mañana.
+Mañana estad en esta dirección C/Falsa 123 portal 4 2A a las 6 de la tarde
-De acuerdo Javi, allí estaremos. Un beso.

Cerré la app y me quedé pensando que había sido demasiado fácil y que no sabía qué me había lanzado a ello, ya que no me va quedar con desconocidos. Pensé también en porque no me pasaron foto si iban a quedar, pero no le di demasiada importancia, al fin y al cabo, en menos de 1 día les vería. Como ya era de noche, cené y me fui a dormir. Tenía ganas de paja, pero preferí reservar el calentón para el día siguiente. Al día siguiente, ya por la tarde me duché y me preparé para cuando viniesen. Llevaba empalmado casi todo el día solo de pensar que iba a participar en un trío. Llegaron un poco antes y cuando les vi por la mirilla de la puerta no lo podía creer.

Estaba viendo a Diego Galilea(@Makingyoufeel) y a su novio. Abrí la puerta y exclamé:
+¿¡Sois vosotros?!
-¿Eres Javi no?-Dijo Alberto.
+Sí, pero no imaginaba que fueseis a ser vosotros los del trío.
-Ya bueno, es que queríamos que fuese súper secreto-Dijo Diego.
+Pasad, pasad. Bueno chicos, ¿queréis hacer algo antes o pasamos directamente al trío?
-¿Pasamos al trío no?-Dijo Diego dejando escapar una sonrisilla seductora. Tenía pinta de ser el que le propuso el trío a Alberto.
+Pues entonces acompañadme a la habitación.


Cuando llegamos les indiqué que se quedasen de pie y agarré el paquete de Alberto mientras me dispuse a besar a Diego. Alberto tenía la polla desempalmada, pero cuando empecé a tocar, comenzó a ponerse morcillona enseguida. Diego besaba muy bien y estaba haciendo que mi rabo también creciese poco a poco.Al rato intercambié lo que estaba haciendo,pero Diego sí tenía ya dura la polla cuando empecé a tocarle el paquete.Alberto también besaba bien pero lo hacía de forma más suave que Diego,como más cariñoso.Cuando ví que era suficiente,les quité las zapatillas,les bajé a ambos los pantalones y se quitaron las camisetas,dejandoles en boxers.Diego marcaba un rabo más grande que Alberto,pero no me paré mucho a verlo,quería disfrutarlos ya.Empecé a lamer los rabos por encima de los calzoncillos,lo que hizo que empezasen a tensar un poco los cuerpos y a respirar más agitadamente.Cuando llevaba un rato así escuché:

-Javi,por favor,cómenosla ya-Dijo Diego entre suspiros.

Acto seguido les bajé la ropa interior para descubrir un rabo de unos 19-20cm sin depilar en el caso de Diego y un rabo de 17'5-18cm con el pelo recortado en el caso de Alberto,ambos con un grosor considerable.Al ver esas maravillas agarré la de Alberto y empecé a pajearla mientras me metía el enorme rabo de Diego en la boca,lo que hizo que soltase un suspiro de placer.La de Diego ya estaba soltando presemen,cosa que me volvía loco,esto le estaba excitando bastante.Cuando llevaba un rato mamando miré hacia arriba y vi que se estaban morreando apasionadamente,así que aproveché para cambiar de polla y mamar la de Alberto y pajear a Diego.Esto le pilló por sorpresa y soltó un gemido,lo que hizo que se me pusiese como una piedra.Empecé a comersela lento,disfrutando de todo ese rabazo,pero yo iba cada vez más y más rápido,haciendo que él suspirase cada vez más.Intenté meterme los 2 a la vez en la boca,pero eran enormes y no me cabían,así que opté por lamerlos varias veces desde los huevos hasta la punta,lo que hizo que se estremeciesen.Alberto se arrodilló también y empezamos a hacerle una doble mamada a Diego,lamiendo desde los huevos hasta la punta del glande,haciendo que Diego suspirase cada vez más fuerte.Alberto se metió la polla de Diego en la boca y yo aproveché para volver a comérsela mientras a él,chupándole bien el glande y los huevos e intentando hacerle garganta profunda para que liberase él también presemen.Después de un rato mamando los 2,volví a subir hacia la polla de Diego,con la intención de volver a lamerla junto a Alberto.

En ese momento,Diego me agarró de la cabeza,me metió todo lo que pudo de rabo y empezó a follarme la boca a lo bestia mientras gemía de placer y mientras yo pajeaba a Alberto,mientras este se deleitaba lamiendo y chupándole los pezones a su novio.De la polla de Diego brotaba presemen a chorros debido a su excitación y yo me lo tragaba todo,poniendome más y más cachondo.Cuando vio que ya era suficiente,sacó su rabo chorreando saliva y presemen de mi boca.

-Javi,ponte ya a 4 que no aguanto las ganas de follarte-Dijo Diego. No tardé ni un segundo en hacer lo que me pidió e hice una seña a Alberto para que se pusiese delante para mamarle la polla mientras.

Diego sacó un condón de su cartera y lubricante del pantalón.Cuando se puso el condón,echó lubricante por su polla y por mi culo.Empezó a meterme la punta y se quedó ahí para que me acostumbrase,mientras que empezaba a mamarle la polla a Alberto de nuevo.Cuando vio que me habia acostumbrado,metió casi todo el rabo de golpe,haciendo que soltase un gemido de dolor y de placer y empezó a follarme de forma intensa mientras seguía mamando a su novio.Diego no ralentizaba las embestidas que me daba,de hecho,las iba aumentando poco a poco y las iba acompañando de algún azote y Alberto me cogió la cabeza y me fue guiando en la mamada,consiguiendo garganta profunda algunas veces.Yo gemía cada vez más por la increíble follada que me estaba dando Diego y por la deliciosa polla que me estaba comiendo,sentía que iba a explotar de placer.

-Bueno Diego,déjame follarle un poco a mí ahora ¿no? Que tú ya le has follado demasiado-Dijo Alberto poniendo carita pervertida.
-Vale,pero solo si mientras te follo yo a ti -Contestó Diego.

Diego me dio un par más de embestidas y sacó su rabo de mi culo.Me lo había dejado bastante abierto y dolorido,pero merecía la pena esa sensación.Alberto se acercó por detrás,se puso un condón y empujó con su polla en mi culo,pero gracias a la follada de su novio,no le costó nada meterla entera.Para acostumbrarse,me embistió un rato,y cuando paró,sacó un poco su rabo,se inclinó un poco para adelante,dejando a Diego vía libre a su culo.Este echó lubricante en su polla y en el culo de Alberto y repitió lo mismo que conmigo,metió la punta y cuando se habituó,dio un golpe de cadera tan fuerte que se la metió entera y Alberto también me la metió entera de nuevo por la inercia.



Entonces,Diego empezó a follar a Alberto con tantas ganas que sentía yo la follada como si volviese a ser yo su pasivo,dándole también azotes en el culo de vez en cuando.Alberto,por su parte,era más suave que Diego;empezó follándome lentamente,e iba subiendo la velocidad gradualmente mientras se morreaba con su novio.Yo sentía un placer indescriptible,sentía que me iba a correr sin siquiera pajearme,ya que mi polla liberaba presemen continuamente.Estuvimos así cerca de 10-15 minutos,en los cuales yo estuve a punto de correrme varias veces.Entonces,Diego sacó su rabo del culo de Alberto y Alberto su polla del mío.

-Javi, ¿Nos dejarías hacerte doble penetración? Es algo que he querido probar desde hace años-Dijo Diego.
+No sé,sería lo más gordo que me he metido,no sé si aguantaría.
-Venga porfa,si ya tienes el culo muy dilatado y tenemos más lubricante-Dijo Diego,poniéndome ojitos para intentar convencerme.
+Bueno,de acuerdo,tumbaos uno delante de otro con las pollas juntas.-dije yo.



Diego se colocó rápidamente como había dicho y le siguió Alberto.La verdad es que sus pollas juntas daba un grosor enorme y no sabía si mi culo aguantaría,pero decidí intentarlo.Me subí a la cama y coloqué el culo en la punta de sus pollas y empecé a bajar despacio,para que mi agujero se habituase.Cuando vi que ya me dolía menos,empecé a moverme de arriba a abajo lentamente para acostumbrarme a tener dos pollas dentro de mí,pero en poco tiempo me encontraba botando encima de los dos rabos más y más fuerte.En un momento nos encontrabamos los 3 suspirando y gimiendo del placer que nos proporcionaba la follada.Al rato no aguantaba más y me empecé a pajear para liberar tensiones y acabé corriéndome encima de Diego al poco tiempo.Seguimos un rato más hasta  que decidí que ya era hora de recibir sus lefazos.

Me incorporé y les indiqué que se sentasen en el borde de la cama mientras yo me arrodillaba frente a sus enormes rabos.Limpié mi lefa del cuerpo de Diego con la lengua,se quitaron los condones y empecé a mamar a Alberto yendo cada vez más y más rapido,pajeando a la vez a su novio.De la boca de ambos salían gemidos casi al unísono,haciendo que me volviese a empalmar,me ponían demasiado cachondo estos chicos.Después de estar mamando cerca de 5 minutos a Alberto,su cuerpo empezó a contraerse,dandome a entender lo que iba a pasar.Reduje el ritmo de la mamada y mi boca se llenó de la corrida espesa y caliente de Alberto,a la vez que él soltaba un gemido y un suspiro profundo.Cuando tragué la lefa,le di unos lametones más a su polla,dejándola bien limpia.Entonces pasé a la polla de Diego,que aún guardaba para mí un increíble premio.Empecé comiéndole los huevos mientras él se pajeaba y Alberto le lamía los pezones.Así duramos poco,ya que a mí lo que más me gusta es comerme una buena polla,así que llevé mi lengua desde sus huevos hasta el glande y me metí en la boca todo lo que pude,chupando cada vez más frenéticamente.Diego tardó cerca de 10 minutos en tener contracciones en las piernas y el cuerpo.Le oí decir entre gemidos y suspiros un “¡Dios!” y recibí una gran corrida en mi boca que no tardé en tragar.También le limpié la polla y después me acerqué a ambos y nos dimos un beso,sellando lo que acabábamos de hacer.Nos dimos los 3 una ducha,y cuando se vistieron nos despedimos,asegurando que nos mantendríamos en contacto y que habría una segunda vez.


