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5/1/17

La apuesta perdida – Por JDu__1990

Ese día el entrenador no había podido ir. Pablo, Saúl, Adri y Javi (yo) nos enteramos tarde y tuvimos que esperar en el colegio hasta que se terminara la jornada escolar. Afortunadamente teníamos nuestros uniformes: las camisetas, las deportivas y los pantalones cortos negros, característicos de nuestro equipo. No tuvimos otra opción que inventarnos un juego para entretenernos y entrenar un poco. Un juego donde íbamos ganando puntos y, al final, el que menos puntos tuviera tenía que atravesar por el castigo que yo estaba a punto de vivir. Para realizarlo escogimos un aula bastante retirada que no sería utilizada el resto del día.

-Saúl: ¿Seguro que no va a entrar nadie ahora? No quiero que nos interrumpan la humillación que va a vivir Javi –Preguntaba entre risas. Él era el menos disciplinado del grupo y siempre tenía algún toque de rebeldía. Por ejemplo, aprovechando que el entrenador no estaba, se había quitado su camiseta para jugar, aunque en el colegio estuviera prohibido hacerlo.

-Pablo: Nadie va a venir ahora, ya se ha ido todo el mundo, solo quedamos los de volley y los de natación. Pero esos están bien lejos–respondió Pablo, el cómplice de Saúl en todos sus actos de indisciplina.

-Saúl: Ok bueno, hagamos esto rápido, yo me quiero empezar a reír ya.
-Pablo: Sí, listo. Cierra la puerta, Javi, y ven aquí.

Saúl, Pablo y Adri se encontraban de pie en una esquina del aula. Cerré la puerta y antes de acercarme a ellos di un último vistazo a las ventanas revisando que nadie se acercara por el pasillo.

-Yo: Bueno, esto lo hago por la promesa, pero que se quede entre nosotros solamente, ¿de acuerdo? 
¿Puedo confiar en vosotros?–Pregunté a mis amigos en tono serio.
-Saúl: No hay ningún problema –Me aseguró al tiempo que se burlaba –todo depende de ti y de que aceptes tu castigo tal y como lo planeamos – rio.

Los 3 se reían. Sus caras reflejaban la malicia de aquel castigo. Sus cuerpos, cansados por el juego, aún transpiraban y se tensionaban con las leves risas que les provocaba el pensar en lo mucho que disfrutarían “humillándome”. Yo, a su vez, me mostraba algo consternado pero no mucho, ya que no me molestaba tener que cumplir mi parte.

-Saúl: Bueno, empieza la primera parte de la promesa, pienso que uno de nosotros debería ponerse en las ventanas a vigilar que nadie venga, y luego nos turnamos.
-Adri: Ok, yo me pongo primero a vigilar mientras empezáis.

Adri se puso frente a los cristales sin quitar la vista de sus otros tres compañeros que se quedaron en la esquina. Él era el más serio de los cuatro, y el más atractivo también.

-Saúl: Bueno, ¿empiezas tu Pablo o empiezo yo?.
-Pablo: Yo empiezo, déjame disfrutar esto desde el principio. A ver Javi, acércate.
Yo me acerqué y él se quitó la camiseta y levantó sus brazos, dejando al aire sus axilas peludas.
-Pablo: Huélelas- me ordenó.

Me acerqué lentamente a la axila izquierda y aspiré el olor a sudor. Ese olor me excitaba mucho y rezaba porque no se me pusiese dura, ya que con esos pantalones se me marcaría mucho. Después de un rato, me indicó que siguiese con la derecha. Al acabar, Saúl fue el que se puso delante de mí y levantó sus brazos. Sus axilas eran más peludas, y como ya estaba relativamente cerca, directamente, sin decir nada, me agarró la cabeza y la puso directamente en sus axilas. Sus axilas olían más fuerte a sudor, y después de olerlas un rato se separó de mí.

-Saúl: Ahora, lámeme las axilas.
-Yo: Ni hablar, me niego-En realidad me negaba porque esa idea me excitaba demasiado y no quería que se dieran cuenta de ello.
-Saúl: Tú a mí no me contradices-Y al acabar la frase, volvió a sujetarme la cabeza y la apretó contra sus axilas-Ahora chupa-ordenó.
A mí ya no me quedaba ninguna alternativa, así que empecé a lamerle la axila. Sabía salado, pero aun así me excitaba mucho. Mientras, Saúl y Pablo se reían mientras que Adri observaba por la ventana y miraba lo que íbamos haciendo. Cuando Saúl vio que a esa axila ya no le quedaba sudor, llevó mi cabeza a su otra axila. Allí seguí lamiendo durante un buen rato hasta que Saúl consideró que era suficiente, se apartó de mí y se puso Pablo de nuevo delante.

-Pablo: Adri, ¿no quieres hacer nada aún?
-Adri: No,no. Seguid vosotros, ya haré algo después.
-Saúl y Pablo: Bueno, pues entonces…¡Segunda parte de la humillación!, ahora olerás nuestra ropa interior.
-Saúl: Pablo, empiezas tu otra vez. Javi, tú, ponte de rodillas.

Dicho esto, Pablo se colocó delante de mí y se quitó las deportivas y los pantalones, quedando solo en calzoncillos y calcetines. A continuación, se quitó también los boxers, dejando al aire un pene de tamaño considerable, no muy ancho y con pelo recortado. Dio la vuelta a los calzoncillos, colocó bien la zona donde apenas unos segundos antes estaba su polla y me puso los calzoncillos en la cara.
-Pablo: Ahora huélelos-me ordenó.

Yo obediente, empecé a oler los bóxers. No era un olor muy fuerte, pero sí era excitante. La sola idea de que en esos mismos calzoncillos, hace unos momentos estaba su polla me ponía muy cachondo. 

Después de un rato, Saúl le dijo:
-Saúl: Bueno, ya es suficiente, ahora me toca a mí, yo también quiero disfrutar.

Pablo y Saúl se intercambiaron las posiciones, y este último empezó a desvestirse rápidamente, hasta quedarse también en calcetines y con los boxers en la mano. Su polla era más grande y más ancha que la de Pablo y tenía más pelo. Saúl tenía un cuerpo muy definido y con abdominales muy marcados, al contrario que Pablo, que era menos musculoso.

-Saúl: Ahora vas a ver cómo huele mi rabo sudado, vas a oler a un hombre de verdad-dijo mientras reía y me colocaba con fuerza sus bóxers en la cara.

Saúl era el que más disfrutaba porque él era el que había decidido el castigo.Para él no existía nada más humillante para un hombre que oler la ropa interior usada de otro chico.Los boxers de Saúl olían más fuerte a sudor que los de Pablo y aún así,Saúl tuvo su ropa interior en mi cara mucho más tiempo,y cuando empezó a retirar sus calzoncillos de mi cara,intenté respirar aire normal para no seguir excitándome, pero para mi sorpresa, sin que me diese cuenta, agarró una de sus deportivas y también me la puso en la nariz. Yo intenté zafarme, pero Pablo me sujetó la cabeza para que no pudiese moverla. El olor de las zapatillas de Saúl me gustaba y me fue casi imposible ocultar mi erección. Después de un rato “torturándome” Saúl y Pablo se echaron hacia atrás.

-Saúl: Adri, te toca a ti.
-Pablo: Y solo lo de los calzoncillos, que ya es tarde.

Adri se acercó lentamente a mí y cuando estaba enfrente, empezó a bajarse despacio los pantalones, pero rápidamente se los volvió a subir.

-Adri: No lo voy a hacer-Dijo en un tono severo.
-Saúl: ¿Pero qué coño te pasa? Prometimos que el castigo iba a ser entre los tres.
-Adri: Ya tío, pero no lo voy a hacer.

-Saúl: Joder,lo que pasa es que eres un poco tímido, tenías que haberlo dicho desde un principio y le hubiésemos castigado más tiempo nosotros, que yo me he quedado con ganas.-respondió Saúl disgustado.