Agradecimientos:
-A Diego y a Alberto,por ser mis musas.
-A Greenlook15 por aconsejarme y publicar mi relato.
-A ti, por leerlo


Relato de https://twitter.com/Jdu__1990


Esperamos que os haya gustado y como siempre, podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte)

Contacto: greenlook15@gmail.com   Twitter: @greenlook15

2/3/17

Mi amigo Fer me usó para descargarse | Por luis183

Aquel era un día normal. Mi amigo Fer, algo mayor que yo, volvía de practicar rugby. Como siempre, le propuse pasar a jugar al ordenador por mi casa después del entrenamiento.

Hacía calor y yo esperaba a Fer sentado sobre el respaldo de un banco en la plaza. Mi pantalones cortos y mi camisa de verano dejaban ver a un chico delgado y poco deportista. Yo me estaba tapando el Sol con la mano cuando por la esquina opuesta apareció Fer. Él era todo lo contrario.

Había cambiado mucho el último año. Tenía un amplio pecho fortalecido por el ejercicio y sus brazos eran musculosos y fuertes. Más musculosas aún eran sus piernas, que empezaban a estar cubiertas por un corto bello corporal.

Cuando se acercó un poco más pude comprobar que estaba totalmente sudado por el deporte. Iba vestido con unos pantalones de deporte blancos muy cortos y una camiseta a juego con el número "8" de su equipo. Cuando llegó a mi lado pude sentir su olor a sudor, pero lejos de darme asco sentí que me gustaba.

Luis-me llamó-, Te as comprado el Call of Duty nuevo, ¿verdad?
Saliendo un momento de mi admiración por su físico le contesté:

-S, si. Lo compré ayer tío, estaba esperando a que vinieras para probar el cooperativo
¿Me dejas ser de los rusos?-
-Claro- le contesté
-Te voy a reventar- me contestó él y nos dirigimos a mi casa

Una vez en mi cuarto me dijo que quería ducharse y cambiarse. Mi ropa le iba a estar pequeña, así que le presté unos calzoncillos y una camiseta blanca. No lo esperaba, pero ya en la ducha se desnudó en mi cara. Pude ver su pecho con algo de bello y esos abdominales que parecían esculpidos por alguien.

Se empezó a rascar el bulto y pude adivinar algo grande escondido. Parecía que la tenía morcillona.
-Cierra la puerta- me dijo

Empecé a cerrar la puerta despacio, con el tiempo suficiente para ver cómo se bajaba los calzoncillos de espaldas y dejaba al descubierto unos glúteos duros y firmes.

Cuando volví a mi habitación estaba totalmente empalmado y calculando que me daría tiempo a hacerme una paja antes de que saliese empecé a masturbarme. Calculé mal. Estaba apunto de correrme cuando oí la puerta del baño. Me dio el tiempo justo para guardármela cuando Fer entraba por la puerta. Pero se dio cuenta.


-¿Pero qué haces Luisito?-me dijo
-N,nada Fer, que me aburría- le contesté

Fer se rió con mi ocurrencia y terminó de entrar. Mientras se acercaba para sentarse a mi lado pude ver que no se había secado muy bien y todo el paquete se le marcaba en los calzoncillos. Yo estaba muy cachondo y hubiera dado cualquier cosa porque me penetrase allí mismo, sobre la mesa de mi escritorio.

Lo que pasó fue que Fer se dio cuenta de que le estaba mirando. Pude notar que se le había puesto morcillona.

-Tio, la Mónica me ha dejado. La muy guarra dice que ya no me la chupa ni nada y que no quiere saber nada de mí- me dijo
-¿Y eso? ¿Por qué la has cabreado?- le pregunté
-Yo que sé, las tías son todas iguales. Llevo sin descargar 4 días-
-Qué putada- le dije, aunque yo siempre me tenía que apañar solo.
-Tio, ¿por qué no nos la meneamos un rato? está claro que te apetece.

Sin pensar, contesté que sí. Él se sacó su verga, que era gorda y venosa y yo hice lo mismo con la mía, que era un poco más pequeña. Cuando ambos estábamos machacándonosla, Fer, que supongo que se daba cuenta de que yo se la miraba, me pidió que se la agarrara con la mano.

-Agarramela y hazme una paja- me dijo- y yo a tí. Venga, no te preocupes que así es mejor.

Asentí con la cabeza y se la agarré. La sensación de tener ese rabo entre mis manos era espectacular. Se me iba a salir el corazón del pecho. Él me masturbaba velozmente con su mano y en un momento dado, con toda esa excitación, me corrí. Me corrí en su mano.

-¿Pero qué coño haces?- me dijo
-Perdona tío, es que estaba muy caliente
-Pues ahora quiero que me la chupes como compensación

Yo no quería, pero el se puso de pie junto a mí y me acercó con su mano la cabeza a su pene. Le colgaban unos grandes huevos con algo de pelo. Estaba tan excitado que pensaba que volvería a tener una erección.

-Tu tranquilo-me dijo- abre la boca y verás, además tío te has corrido en mi mano

Yo abrí la boca. Dejé entrar aquel monumental rabo y empecé a chuparlo con la boca. Con la otra mano le agarré los huevos y el reaccionó con un gesto de placer.

Sin previo aviso me agarró la cabeza por detrás y empezó a embestirme la boca. Entraba y salía y yo notaba como toda esa carne caliente llegaba hasta mi garganta. En algún momento se me puso dura otra vez y empecé a masturbarme.


-Me voy a correr- me dijo

Y empezó a moverse más fuerte aún. Yo intenté quitarme pero el solo siguió follándome la boca cada vez más fuerte. En un momento dado empezó a gemir y noté como empezaban a brotar de su pene montones de semen que me llenaron la boca hasta el punto de que me atraganté y una parte cayó al suelo.

Salió de mi boca y supe que me gustaban los hombres



Relato de https://twitter.com/luis183183


Esperamos que os haya gustado y como siempre, podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte)

Contacto: greenlook15@gmail.com   Twitter: @greenlook15

5/1/17

La apuesta perdida – Por JDu__1990

Ese día el entrenador no había podido ir. Pablo, Saúl, Adri y Javi (yo) nos enteramos tarde y tuvimos que esperar en el colegio hasta que se terminara la jornada escolar. Afortunadamente teníamos nuestros uniformes: las camisetas, las deportivas y los pantalones cortos negros, característicos de nuestro equipo. No tuvimos otra opción que inventarnos un juego para entretenernos y entrenar un poco. Un juego donde íbamos ganando puntos y, al final, el que menos puntos tuviera tenía que atravesar por el castigo que yo estaba a punto de vivir. Para realizarlo escogimos un aula bastante retirada que no sería utilizada el resto del día.

-Saúl: ¿Seguro que no va a entrar nadie ahora? No quiero que nos interrumpan la humillación que va a vivir Javi –Preguntaba entre risas. Él era el menos disciplinado del grupo y siempre tenía algún toque de rebeldía. Por ejemplo, aprovechando que el entrenador no estaba, se había quitado su camiseta para jugar, aunque en el colegio estuviera prohibido hacerlo.

-Pablo: Nadie va a venir ahora, ya se ha ido todo el mundo, solo quedamos los de volley y los de natación. Pero esos están bien lejos–respondió Pablo, el cómplice de Saúl en todos sus actos de indisciplina.

-Saúl: Ok bueno, hagamos esto rápido, yo me quiero empezar a reír ya.
-Pablo: Sí, listo. Cierra la puerta, Javi, y ven aquí.

Saúl, Pablo y Adri se encontraban de pie en una esquina del aula. Cerré la puerta y antes de acercarme a ellos di un último vistazo a las ventanas revisando que nadie se acercara por el pasillo.

-Yo: Bueno, esto lo hago por la promesa, pero que se quede entre nosotros solamente, ¿de acuerdo? 
¿Puedo confiar en vosotros?–Pregunté a mis amigos en tono serio.
-Saúl: No hay ningún problema –Me aseguró al tiempo que se burlaba –todo depende de ti y de que aceptes tu castigo tal y como lo planeamos – rio.

Los 3 se reían. Sus caras reflejaban la malicia de aquel castigo. Sus cuerpos, cansados por el juego, aún transpiraban y se tensionaban con las leves risas que les provocaba el pensar en lo mucho que disfrutarían “humillándome”. Yo, a su vez, me mostraba algo consternado pero no mucho, ya que no me molestaba tener que cumplir mi parte.

-Saúl: Bueno, empieza la primera parte de la promesa, pienso que uno de nosotros debería ponerse en las ventanas a vigilar que nadie venga, y luego nos turnamos.
-Adri: Ok, yo me pongo primero a vigilar mientras empezáis.

Adri se puso frente a los cristales sin quitar la vista de sus otros tres compañeros que se quedaron en la esquina. Él era el más serio de los cuatro, y el más atractivo también.

-Saúl: Bueno, ¿empiezas tu Pablo o empiezo yo?.
-Pablo: Yo empiezo, déjame disfrutar esto desde el principio. A ver Javi, acércate.
Yo me acerqué y él se quitó la camiseta y levantó sus brazos, dejando al aire sus axilas peludas.
-Pablo: Huélelas- me ordenó.

Me acerqué lentamente a la axila izquierda y aspiré el olor a sudor. Ese olor me excitaba mucho y rezaba porque no se me pusiese dura, ya que con esos pantalones se me marcaría mucho. Después de un rato, me indicó que siguiese con la derecha. Al acabar, Saúl fue el que se puso delante de mí y levantó sus brazos. Sus axilas eran más peludas, y como ya estaba relativamente cerca, directamente, sin decir nada, me agarró la cabeza y la puso directamente en sus axilas. Sus axilas olían más fuerte a sudor, y después de olerlas un rato se separó de mí.

-Saúl: Ahora, lámeme las axilas.
-Yo: Ni hablar, me niego-En realidad me negaba porque esa idea me excitaba demasiado y no quería que se dieran cuenta de ello.
-Saúl: Tú a mí no me contradices-Y al acabar la frase, volvió a sujetarme la cabeza y la apretó contra sus axilas-Ahora chupa-ordenó.
A mí ya no me quedaba ninguna alternativa, así que empecé a lamerle la axila. Sabía salado, pero aun así me excitaba mucho. Mientras, Saúl y Pablo se reían mientras que Adri observaba por la ventana y miraba lo que íbamos haciendo. Cuando Saúl vio que a esa axila ya no le quedaba sudor, llevó mi cabeza a su otra axila. Allí seguí lamiendo durante un buen rato hasta que Saúl consideró que era suficiente, se apartó de mí y se puso Pablo de nuevo delante.

-Pablo: Adri, ¿no quieres hacer nada aún?
-Adri: No,no. Seguid vosotros, ya haré algo después.
-Saúl y Pablo: Bueno, pues entonces…¡Segunda parte de la humillación!, ahora olerás nuestra ropa interior.
-Saúl: Pablo, empiezas tu otra vez. Javi, tú, ponte de rodillas.

Dicho esto, Pablo se colocó delante de mí y se quitó las deportivas y los pantalones, quedando solo en calzoncillos y calcetines. A continuación, se quitó también los boxers, dejando al aire un pene de tamaño considerable, no muy ancho y con pelo recortado. Dio la vuelta a los calzoncillos, colocó bien la zona donde apenas unos segundos antes estaba su polla y me puso los calzoncillos en la cara.
-Pablo: Ahora huélelos-me ordenó.

Yo obediente, empecé a oler los bóxers. No era un olor muy fuerte, pero sí era excitante. La sola idea de que en esos mismos calzoncillos, hace unos momentos estaba su polla me ponía muy cachondo. 

Después de un rato, Saúl le dijo:
-Saúl: Bueno, ya es suficiente, ahora me toca a mí, yo también quiero disfrutar.

Pablo y Saúl se intercambiaron las posiciones, y este último empezó a desvestirse rápidamente, hasta quedarse también en calcetines y con los boxers en la mano. Su polla era más grande y más ancha que la de Pablo y tenía más pelo. Saúl tenía un cuerpo muy definido y con abdominales muy marcados, al contrario que Pablo, que era menos musculoso.

-Saúl: Ahora vas a ver cómo huele mi rabo sudado, vas a oler a un hombre de verdad-dijo mientras reía y me colocaba con fuerza sus bóxers en la cara.

Saúl era el que más disfrutaba porque él era el que había decidido el castigo.Para él no existía nada más humillante para un hombre que oler la ropa interior usada de otro chico.Los boxers de Saúl olían más fuerte a sudor que los de Pablo y aún así,Saúl tuvo su ropa interior en mi cara mucho más tiempo,y cuando empezó a retirar sus calzoncillos de mi cara,intenté respirar aire normal para no seguir excitándome, pero para mi sorpresa, sin que me diese cuenta, agarró una de sus deportivas y también me la puso en la nariz. Yo intenté zafarme, pero Pablo me sujetó la cabeza para que no pudiese moverla. El olor de las zapatillas de Saúl me gustaba y me fue casi imposible ocultar mi erección. Después de un rato “torturándome” Saúl y Pablo se echaron hacia atrás.

-Saúl: Adri, te toca a ti.
-Pablo: Y solo lo de los calzoncillos, que ya es tarde.

Adri se acercó lentamente a mí y cuando estaba enfrente, empezó a bajarse despacio los pantalones, pero rápidamente se los volvió a subir.

-Adri: No lo voy a hacer-Dijo en un tono severo.
-Saúl: ¿Pero qué coño te pasa? Prometimos que el castigo iba a ser entre los tres.
-Adri: Ya tío, pero no lo voy a hacer.

-Saúl: Joder,lo que pasa es que eres un poco tímido, tenías que haberlo dicho desde un principio y le hubiésemos castigado más tiempo nosotros, que yo me he quedado con ganas.-respondió Saúl disgustado.

-Pablo: Bueno, en ese caso, yo me voy ya a mi casa.-dijo vistiéndose-
-Saúl: Yo también, ¿vosotros qué vais a hacer?-dijo mientras se vestía también.
-Yo: Yo me voy a ir al baño a lavarme la cara.
-Adri: Yo me quedo a esperar a Javi.

Al parecer solo yo me había dado cuenta de por qué Adri no había hecho nada. ¡Tenía una erección!. Adri y yo nos encaminamos al baño y Saúl y Pablo se fueron a su casa.

-Yo: Bueno Adri, ¿qué ha pasado? Imagino que no ha sido compasión por mí jajaja.
-Adri: No para nada jajaja, solo que…. no me sentía cómodo desnudándome en una clase y delante de todos.
-Yo: ¿Era por eso? ¿O era porque la tenías dura y no querías que los otros dos lo viesen?
-Adri: ¿Te has dado cuenta?-dijo Adri sonrojándose.
-Yo: Sí,y si lo que te preocupa es el tamaño, no tienes nada de lo que avergonzarte. Y tranquilo que no se lo diré a nadie, a cualquiera se le puede poner dura en un mal momento.
-Adri: Muchas gracias Javi, en serio. Pero por lo menos te he librado de oler mis calzoncillos sudados.
-Yo: En realidad hubiera preferido los tuyos que los de Saúl o Pablo.
-Adri: ¿Y por qué dices eso?
-Yo: No se, pareces el más…limpio de los 3-En realidad mentí para no decirle que él es el que más me gusta y que me ha encantado lo que me han hecho Pablo y Saúl.
-Adri: Ya, pero aun así, por muy limpio que sea, no creo que tuvieses interés en oler mi ropa interior sudada. Ni los de Saúl ni los de Pablo. Y más viendo cómo te los restregaban por la cara…
-Yo: En realidad, con Saúl me ha dado curiosidad y me han dado ganas de abrir la boca.
-Adri: ¿Hubieses sido capaz?
-Yo: Si hubiesen sido los tuyos sí.
-Adri :Jajaja- Adri se rio pensando que era una broma.

Los dos entramos al baño. Estaba dividido en 2 por una pared. La primera parte eran 5 cabinas con baños individuales y la otra parte eran 5 lavamanos y un banco. Adri se sentó en el banco y recostó su espalda contra la pared mientras esperaba a que me lavase la cara. Yo, sin embargo, me acerqué a él con un gesto de seriedad y algo de temor.

-Yo: Adri, si yo te pido algo, y no te parece bien, ¿simplemente me dirías que no y guardarías el secreto también?
-Adri: Que pasa Javi, ¿qué me vas a pedir?-respondió algo nervioso y mirándome con extrañeza.
Me armé de valor y sin titubear le dije:
-Yo: Si te pido que me dejes oler tus boxers…. ¿me dejarías?
Adri abrió sus ojos como nunca antes, pero no pudo sostener su mirada en la mía, ya que ahora lo miraba fijamente.
-Yo: Porfa Adri, no pasa nada, es solo por curiosidad.
-Adri: Pero es que no se para que quieres…además que pasa si alguien entra aquí…y además a mí me tocaría quitarme los zapatos y los pantalones y…-Me decía en medio de su confusión.
-Yo: No nada de eso-dije arrodillándome en el suelo frente a él. A esta hora no hay nadie aquí, ya lo sabes…

Adri guardaba silencio.

-Yo: Porfa Adri, ni siquiera tienes que quitarte del banco, solo te levantas un poco y los deslizas por tus piernas, yo me arrodillo para olerlos y listo, no pasa nada.

Adri lo pensó por unos instantes. No sabía qué hacer, pero al fin y al cabo, yo había notado su involuntaria erección en la clase y le intimidaba un poco que no fuera a guardar ese secreto.

Tímidamente siguió mis indicaciones. Se apoyó en el banco con una mano para levantar un poco su cuerpo y, sentado como estaba, deslizó con su otra mano el pantalón por sus piernas, llevándola hasta la mitad de sus muslos. Arrodillado frente a él, lo tomé y bruscamente lo bajé por las piernas de mi amigo hasta doblar por sus rodillas y dejarlo a la altura de sus pantorrillas.

Una vez hecho esto, levanté la mirada.S in parpadear por la excitación observaba las piernas medio abiertas de mi amigo y, en el fondo su bulto blanco tras el cual se ocultaba su polla que adivinaba grande, blanca, hermosa. No podía ver todo el bulto pues la camiseta de Adri lo cubría casi hasta la mitad, pero podía imaginar sus dimensiones.
-Yo: Vamos Adri, desliza ahora tus calzoncillos, más o menos a esta altura-le indiqué que los deslizara justo hasta sus rodillas.