-Pablo: Bueno, en ese caso, yo me voy ya a mi casa.-dijo vistiéndose-
-Saúl: Yo también, ¿vosotros qué vais a hacer?-dijo mientras se vestía también.
-Yo: Yo me voy a ir al baño a lavarme la cara.
-Adri: Yo me quedo a esperar a Javi.

Al parecer solo yo me había dado cuenta de por qué Adri no había hecho nada. ¡Tenía una erección!. Adri y yo nos encaminamos al baño y Saúl y Pablo se fueron a su casa.

-Yo: Bueno Adri, ¿qué ha pasado? Imagino que no ha sido compasión por mí jajaja.
-Adri: No para nada jajaja, solo que…. no me sentía cómodo desnudándome en una clase y delante de todos.
-Yo: ¿Era por eso? ¿O era porque la tenías dura y no querías que los otros dos lo viesen?
-Adri: ¿Te has dado cuenta?-dijo Adri sonrojándose.
-Yo: Sí,y si lo que te preocupa es el tamaño, no tienes nada de lo que avergonzarte. Y tranquilo que no se lo diré a nadie, a cualquiera se le puede poner dura en un mal momento.
-Adri: Muchas gracias Javi, en serio. Pero por lo menos te he librado de oler mis calzoncillos sudados.
-Yo: En realidad hubiera preferido los tuyos que los de Saúl o Pablo.
-Adri: ¿Y por qué dices eso?
-Yo: No se, pareces el más…limpio de los 3-En realidad mentí para no decirle que él es el que más me gusta y que me ha encantado lo que me han hecho Pablo y Saúl.
-Adri: Ya, pero aun así, por muy limpio que sea, no creo que tuvieses interés en oler mi ropa interior sudada. Ni los de Saúl ni los de Pablo. Y más viendo cómo te los restregaban por la cara…
-Yo: En realidad, con Saúl me ha dado curiosidad y me han dado ganas de abrir la boca.
-Adri: ¿Hubieses sido capaz?
-Yo: Si hubiesen sido los tuyos sí.
-Adri :Jajaja- Adri se rio pensando que era una broma.

Los dos entramos al baño. Estaba dividido en 2 por una pared. La primera parte eran 5 cabinas con baños individuales y la otra parte eran 5 lavamanos y un banco. Adri se sentó en el banco y recostó su espalda contra la pared mientras esperaba a que me lavase la cara. Yo, sin embargo, me acerqué a él con un gesto de seriedad y algo de temor.

-Yo: Adri, si yo te pido algo, y no te parece bien, ¿simplemente me dirías que no y guardarías el secreto también?
-Adri: Que pasa Javi, ¿qué me vas a pedir?-respondió algo nervioso y mirándome con extrañeza.
Me armé de valor y sin titubear le dije:
-Yo: Si te pido que me dejes oler tus boxers…. ¿me dejarías?
Adri abrió sus ojos como nunca antes, pero no pudo sostener su mirada en la mía, ya que ahora lo miraba fijamente.
-Yo: Porfa Adri, no pasa nada, es solo por curiosidad.
-Adri: Pero es que no se para que quieres…además que pasa si alguien entra aquí…y además a mí me tocaría quitarme los zapatos y los pantalones y…-Me decía en medio de su confusión.
-Yo: No nada de eso-dije arrodillándome en el suelo frente a él. A esta hora no hay nadie aquí, ya lo sabes…

Adri guardaba silencio.

-Yo: Porfa Adri, ni siquiera tienes que quitarte del banco, solo te levantas un poco y los deslizas por tus piernas, yo me arrodillo para olerlos y listo, no pasa nada.

Adri lo pensó por unos instantes. No sabía qué hacer, pero al fin y al cabo, yo había notado su involuntaria erección en la clase y le intimidaba un poco que no fuera a guardar ese secreto.