Adri me miró y, después de dar un suspiro que sonó a resignación, levantó un poco su cuerpo apoyando sus piernas en el suelo y su espalda en la pared.  Con una mano deslizó sus calzoncillos por sus piernas mientras que con la otra iba cubriendo su polla con la camiseta. Lo hizo de tal forma que no pude ver nada de su rabo en ese momento.

-Yo: Eso es-le decía, hablando en voz muy baja ahora.

Yo estaba ansioso y muy excitado, casi no esperé hasta que Adri soltara sus pantaloncillos para tomarlos con mis manos y deslizarlos hasta las rodillas. Una vez estuvieron allí no lo pensé dos veces. Acerqué mi cara hasta ese pedazo de tela lleno de significado erótico y hundí mi nariz y mi boca en la superficie donde hasta hace unos segundos reposaba el pene de mi amigo. Olía de maravilla

Adri observaba como olfateaba con ansiedad y suspiraba como si me faltara el aire. Sentía que estaba haciendo algo prohibido, pero también sabía que toda la situación de esa tarde no le era del todo indiferente. Ahora mi pene estaba más duro que nunca. Dediqué unos minutos a olfatear los pantaloncillos de Adri. Después, sin previo aviso, y ante los ojos asombrados de Adri, abrí mi boca, saqué un poco la lengua y la llevé por toda la prenda impregnándome del sabor de los genitales de mi amigo. Lamí con unas ganas que nunca había sentido. Mi pene estaba a punto de explotar pero no me atrevía a tocarlo para que Adri no percibiera mi nivel de excitación. La escena era extraña pero erótica: Adri sentado en el banco sobre su culo desnudo, con su pantalón y sus boxers en sus rodillas y las piernas algo abiertas. Yo, arrodillado frente a él, con mi cara hundida entre sus rodillas mientras disfrutaba del olor de su ropa interior.

Cuando sentí que había trabajado demasiado en esos calzoncillos, levanté la cara y miré a Adri serenamente. Me estaba observando y tenía un gesto serio. Le sonreí con complicidad y dirigí mi mirada a lo que ahora tenía enfrente: entre las piernas de mi amigo podía apreciar perfectamente sus huevos. No podía dejar pasar la oportunidad y en un comentario atrevido le dije:

-Yo: ¿Casi no tienes pelos en los muslos no?
-Adri: No… me salen pocos pelos en las piernas- respondió en voz baja y con un evidente nerviosismo.

Estiré entonces mi mano entre las piernas de Adri y toqué la cara interior de sus muslos como apreciando la carencia de pelos mientras seguía comentando.

-Yo: Y tus huevos, ¿tampoco te salen muchos o te los afeitas?

Mientras preguntaba esto, llevé dos dedos a tener contacto con los huevos de mi amigo como si estuviera explorándolas también. Él permaneció inmóvil. Me atreví un poco más y con la mano abarqué los huevos de mi amigo dándoles un leve masaje con la excusa de sentir los pocos pelos que tenían. Al contacto de la mano con sus huevos, Adri cerró levemente las piernas como en un impulso por impedir ser tocado en sus partes íntimas.

Entendí que debería actuar rápido si quería ir un poco más allá. Subí un poco la mano pasándola más arriba de sus huevos, donde me encontraría con el pene duro de Adri. Llevé mi mano por debajo de su camiseta y tomé la base de su pene mientras le preguntaba sin alejar la mirada de sus genitales:

-Yo: ¿Todavía la tienes dura?

Adri detuvo mi mano y cerró más sus piernas, pues la situación le causaba temor .Se quejó diciendo:
-:¿Javi que estás haciendo?…

Pero yo fui más rápido. Sin importarme ya la reacción de mi amigo, le levanté la camiseta descubriendo su gran polla(17,5cm).Estaba dura y un poco inclinada a la derecha, pero no me detuve a observarla. Continuando con el movimiento, levanté mi cuerpo inclinándolo hacia Adri y llevé mi cara a aquella polla que metí en mi boca con una pericia única de alguien que tenía todo fríamente calculado. Con mi otra mano presioné la pierna izquierda de Adri, convenciéndolo de quedarse sentado en el banco.

-Adri: Javi no, que estás…

Entonces, se quedó sin palabras. Lanzó un suspiro y cedió un poco en su intento por detenerme. No podía creer lo que estaba pasando y no sabía si debía salir corriendo o quedarse allí, inmóvil. Pero su mezcla de nervios con excitación hicieron que su cuerpo no respondiera inicialmente y, para cuando quiso reaccionar, estaba gozando de una buena mamada, algo difícil de dejar pasar.
Yo había tomado a mi amigo con fuerza y, sin dejar de darle el mejor sexo oral, presionaba más sus muslos para que se relajara sobre el banco. Adri estaba atrapado y yo había logrado mi cometido.

Pasaron unos segundos en los que la confusión fue disminuyendo. Ahora solo se escuchaba el sonido que producía mi boca al succionar con cierta dificultad la gran polla peluda de Adri. Yo no podía creer que al fin estaba saboreando el pene de mi amigo directamente y no a través de sus boxers. El pene de Adri era delicioso, como cualquier otro pene. Pero, para mí, el saber que era el pene del más atractivo de mis amigos, la parte más íntima del cuerpo de ese hombre, lo convertía en el mejor manjar…En fin, el sabor era indescriptible, las sensaciones eran únicas y todos sus sentidos gozaban. Mi gusto era saciado por el de la polla de Adri, mi olfato por el olor a hombre que emanaba de su zona íntima, mi oído por los suspiros ahogados pero sinceros e involuntarios que lanzaba mi amigo y mi tacto por el masaje que ahora le practicaba en sus huevos y en sus piernas.

Adri estaba confundido pero no podía pensar mucho. Las sensaciones que le traían mi tibia boca y mi húmeda lengua eran un fuerte distractor. Eso, sumado al riesgo al que estábamos expuestos al estar en un baño público del colegio, convertía esa experiencia en lo más intenso que el joven había vivido.
Yo seguía mamando sin parar, succionando con fuerza, llevando todo el pene de mi amigo hasta el fondo de mi boca y sacándolo de nuevo para jugar con su glande. Cada vez que pasaba la lengua por la punta del hermoso y gran pene de Adri, sentía como mi amigo liberaba más cantidades de presemen, de ese líquido lubricante que es sinónimo de excitación. Él estaba en un viaje de placer y yo sabía que pronto alcanzaría el orgasmo.

No pasó mucho tiempo antes que yo sintiera como Adri tensionaba sus piernas más de lo normal y empezaba a suspirar. Estaba claro que en unos segundos empezaría a eyacular y a vivir el momento más intenso de esa tarde. Pero yo no quería que ese encuentro terminara. Llevé mi boca una vez más por todo el pene de mi amigo y luego lo dejé libre.
Me puse de pie frente a mi amigo. A la altura de la cara de Adri quedó el bulto que se escondía tras mis pantalones. Adri observaba atónito mis movimientos. Yo, sin retirar mi mirada de éxtasis de los ojos de Adri, bajé mis pantalones hasta llevarlos a la mitad de mis muslos. Posteriormente deslicé mis calzoncillos liberando mi rabo. Mi glande estaba húmedo ante la excitación de su cuerpo. Clavando mis ojos aún más en los de Adri, empecé a masturbarme despacio y a suspirar.

Agitaba mi polla a pocos centímetros de la cara de mi amigo. No lo iba a presionar, esperaba que él entendiera el mensaje. Tras unos segundos, reaccionó de la forma deseada. Ubicando suavemente una mano en mi pierna derecha, Adri acercó su cara a mi polla. La solté y observé sus movimientos. Este abrió su boca y cerró sus ojos. Sin esperar mucho, llevó su boca a mi polla y empezó a succionar torpemente tratando de imitar el sexo oral que acababa de darle.

Suspiré al contacto con la boca de Adri y llevé mi cabeza hacia atrás cerrando nuevamente mis ojos. No lo hacía nada mal para ser un principiante, pero yo sentía como mi rabo necesitaba ser cubierto en su totalidad. Puse una mano en su nuca y, acariciando su hermoso cabello, la subí hasta tomar su cabeza por detrás. Posteriormente ejercí algo de presión llevando la cabeza de mi amigo hacia mi cuerpo. Primero levemente y después con más fuerza, disminuyendo la presión de vez en cuando para que Adri tomara el ritmo de la mamada.
Transcurrieron unos instantes de total excitación entre los muchachos. Adri había logrado tragar mi polla, para luego soltarla y repetir el movimiento. Yo respiraba suave pero profundamente mientras recibía la mamada de mi amigo. Después de unos minutos, Adri liberó mi rabo y reclinó su cuerpo hacia atrás recostándose en la pared. Bajé la mirada y me encontré con los ojos de Adri, que había empezado a masturbarse. Acomodé mi ropa nuevamente y me arrodillé frente a él para ayudarle en su camino final hacía el orgasmo. Sin esperar mucho tiempo, volví a acercar la cara a los genitales de Adri. Llevé mi boca hasta llegar a los huevos de mi amigo y las empecé a lamer para ayudarle en su paja. Con las manos abrí las piernas de Adri para poder acercar más mi boca y abarcar los dos huevos. Después de unos instantes estaba comiendo frenéticamente los huevos de mi amigo, que se masturbaba sin detenerse.
Adri agitaba su pene con fuerza. Quería completar el trabajo que mi boca había dejado empezado .Con la ayuda de mis lametones, y del sexo oral que le había dado antes, estaba al borde del orgasmo. Lanzó un último suspiro y se entregó al placer final. Inmediatamente levanté la cara y tomé la polla de mi amigo. Casi arrebatándosela la dirigí a mi boca. Las primeras cargas de semen estallaron en mi boca mientras seguía moviendo el pene de Adri para extraer más de su esencia. Mi amigo se retorcía sobre el banco, elevaba sus caderas e hinchaba su pecho con su respiración agitada. Yo le estaba prolongando su orgasmo. Adri tensionaba sus brazos y sus pectorales, y su torso se endurecía con cada contracción de su cuerpo. Uno a uno, todos los disparos de semen fueron recibidos por mi boca.