Tímidamente siguió mis indicaciones. Se apoyó en el banco con una mano para levantar un poco su cuerpo y, sentado como estaba, deslizó con su otra mano el pantalón por sus piernas, llevándola hasta la mitad de sus muslos. Arrodillado frente a él, lo tomé y bruscamente lo bajé por las piernas de mi amigo hasta doblar por sus rodillas y dejarlo a la altura de sus pantorrillas.

Una vez hecho esto, levanté la mirada.S in parpadear por la excitación observaba las piernas medio abiertas de mi amigo y, en el fondo su bulto blanco tras el cual se ocultaba su polla que adivinaba grande, blanca, hermosa. No podía ver todo el bulto pues la camiseta de Adri lo cubría casi hasta la mitad, pero podía imaginar sus dimensiones.
-Yo: Vamos Adri, desliza ahora tus calzoncillos, más o menos a esta altura-le indiqué que los deslizara justo hasta sus rodillas.

Adri me miró y, después de dar un suspiro que sonó a resignación, levantó un poco su cuerpo apoyando sus piernas en el suelo y su espalda en la pared.  Con una mano deslizó sus calzoncillos por sus piernas mientras que con la otra iba cubriendo su polla con la camiseta. Lo hizo de tal forma que no pude ver nada de su rabo en ese momento.

-Yo: Eso es-le decía, hablando en voz muy baja ahora.

Yo estaba ansioso y muy excitado, casi no esperé hasta que Adri soltara sus pantaloncillos para tomarlos con mis manos y deslizarlos hasta las rodillas. Una vez estuvieron allí no lo pensé dos veces. Acerqué mi cara hasta ese pedazo de tela lleno de significado erótico y hundí mi nariz y mi boca en la superficie donde hasta hace unos segundos reposaba el pene de mi amigo. Olía de maravilla

Adri observaba como olfateaba con ansiedad y suspiraba como si me faltara el aire. Sentía que estaba haciendo algo prohibido, pero también sabía que toda la situación de esa tarde no le era del todo indiferente. Ahora mi pene estaba más duro que nunca. Dediqué unos minutos a olfatear los pantaloncillos de Adri. Después, sin previo aviso, y ante los ojos asombrados de Adri, abrí mi boca, saqué un poco la lengua y la llevé por toda la prenda impregnándome del sabor de los genitales de mi amigo. Lamí con unas ganas que nunca había sentido. Mi pene estaba a punto de explotar pero no me atrevía a tocarlo para que Adri no percibiera mi nivel de excitación. La escena era extraña pero erótica: Adri sentado en el banco sobre su culo desnudo, con su pantalón y sus boxers en sus rodillas y las piernas algo abiertas. Yo, arrodillado frente a él, con mi cara hundida entre sus rodillas mientras disfrutaba del olor de su ropa interior.

Cuando sentí que había trabajado demasiado en esos calzoncillos, levanté la cara y miré a Adri serenamente. Me estaba observando y tenía un gesto serio. Le sonreí con complicidad y dirigí mi mirada a lo que ahora tenía enfrente: entre las piernas de mi amigo podía apreciar perfectamente sus huevos. No podía dejar pasar la oportunidad y en un comentario atrevido le dije:

-Yo: ¿Casi no tienes pelos en los muslos no?
-Adri: No… me salen pocos pelos en las piernas- respondió en voz baja y con un evidente nerviosismo.

Estiré entonces mi mano entre las piernas de Adri y toqué la cara interior de sus muslos como apreciando la carencia de pelos mientras seguía comentando.

-Yo: Y tus huevos, ¿tampoco te salen muchos o te los afeitas?

Mientras preguntaba esto, llevé dos dedos a tener contacto con los huevos de mi amigo como si estuviera explorándolas también. Él permaneció inmóvil. Me atreví un poco más y con la mano abarqué los huevos de mi amigo dándoles un leve masaje con la excusa de sentir los pocos pelos que tenían. Al contacto de la mano con sus huevos, Adri cerró levemente las piernas como en un impulso por impedir ser tocado en sus partes íntimas.