 Finalmente, Adri relajó sus músculos y dio a entender que su orgasmo había pasado. Le miré a los ojos pero el desvió la mirada. Entendí que debía dejarlo solo un momento para que pudiera asimilar lo que habíamos hecho. Además, necesitaba liberar la tensión acumulada de toda la tarde.

Me dirigí a la otra sección del baño y entré a una de las cabinas individuales. De pie, bajé mi pantalón y mis calzoncillos tan rápido como pude. Ni siquiera cerré la puerta de la cabina, mi prisa me exigía masturbarme inmediatamente. Mi verga saltó al ser liberada nuevamente de la presión y la tomé firmemente con mi mano izquierda apretándola con mucha fuerza. Le di varias sacudidas salvajes, necesitaba un orgasmo. Cerraba mis ojos con fuerza. Durante mi masturbación, abrí levemente los ojos. Apenas reconocí la silueta de Adri parado frente a mí, abrí más los ojos sorprendido y detuve mi masturbación. Adri ya se había acomodado su ropa y me estaba observando inmóvil mientras me masturbaba.
No dije nada, decidí continuar con mi paja que estaba ya cerca de terminar. Seguí con mi masturbación clavando la mirada en los preciosos ojos marrones de Adri. Ninguno parpadeaba. Ambos estábamos conectados por los ojos. Pronto, llegué al orgasmo más intenso que he sentido. Mis gestos de placer, los movimientos de mi cuerpo, mis suspiros de agotamiento, el sudor en mi rostro y mis ojos, que revelaban cansancio, todo quedó registrado en la mirada atenta de Adri, que fue testigo de mi momento íntimo.

Llené mi mano rápidamente de semen. El orgasmo duró demasiado, me había dejado agotado. Pasaron unos instantes y empecé a cambiar mi percepción de la situación. Sentí un poco de vergüenza por haberme masturbado frente a mi amigo y acomodó nuevamente mi ropa para cubrir mi rabo. Salí de la cabina y caminé por el lado de Adri hacia los lavamanos. Me lavé la cara llevándome con el agua mi propio sudor y el aroma de los calzoncillos de Saúl, Pablo y Adri. Me lavé las manos que habían tenido contacto con las partes íntimas de mi amigo y me lavé la boca prometiéndome nunca olvidar el sabor de su polla.

Adri me había seguido pacientemente y estaba de pie junto a mí. Me observaba en total silencio. Terminé de lavarme y me incorporé quedando frente a él. Le miré a los ojos, no sabía que decirle. Él tampoco lo sabía. Para Adri, habíamos sido traicionados por nuestras hormonas y nuestro encuentro no significaba ningún tipo de inclinación homosexual. La sucesión de eventos del día nos había llevado a realizar actos de adolescentes que deberían quedarse en lo más profundo de nuestros secretos. Sentía algo de culpa y algo de alivio al pensar que la compartía conmigo.

Para mí, el sexo oral con Adri no había sido suficiente. Por ahora, debería actuar como si estuviera igualmente sorprendido, pero ya llegaría el momento de enseñarle a mi amigo lo que es gozar en el cuerpo de otro hombre; y de convencerlo de la libertad de experimentar que se pueden dar los adolescentes, sin que ello comprometa su identidad en el futuro.


Relato de https://twitter.com/Jdu__1990


Esperamos que os haya gustado y como siempre, podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte)

Contacto: greenlook15@gmail.com   Twitter: @greenlook15

20/8/16

El desconocido del centro comercial

Era una mañana de un martes como otro cualquiera. Ese día no tenía clase así que decidí ir al centro comercial de mi ciudad a dar una vuelta, aprovechando que al ser un día entre semana no habría casi nadie. Me tomé mi tiempo paseando tranquilamente por todas y cada una de las tiendas, ya que no tenía otra cosa mejor que hacer. Entré a una tienda de ropa y mientras ojeaba la sección de pantalones me fijé que al otro lado del estante había alguien observándome disimuladamente. No le presté mucha más atención y seguí con lo mío. Al salir de la tienda, vi que poco después la misma figura que me observaba también salía detrás de mí. Entré en otra tienda y mientras vagaba entre estanterías repletas de libros, vislumbré a la misma persona de antes, unas columnas más allá. Esto me llamó la atención y con mucho disimulo le observé.

 Descubrí a un chico de mi edad y misma estatura. Tenía el pelo negro, largo por arriba y corto por los lados muy bien peinado. Su cara no era nada fuera de lo normal, cejas definidas, ojos oscuros y una leve sonrisa permanente en su boca. Su piel color café con leche resaltaba con la camiseta color rosa palo que llevaba y su cuerpo no estaba nada mal. Era de complexión atlética, delgado pero en forma, se notaba por los brazos fibrados que dejaba entrever su camiseta y su culo prieto en unos shorts… Unos shorts que insinuaban un bulto enorme, ya que seguramente no llevase nada más debajo. En este momento el desconocido me vio observándole y sonrió levemente. Yo me sobresalté e hice como que no pasaba nada, apresurándome a salir de la tienda. Decidí pararme a unos pocos metros de la salida para ver salir al misterioso desconocido. Unos segundos después salió y pasó su mirada por los alrededores hasta que me vio, lo cual le hizo sonreír levemente y se dirigió hacia mí rápidamente. Yo me alarmé y estaba decidido a empezar una discusión, pero el chico levantó la mano señalando que me calmase. Se puso delante de mí, repasándome bien de arriba abajo.
-Te vendrías… al lavabo… un momento, porfa.- Me dijo, claramente nervioso.- Tío, sé que suena raro… pero te he visto y… vente conmigo un momento.- Dijo mientras se acercaba, con una cara entre el miedo y la esperanza.
-¿Pero de qué vas, qué quieres? – Dije nerviosamente.
-Joder he visto como me mirabas…-musitó mientras bajaba su mirada a su abultado paquete, que claramente se iba hinchando mientras hablábamos, mostrando su verdadera intención.-Solo un momento va… no pasa nada- Se acercó más y me puso la mano en el brazo cuidadosamente para no parecer agresivo.  Claramente no tenía nada que debatirle porqué me había pillado plenamente mirándole. Además siempre había fantaseado con algo como esto, así que sonreí tímidamente y titubeé:-Pero yo… yo…

El chico río sordamente y me agarró donde me tenía puesta la mano, tirando de mi brazo y llevándome con él hacia los baños, qué estaban justo al lado de donde estábamos parados. La verdad que esta situación tan inesperada y excitante me resultaba extrañamente morbosa, sobre todo por qué el chico no era especialmente atractivo, pero había algo en él que me ponía burrísimo.

Llegamos a las puertas y el desconocido miró seriamente alrededor para ver que no venía nadie y entró rápidamente al baño, donde había dos lavabos cerrados por paredes hasta el techo. El chico me llevó detrás de él y entramos en el primer compartimento donde cabíamos los dos perfectamente. El desconocido se giró con cara de satisfacción y cerró la puerta con pestillo detrás de mí.

Antes de que pudiera decir nada, me bajó el pantalón dejando a la vista mis bóxers blancos que mostraban mi descarada erección. Él me agarró el paquete  sonriendo pícaramente al ver como manchaba de presemen mis calzoncillos. El apasionado desconocido me puso contra la puerta, y acercándose mucho a mi cara mirándome lascivamente me susurró “la verdad que desde que te he visto quiero follarte el culito”. Un chispazo me recorrió todo el cuerpo y me di cuenta de que si quería gozar tendría que sufrir un poco, y eso me ponía super cachondo. Acto seguido me agarró del pelo y me obligó a bajar y ponerme de rodillas, muy muy cerca de su incipiente paquete, que abultaba escandalosamente sus shorts.
“¿No me mirabas tanto? Pues ahora lo vas a ver todo muy de cerca cabrón, ya verás cómo te gusta.” Me dijo jadeante. Mientras con una mano me retenía en mi posición, con la otra deslizó su short hacia abajo, dejándolo caer y haciendo que su enorme polla se liberase, rebotando a solo unos milímetros de mi cara. Me retiré hacia atrás para contemplar mejor la maravilla que tenía delante: un rabazo descomunal, que medía tranquilamente 20cm y era grueso casi como una lata de refresco, salía de entre una maraña de vello que subía ordenadamente por los abdominales duros que dejaba ver su camiseta arremangada, que había subido para mostrar bien su trabuco. La polla se inclinaba ligeramente hacia abajo, con el capullo rosado y alargado al aire y un par de venas por el tronco pálido. Sus huevos no eran muy grandes pero sí que colgaban holgadamente, también recubiertos de una selva de pelo negro.
En cuanto la vi se me hizo la boca agua y miré al chaval sonriente, que me cogió de la nuca y me acercó a su entrepierna, haciéndome sentir el maravilloso olor de su ardiente miembro. “A ver como lo haces” Me susurró a la vez que me apretó contra sus huevos obligándome a abrir la boca y empezar a chupar como si no hubiera un mañana. Le succionaba las peludas pelotas una a una y empecé a lamérselas, lo cual hizo que me apretara con ganas contra él y empezase a gruñir intensamente. Mi boca no daba abasto mientras lamia sus cojones con tantas ganas que su polla dura me golpeaba en el  lado de la cara. Empecé a subir por su entrepierna con mis labios y mientras paseaba mis manos por sus muslos peludos y musculosos hacia su culo. Pero esto no le gustó y me apartó las manos secamente. Acto seguido me agarró del pelo para alzarme un poco y llevarme directo a su trabuco, donde me guió por un lado desde su peluda base hasta la cabeza, asegurándose de que probaba cada centímetro de su carne mientras dejaba un camino de saliva. Así empecé a succionar el glande rosado, que del placer ya estaba soltando unas cuantas gotas de salado y pegajoso presemen. El capullo ya me ocupaba gran parte de la boca así que me empleé bien en lamerlo y succionarlo como si fuera un biberón. De repente dijo “bueno, cométela ya que no tengo todo el día, joder” y empezó empujar mi cabeza hacia él, haciendo que su pollón entrase cada vez más en mi boca. No entró mucho más que su capullo, ya que mi boca estaba abierta al máximo y no podía más, así que con un acto reflejo me tiré hacia atrás, cogiendo una sonora bocanada de aire y tosiendo un poco.