Entendí que debería actuar rápido si quería ir un poco más allá. Subí un poco la mano pasándola más arriba de sus huevos, donde me encontraría con el pene duro de Adri. Llevé mi mano por debajo de su camiseta y tomé la base de su pene mientras le preguntaba sin alejar la mirada de sus genitales:

-Yo: ¿Todavía la tienes dura?

Adri detuvo mi mano y cerró más sus piernas, pues la situación le causaba temor .Se quejó diciendo:
-:¿Javi que estás haciendo?…

Pero yo fui más rápido. Sin importarme ya la reacción de mi amigo, le levanté la camiseta descubriendo su gran polla(17,5cm).Estaba dura y un poco inclinada a la derecha, pero no me detuve a observarla. Continuando con el movimiento, levanté mi cuerpo inclinándolo hacia Adri y llevé mi cara a aquella polla que metí en mi boca con una pericia única de alguien que tenía todo fríamente calculado. Con mi otra mano presioné la pierna izquierda de Adri, convenciéndolo de quedarse sentado en el banco.

-Adri: Javi no, que estás…

Entonces, se quedó sin palabras. Lanzó un suspiro y cedió un poco en su intento por detenerme. No podía creer lo que estaba pasando y no sabía si debía salir corriendo o quedarse allí, inmóvil. Pero su mezcla de nervios con excitación hicieron que su cuerpo no respondiera inicialmente y, para cuando quiso reaccionar, estaba gozando de una buena mamada, algo difícil de dejar pasar.
Yo había tomado a mi amigo con fuerza y, sin dejar de darle el mejor sexo oral, presionaba más sus muslos para que se relajara sobre el banco. Adri estaba atrapado y yo había logrado mi cometido.

Pasaron unos segundos en los que la confusión fue disminuyendo. Ahora solo se escuchaba el sonido que producía mi boca al succionar con cierta dificultad la gran polla peluda de Adri. Yo no podía creer que al fin estaba saboreando el pene de mi amigo directamente y no a través de sus boxers. El pene de Adri era delicioso, como cualquier otro pene. Pero, para mí, el saber que era el pene del más atractivo de mis amigos, la parte más íntima del cuerpo de ese hombre, lo convertía en el mejor manjar…En fin, el sabor era indescriptible, las sensaciones eran únicas y todos sus sentidos gozaban. Mi gusto era saciado por el de la polla de Adri, mi olfato por el olor a hombre que emanaba de su zona íntima, mi oído por los suspiros ahogados pero sinceros e involuntarios que lanzaba mi amigo y mi tacto por el masaje que ahora le practicaba en sus huevos y en sus piernas.

Adri estaba confundido pero no podía pensar mucho. Las sensaciones que le traían mi tibia boca y mi húmeda lengua eran un fuerte distractor. Eso, sumado al riesgo al que estábamos expuestos al estar en un baño público del colegio, convertía esa experiencia en lo más intenso que el joven había vivido.
Yo seguía mamando sin parar, succionando con fuerza, llevando todo el pene de mi amigo hasta el fondo de mi boca y sacándolo de nuevo para jugar con su glande. Cada vez que pasaba la lengua por la punta del hermoso y gran pene de Adri, sentía como mi amigo liberaba más cantidades de presemen, de ese líquido lubricante que es sinónimo de excitación. Él estaba en un viaje de placer y yo sabía que pronto alcanzaría el orgasmo.

No pasó mucho tiempo antes que yo sintiera como Adri tensionaba sus piernas más de lo normal y empezaba a suspirar. Estaba claro que en unos segundos empezaría a eyacular y a vivir el momento más intenso de esa tarde. Pero yo no quería que ese encuentro terminara. Llevé mi boca una vez más por todo el pene de mi amigo y luego lo dejé libre.
Me puse de pie frente a mi amigo. A la altura de la cara de Adri quedó el bulto que se escondía tras mis pantalones. Adri observaba atónito mis movimientos. Yo, sin retirar mi mirada de éxtasis de los ojos de Adri, bajé mis pantalones hasta llevarlos a la mitad de mis muslos. Posteriormente deslicé mis calzoncillos liberando mi rabo. Mi glande estaba húmedo ante la excitación de su cuerpo. Clavando mis ojos aún más en los de Adri, empecé a masturbarme despacio y a suspirar.