El desconocido sonrió divertido y se meneó la polla que chorreaba con mi saliva y su presemen. Se acercó otra vez hacia mí, esta vez más gentilmente, y pude agarrar el pollón con mis dos manos para pajearlo un poco mientras le daba lametones en el capullo, lo que hacía que se dejase llevar cada vez más, suspirando fuertemente y apoyando sus manos en la puerta detrás de mí. Empezó un vaivén ligero con su cadera metiendo poco a poco su pollón en mi boca, cada vez con embestidas más profundas y duras, hasta que me metió más de la mitad, haciéndome atragantarme en mi propia saliva. Pese el duro trabajo que era comerse esa polla entera, lo estaba disfrutando exageradamente. Me encantaba sentirme bajo el control de aquel macho con aires de malote y un pedazo de pollón solo para mí.
Después de unas profundas arremetidas se retiró repentinamente y me hizo levantarme y darme la vuelta. Yo obedecí jadeante y me bajé instintivamente los calzoncillos poniendo mi culo recién depilado en pompa, deseando que me perforase ya. El desconocido me abrió los cachetes dejando mi ano al aire en el cual escupió una buena cantidad de saliva y la repartió con su lengua que me abría lentamente. Cada lametazo me volvía loco y empezaba a gemir suavemente, a lo que él se pegó completamente a mi apretando a propósito su ardiente polla en mi culo y susurrándome “ni se te ocurra hacer ruido”. Se retiró hacia atrás y puso su lubricado capullo en la entrada de mi culito. Yo cogí aire y me dejé llevar por mi cachondez.

Empezó a meterla imparablemente. Sentía como mi interior se expandía a medida que el trabuco del desconocido iba marcando su territorio dentro de mí, haciéndome sentir el ardiente recorrido hasta que metió sus veinte centímetros de placer hasta el fondo gruñendo toscamente. Yo apenas podía respirar o moverme y solo notaba como me separaba firmemente las nalgas y se asentaba dentro de mí como un fuego del que quería más y más. Pasados unos instantes, la sacó y noté el vacío que me había dejado y que quería que volviese a rellenar. Miré por encima de mi hombro y vi al desconocido sudando un poco y respirando agitadamente mientras me escupía en mi agujero que estaba abierto y deseando volver a ser llenado por aquella masa de carne placentera. El contraste de su saliva en mi interior caliente hizo que me retorciese de gusto, a la vez que me agarraba de la cadera y empezó a bombearme mientras gemía como un verdadero macho. Estaba extasiado por el placer. Su rabazo me perforaba de una manera brutal por dentro rellenándome completamente y haciendo que se me escapasen varios gritos de puro placer.
El desconocido me tapó la boca con su mano fuertemente y dijo entre jadeos “¡nada de ruido joder!”, a la vez que aumentaba su ritmo y notaba como su trabuco entraba y salía frenéticamente dentro de mi agujero completamente dilatado. Sus huevos chocaban con mis nalgas sudadas y repiqueteaban a la vez que él gruñía y resoplaba como una bestia. Me tenía agarrado por la boca y por la cadera, rompiéndome por dentro, haciéndome sentir su verdadero poder follándome descontroladamente. Yo casi no podía contenerme por la tremenda estimulación que estaba recibiendo y gozaba como un animal.
Los dos estábamos sudando, casi en trance del maravilloso placer que sentíamos. Mi polla rebosaba presemen que goteaba en la pared y el suelo. Noté como el pollón del desconocido se ponía más duro que una roca dentro de mí y a la vez que me agarraba con los dos brazos por el abdomen pegándose completamente a mí, me embistió potentemente y empezó a gritar violentamente mientras notaba como unos potentes chorros de leche ardiente me regaban por dentro.

Acto seguido el desconocido se separó de mí y dio un par de sacudidas a su pollón salpicándolo todo de lefa, mientras jadeaba mirándome sonrientemente. Se vistió rápidamente y me miró más que satisfecho, me dio un cachetazo y sin mediar palabra se fue. Yo, aun completamente ido del inmenso placer, me quede apoyado contra la pared, con el culo todavía abierto con el boquete del pollón y su leche blanca resbalando por mis sudadas nalgas. Antes de irme me quedé un rato en aquel lavabo desierto, pensando en lo que aquel oportuno desconocido me había hecho sentir. Tendría que volver más a menudo al centro comercial.

Por fin he vuelto! Espero que os haya gustado y como siempre me podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte )
Contacto: greenlook15@gmail.com   Twitter: @greenlook15

28/9/14

Una tarde de estudio

Victor era el chico perfecto. Era muy buena persona con todo el mundo, amable y trabajador y siempre lo adornaba todo con esa sonrisa tan cálida y verdadera. En cuanto a su físico: Jo-der. Era alto, de pelo corto y castaño, ojos grandes y oscuros y unos labios gruesos que daban ganas de morder y alimentarse de sus besos. Su complexión era atlética, de espaldas anchas y fuertes, con los músculos bastante desarrollados para un chico de 16 años y con vello también bastante desarrollado para su edad. Ese punto de madurez era lo que me daba tanto morbo.

 Siempre nos habíamos llevado muy bien, pero nuestra amistad no salía de las clases. Y las clases fue lo que nos llevo a lo que vais a leer a continuación.
Se acercaba el fin de curso y en todas las asignaturas nos pedían trabajos finales en grupo, y resultó que me tocó con Víctor en uno de ellos. Trabajábamos muy bien juntos y yo estaba encantado de estar tanto con él, aunque tenía que procurar que no se diese cuenta de que le miraba más a él que al trabajo. Trabajamos muy duro, pero claro, el trabajo en clase no era suficiente. Llegó el día antes de la presentación y teníamos que prepararla así que esa misma tarde quedamos en su casa, aprovechando que no había nadie para poder estudiar a gusto.

Estuvimos trabajando unas horas hasta que hicimos un descanso. Había notado que Víctor estaba especialmente cariñoso conmigo, quiero decir, me abrazó cuando llegué a su casa, aprovechaba cualquier tontería para tocarme en forma de broma y demás. Y a mí no me importaba para nada. Pero no quería pensar nada raro ya que por lo que sabía, era hetero. Aun que yo para él también lo era.

Se levantó un momento y desapareció de la habitación. Suponía que había ido a buscar algo. Repasé con la mirada la habitación, era bastante sencilla; lo que más ocupaba era una cama de matrimonio que era donde dormía. Me senté en ella y al pasar la mano sobre la almohada noté algo duro, la levante y… no podía ser. Me encontré un consolador. Era surrealista. Víctor era de lejos al que menos me podría imaginar con uno de esos. Y eso hizo que mi parte más sucia despertase. Ya no quería estudiar más. Creo que nos lo íbamos a pasar mejor de otra forma.

Cogí el juguetito, lo guardé en mi bolsillo y salí de la habitación. Me dirigí al lavabo para prepararme pero cuál fue mi sorpresa cuando abrí la puerta y me encontré a mi amigo meando con los pantalones y calzoncillos bajados hasta los tobillos. Por un momento contemplé su culazo y sus piernas fuertes y con una fina capa de vello. Joder que bueno estaba. Parecía que no se había dado cuenta de mi entrada así que saqué el vibrador y me acerqué sigilosamente por detrás. Las últimas gotas habían caído en el agua y justo me puse detrás suyo mientras respiraba suavemente en su cuello y apoyé el juguete entre sus nalgas. Esto hizo que diese un bote y se girase y en cuanto me vio comprendió la situación.
-Veo que te lo pasas bien cuando estás solo, ¿eh?- Dije sonriendo.

Victor se quedó un poco parado y tras unos segundos para entender lo que pasaba, miró para abajo, donde su pene empezaba a marcarse bajo la camiseta que lo tapaba.
-…eso parece… aun que me gustaría más que alguien se lo pasase bien conmigo… - dijo con una sonrisa que hacía su boca más apetecible que nunca.
Cogí aire y empecé a comerle la boca mientras él me agarraba del pelo y yo acariciaba su culo y su espalda. Empezamos a caminar tambaleándonos hasta que llegamos a su habitación, donde él se quitó la camiseta dejando ver su glorioso cuerpo al completo, y me quitó en un momento mi camiseta, pantalones y ropa interior, que chocaron con la pared.


Nos subimos a su cama y me tiré encima de él comiéndole los labios y acariciando sus músculos. Empecé a darle chupetones por todo el cuerpo, cuando se le iluminaron los ojos y me paró para decirme:
-Oye, ya has visto mi juguete… ¿Por qué no demuestras que lo sabes hacer mejor?- Acto seguido se puso a cuatro patas con el culo en pompa, dándome una magnífica vista de sus nalgas terciopeladas y de su rosado agujero que ya empezaba a abrirse del calentón.


Empecé a meter el dedo índice por su ano mientras escupía dentro para lubricar. Tenía la cara cerca de su culo y huelo ese olor tan característico suyo, sudor y mi saliva. Me pone a cien. Sonrío mientras sigo trabajando su ano prieto, que cada vez va cediendo más al masaje de mi dedo. Él está sonriendo de placer, con los ojos cerrados y gimiendo levemente cada vez que mi dedo se adentraba en él. Sus fuertes manos abrían su perfecto culo para que lo pudiese usar bien. Saco el dedo que ha dejado su ano un poco abierto y meto mi cara entre sus suaves nalgas, respirando su esencia que me vuelve loco y chupando poco a poco el perímetro del ano, que cada vez se va abriendo más y más y va haciendo que Víctor suelte gemidos cada vez más profundos. Mi lengua empieza chupando sus nalgas peluditas hasta que se mete por su agujero y lo empiezo a hacer más grande, introduciéndola y saboreando el exquisito culazo de mi amigo que estaba en la gloria del placer que sentía. Bajé un poco más y me encontré con sus huevazos, colgando holgados bajo su ano, los empecé a succionar notando como se balanceaban esas bolsitas rellenas de leche, que a su vez hacían que la polla descomunal se moviese también. Me encantaba comerle el culo a un tío como él, tan fuerte de apariencia pero tan fácil de domar cuando se pone cachondo.


Me levanté de ahí y vi su cuerpo marcando cada músculo, en tensión por el placer que sentía. Me acerqué a su cara y le pregunté con una sonrisa maliciosa: “¿Quieres que te dé ya por culo?” Él contestó con un gemido que interpreté como un sí, así que le pegué un morreo cargado de puro deseo y él se incorporó, poniéndose a cuatro patas, pero primero me puse delante de su cara con la polla durísima por lo que estaba haciendo, se la acerqué a la boca, la cual abrió enseguida y empezó a mamarla como si estuviese hambriento. Rodeaba con sus carnosos labios mi falo y lo metía bien adentro, chupándolo con su lengua caliente y húmeda, lubricándola bien para después. Yo le agarraba del pelo y le conducía, pero él la manejaba perfectamente, tan solo con su boca, succionándola y haciéndome sentir un placer inmenso y unas ganas tremendas de follármelo bien fuerte. Cuando pensé que ya estaba bien recubierta de su saliva, le aparté la cara y lo rodeé, subiéndome encima de la cama y haciendo un poco de presión en su espalda para que su culo subiese más y me la dejase meter sin problemas.
Posé la cabeza de mi polla bien firme en la entrada de su culo ya dilatado y empecé a meterla poco a poco, sintiendo como me iba envolviendo a cada centímetro que me adentraba, cada vez más prieto y más caliente. Notaba como se agarraba a las sabanas y podía intuir su cara de molestia por los suaves gemidos entrecortados que soltaba. Yo le iba acariciando las caderas y las nalgas mientras suspiraba levemente. Cada vez más adentro. Más ajustado. Más placentero. Por fin llegué hasta el fondo, y cuando paré soltamos un gran suspiro. “Joder, nunca te han follado el culo, eh” dije muy cachondo. La dejé dentro para que se acostumbrase mientras me eché para adelante y abracé su fuerte cuerpo. Él gimió levemente, lo cual yo entendí como que ya estaba listo para seguir.

Me reincorporé y empecé a sacar mi polla mientras él tensaba su espalda. No la llegué a sacarla del todo y la metí, ahora sí, de golpe hasta el fondo. Esto hizo soltar un pequeño gruñido a Victor, que me puso más todavía. Así que lo repetí unas cuantas veces más: La sacaba lentamente dejándole sentir como se iba aflojando su culo y después la empujaba hasta el fondo, sacudiendo su musculoso cuerpo y haciéndole gruñir.
Poco a poco dejé de hacer paradas tan bruscas y empecé a bombear. El placer empezaba a hacer efecto en nosotros. Empezábamos a sudar y los músculos de su cincelado cuerpo se marcaban más. Sus gruñidos pasaron a ser cortos gemidos y mis suspiros fueron sustituidos por delirios de placer, que se remarcaban con alguna frase tipo “Oh sí” o “Sigue así, te gusta ¿eh?”


Íbamos sincronizados. El placer nos movía como a animales, cada vez queriendo más. El olor a hombre inundaba la habitación igual que los gemidos y los gritos de ambos. En un arrebato, cogí a Víctor por el pecho y lo alcé, dejándolo de rodillas mientras seguía perforando su culo. Me acercó su boca a la mía y yo le contesté comiéndole los labios y entrelazando las lenguas en un juego muy húmedo y caliente de nuestras bocas mientras sentía sus resoplidos en mi cara cada vez que la metía. El me acariciaba el cuello con su mano mientras yo acariciaba su brazo flexionado, axila peluda, cuello, pecho y al final sus excitantes pezones que estaban erizados. Cada pellizco contraía su esfínter, presionándome más la polla y acelerando la salida de mi leche.


Sus nalgas húmedas rebotaban en mis caderas y ahí me dejé llevar. Me quedé quieto y noté como mi polla se ponía como una roca y como chorros y chorros de leche salían disparados de ella, rellenando el culo de mi amigo. Éste gimió al notar como el liquido caliente lo inundaba y como lubricaba su ano, dejándolo más resbaladizo que nunca y haciendo que llegase hasta el final sin problemas. Le acaricié la espalda hasta llegar a sus hombros y lo aguanté mientras sacaba mi pene lentamente, dejando salir unos hilos de semen de su dilatado y rosado ano. Antes de que saliese más, me tumbé boca arriba delante de él y empecé a chupar poco a poco alrededor de su agujero los restos de mi lefa y subí a sus holgados huevos peludos, que metí en mi boca y saboreé esa mezcla de sudor, saliva y lefa.


No tardó en correrse encima de mí, al son de unos dulces gemidos al vaciarse la polla con 4 chorros de espesa leche mientras yo seguía succionando sus bolas.

Después de un momento de realización de lo que acababa de ocurrir, nos quedamos mirando y sonreímos levemente. Me parece que iba a visitar más frecuentemente a Víctor para “estudiar”.



Espero que os haya gustado y como siempre me podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte )
Contacto: greenlook15@gmail.com   Twitter: @greenlook15

15/2/14

Una noche sometido

Hace un tiempo, un día de caluroso verano, mi mejor amigo Alex se quedó a dormir en mi casa. No es que fuese un tío muy especial físicamente: No estaba gordo pero tampoco muy marcado, aun que si que estaba fuerte. Aun que teníamos apenas 15 años él ya tenía un poco de barba en su cara, que le daba un toque más adulto y maduro, aun que seguía siendo un rebelde que no hacía caso a nadie.

El día avanzó normal, sin nada destacable. Hasta que llegó la noche cuando nos fuimos a dormir. Como teníamos mucha confianza y el calor era inaguantable nos fuimos los dos a dormir en calzoncillos, los suyos por cierto, le marcaban su abultado paquete de forma exagerada. Nos tumbamos en las camas que estaban juntas para así poder hablar mejor. Estuvimos un rato hablando y una cosa llevó a la otra hasta que nos empezamos a tocar los culos en forma de coña. Su culo para que nos vamos a engañar, estaba muy bien: Era redondo y firme pero un poco mullido. Un culazo vamos.


Seguimos con la broma hasta que le agarré bien el cachete y se quedó callado. Él me hizo lo mismo y, en el silencio de la noche, como poseído por una fuerza, me acerqué un poco más y le dije:
-¿Y si te hago esto? – dije poniendo mi mano encima de su bulto. Nos quedamos callados hasta que él dijo en un suspiro casi inaudible: “venga, hazlo”.
No me lo podía creer, mi mejor amigo, con el que había compartido tantas cosas y experiencias, ahora íbamos a compartir algo inolvidable. 

Empecé a intuir la forma de su pene que empezó a marcarse más y más en sus boxers y en muy pocos segundos podía notar su palpitante polla, la cual empecé a acariciar cuidadosamente, notándola  en mi mano, erecta, caliente, rebosante de deseo y sobretodo enigmática. No puedo contar las veces con las que había soñado con el pene de Alex: Saber cómo sería, cuanto mediría, que forma tendría… y esa noche lo iba a descubrir.

Lo rodeé con suavidad por encima de la ropa y noté que era bastante grueso y largo. Todavía no estaba seguro de hasta donde se dejaría llevar mi amigo, me acerqué a su espalda, caliente y suave, rozándola con mi pecho desnudo, lo cual no incomodó a Alex, ni siquiera se movió, lo cual me tranquilizó e hizo que acercara mis labios a su oreja derecha para susurrarle:
-¿Quieres que siga?

El asintió con la cabeza sigilosamente. Así que respiré hondo porque todavía no me creía lo que estaba pasando, y puse a Alex boca arriba, el cual no ofreció ninguna resistencia, es más, se dejaba llevar por mí como un títere. La luz de la Luna que entraba melodramática por la ventana dibujaba la silueta de su bulto, más grande de lo que me había imaginado al palparlo, así que me decidí de una vez y baje su ceñido bóxer.
Lo que veía me dejó paralizado unos segundos. Superaba todas las expectativas que tenía: su polla era gloriosamente perfecta. Era enorme, no solo por los 18 cm pasados de largo sino también por el ancho, que podía ser casi como el diámetro de un bote de desodorante. Sus huevos colgaban flácidamente, recubiertos por un poco de vello claro, nada que ver con la selva de la base de su pene, que era un bosque de vello que crecía rizado, negro y tupido, y aun así hacia que su verga pareciese enorme. Alex no era mucho de depilarse, pero a mi ese vello me encantaba. La polla seguía abriéndose paso entre la mata de pelo, subiendo recta y señorial, para acabar en un prepucio que recubría de un glande acabado en punta. Su polla era de ensueño, y ni en un millón de fantasías me había imaginado algo así.



Le miré a la cara, y por las facciones que dejaban ver la poca luz que había, estaba relajado, sin moverse, mientras me miraba tranquilamente, confiando plenamente en mí. Así que empecé a acariciar el suave abdomen de Alex haciendo que el vello se pusiese de punta. Bajé mis manos lentamente hasta su selva donde empecé a masajear los huevos, que colgaban flácidamente entre las piernas. Los tocaba y apretaba suavemente, mientras pasaba mis dedos por su pelaje tupido y agarré su polla con una mano y me di cuenta de lo verdaderamente grande que era. Mi amigo escondía un buen tesoro que yo acababa de descubrir. La empecé a pajear cariñosamente, haciendo subir y bajar el prepucio y asomando su glande puntiagudo. Cogí la polla con las dos manos y la empecé a mover más salvajemente. Alex me miraba impasible, cada vez con los ojos más abiertos. Empezó a suspirar de placer mientras me acariciaba tímidamente los brazos. Lubriqué mi mano con mi saliva y la repartí por la polla de mi amigo, la cual ahora estaba bien resbaladiza y lista para poder mamarla. Como no sabía si me iba a caber entera, empecé a chupar la punta tímidamente, mientras miraba a Alex a los ojos, seguidamente me metí su glande en la boca y Alex puso los ojos en blanco. Le estaba encantando. Empezó a acariciar mi pelo y a empujar sutilmente mi cabeza hacia abajo mientras gemía débilmente. No sabía cuánto más podría aguantarla dentro de mí, pero relajé la garganta y deje pasar al monstruoso falo de mi amigo. No llegué hasta la mitad cuando no pude más y me la saqué de golpe, dejándola bien lubricada.


-Quiero tu culo. – Dijo Alex de repente mientras se incorporaba. No me esperaba eso. No sabía que contestar:
-Ehh… No se…- Musité. ¿Iba a dejar que mi mejor amigo me desvirgase en su primera aventura con el otro sexo?
-Si me has llevado hasta aquí, quiero acabar bien. Así que dame tu culo, puta.- Soltó Alex. ¿Así que le iba el rollo de sumiso? A mi sinceramente no me hacía mucha gracia, ¿pero de verdad iba a dejar escapar esa pedazo de polla?
-Pero primero me tendrás que preparar o algo…-Empecé a decir cuando Alex, sonriendo pícaramente, me dio un pollazo en toda la cara que me dejó sin palabras.
-Tú calla, puta. Harás lo que yo te diga. –Dijo Alex seriamente.
-Vale, vale… Pero digo que…- Otro pollazo. Esto empezaba a rozar lo ridículo.
- Yo diré lo que te haré y lo que harás. ¿Vale puta?- Dijo sin dejar de sonreír. Esto de los roles no lo llevaba muy bien, pero le seguí la corriente y contesté:
-Vale, lo que tú quieras…
-Bien, ahora dame tu culo.- Exigió Alex. Me quité los calzoncillos dejando al aire mi polla dura como un diamante y me subí a la cama y me puse al lado de Alex con mi culo boca arriba.
-¿Ahora qué?- Dije deseoso de saber que iba a pasar.

Alex pasó una pierna al otro lado de mi cuerpo, poniéndose así encima de mí, con su verga justo sobre mi culo. Empezó a restregarla y eso me dio un gustazo impresionante, esa polla caliente y dura, solo para mí, empezando a abrir mi culito, lubricando mis cachetes con saliva. Alex me abrió el culo dejando mi ano completamente al descubierto, escupió en él y con el dedo índice empezó a repartirlo por toda la zona y entonces lo empezó a meter lentamente. Yo de lo cachondo que estaba ya empezaba a dilatar solo, así que le cupieron dos dedos en seguida, con los cuales sentía como masajeaba todo mi interior y abría poco a poco mi agujero. Me estaba volviendo loco de placer, suspiraba contra la almohada ya que no podía hacer mucho ruido, pero si los dedos se escapaban un poco para arriba no podía controlar mis gemidos, el cual Alex acallaba al momento dándome un cachete y diciendo “Calla guarra, que nos van a oír”. “Guarra serás tú” contesté, perdido entre mil estímulos. Le quería seguir el juego, pero no me iba dejar humillar a tal nivel.
-¿Con que esas tenemos? Pues ahora verás.- Dijo con vicio en sus palabras.


Agarró fuertemente mis cachetes, separándolos, dejando mi ano escasamente cubierto de vello abierto a su completa disposición. En ese momento me di cuenta de que era suyo completamente y estaba a su merced, así que más valía disfrutarlo.

Se estiró sobre mí, haciéndome sentir su polla entre mis nalgas y acercó su boca a mi oreja para decirme: -Espero que no te duela.- Le oí reírse sordamente. Después se reincorporó y colocó la punta de su potente verga en la entrada de mi culo. Abriendo mis cachetes más, empezó a empujar su polla dentro de mí. Al principio solo notaba que algo raro estaba entrando dentro de mí, pero poco a poco, a medida que aquel monstruo se iba haciendo paso la intuición dejó paso a un sentimiento de lleno y de leve aun que desesperante dolor. La dejó dentro un rato, mientras le oía respirar agitadamente. La sacó del todo y pude notar como mi ano estaba completamente abierto. Él escupió dentro de mi hoyo y sin previo aviso, la metió hasta el fondo haciéndome sentir un dolor desgarrador. “Por favor, no tan fuerte” imploré mientras el dolor cada vez se extendía más por mi culo. “Eso te pasa por puta desobediente. Y solo acabo de empezar”. Siguió empujando aun que ya estuviese toda dentro y sus huevos empujaban mis cachetes. Cuando el dolor paso un poco, él empezó a meterla y sacarla mientras gemía de placer y esfuerzo a medida que el ritmo iba aumentando. Al principio era una sensación de rozamiento cálido a la entrada de mi ano, pero poco a poco empecé a notar el inmenso placer que daba aquella enorme polla lubricada, que entraba cada vez más dentro de mí, rompiendo mi interior y estimulando mi próstata.

De repente paró y la sacó de mi culo. Ahora sentía un vacío que necesitaba que se volviese a llenar. “Ponte como una perra, que quiero rellenarte bien” me dijo mientras me obligaba a ponerme a cuatro patas, con el culo en pompa para que pudiese penetrarme bien. Bajé la cabeza y entre un hueco de mis brazos vi su cara de vicio y como daba golpecitos con la punta de la polla en mis nalgas. La verga volvió a entrar sin problemas y esta vez si que empezó a bombearme fuertemente, impasible como si quisiese perforarme entero. El placer era a cada clavada profunda cada vez más intenso y nos sincronizamos de tal forma que su rápida perforación iba al compás de mis caderas yendo adelante y atrás. Los dos estábamos sudando y delirios de éxtasis se mezclaban con los golpes secos de sus huevos en mi culo. Me agarró del pelo lo que me hizo levantar la cabeza en una posición un poco incómoda pero extrañamente placentera. Ahora su cipote me estaba partiendo por dentro, sentía que él se iba a correr por que los golpes eran más duros y largos. Se echó para adelante, tocando con su cálido pecho mi espalda y dejó su polla dentro mientras gemía suavemente. “Mmmmmmmaaahh….” Noté como varios chorros de leche caliente inundaban mi interior y como su polla los iba disparando rellenando mi culo. Su cuerpo empezó a relajarse y levantó la cabeza mientras yo le miraba a la cara. Sus ojos verdosos me miraron fijamente, con una leve sonrisa de satisfacción. Pero no había acabado todo.

Sacó cuidadosamente su verga de mi culo, que empezó a brotar leche que se esparció por mis huevos y piernas. Me dio la vuelta, dejándome con las piernas al aire y el culo chorreando. Empezó restregar su polla semi erecta y llena de restos de lefa por mi pecho y abdomen, que subía y bajaba agitadamente. Metió un par de dedos en mi todavía dilatado ano para sacar más corrida, y la puso en mi polla, que estaba como una roca. “Ahora yo te voy a ordeñar”. Repartió el semen por mi pene para lubricarlo y lo empezó a masturbar suavemente. Con solo eso ya estaba a punto de correrme, cuando se acercó a mi cabeza con su balanceante polla gorda, que empecé a limpiar de su corrida y seguí mamándola como un biberón. Estaba a punto de correrme cuando Alex sacó su verga de mi boca y dio un beso a mi capullo mientras me hacía una brutal paja. Yo no pude aguantar más eso así que exploté en mil chorros de leche que mancharon su cara y todo mi cuerpo, mientras yo gemía sordamente del inmenso placer que sentía.


Mi dulce lefa se mezclaba con la suya repartida por mi polla, que él seguía masajeando y con la mano llena de leches, me la acercó a la boca, y yo, como buena putita que soy, me la comí entera y no dejé restos.


Espero que os haya gustado y como siempre me podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte )

Contacto: greenlook15@gmail.com   Twitter: @greenlook