Agitaba mi polla a pocos centímetros de la cara de mi amigo. No lo iba a presionar, esperaba que él entendiera el mensaje. Tras unos segundos, reaccionó de la forma deseada. Ubicando suavemente una mano en mi pierna derecha, Adri acercó su cara a mi polla. La solté y observé sus movimientos. Este abrió su boca y cerró sus ojos. Sin esperar mucho, llevó su boca a mi polla y empezó a succionar torpemente tratando de imitar el sexo oral que acababa de darle.

Suspiré al contacto con la boca de Adri y llevé mi cabeza hacia atrás cerrando nuevamente mis ojos. No lo hacía nada mal para ser un principiante, pero yo sentía como mi rabo necesitaba ser cubierto en su totalidad. Puse una mano en su nuca y, acariciando su hermoso cabello, la subí hasta tomar su cabeza por detrás. Posteriormente ejercí algo de presión llevando la cabeza de mi amigo hacia mi cuerpo. Primero levemente y después con más fuerza, disminuyendo la presión de vez en cuando para que Adri tomara el ritmo de la mamada.
Transcurrieron unos instantes de total excitación entre los muchachos. Adri había logrado tragar mi polla, para luego soltarla y repetir el movimiento. Yo respiraba suave pero profundamente mientras recibía la mamada de mi amigo. Después de unos minutos, Adri liberó mi rabo y reclinó su cuerpo hacia atrás recostándose en la pared. Bajé la mirada y me encontré con los ojos de Adri, que había empezado a masturbarse. Acomodé mi ropa nuevamente y me arrodillé frente a él para ayudarle en su camino final hacía el orgasmo. Sin esperar mucho tiempo, volví a acercar la cara a los genitales de Adri. Llevé mi boca hasta llegar a los huevos de mi amigo y las empecé a lamer para ayudarle en su paja. Con las manos abrí las piernas de Adri para poder acercar más mi boca y abarcar los dos huevos. Después de unos instantes estaba comiendo frenéticamente los huevos de mi amigo, que se masturbaba sin detenerse.
Adri agitaba su pene con fuerza. Quería completar el trabajo que mi boca había dejado empezado .Con la ayuda de mis lametones, y del sexo oral que le había dado antes, estaba al borde del orgasmo. Lanzó un último suspiro y se entregó al placer final. Inmediatamente levanté la cara y tomé la polla de mi amigo. Casi arrebatándosela la dirigí a mi boca. Las primeras cargas de semen estallaron en mi boca mientras seguía moviendo el pene de Adri para extraer más de su esencia. Mi amigo se retorcía sobre el banco, elevaba sus caderas e hinchaba su pecho con su respiración agitada. Yo le estaba prolongando su orgasmo. Adri tensionaba sus brazos y sus pectorales, y su torso se endurecía con cada contracción de su cuerpo. Uno a uno, todos los disparos de semen fueron recibidos por mi boca.

 Finalmente, Adri relajó sus músculos y dio a entender que su orgasmo había pasado. Le miré a los ojos pero el desvió la mirada. Entendí que debía dejarlo solo un momento para que pudiera asimilar lo que habíamos hecho. Además, necesitaba liberar la tensión acumulada de toda la tarde.

Me dirigí a la otra sección del baño y entré a una de las cabinas individuales. De pie, bajé mi pantalón y mis calzoncillos tan rápido como pude. Ni siquiera cerré la puerta de la cabina, mi prisa me exigía masturbarme inmediatamente. Mi verga saltó al ser liberada nuevamente de la presión y la tomé firmemente con mi mano izquierda apretándola con mucha fuerza. Le di varias sacudidas salvajes, necesitaba un orgasmo. Cerraba mis ojos con fuerza. Durante mi masturbación, abrí levemente los ojos. Apenas reconocí la silueta de Adri parado frente a mí, abrí más los ojos sorprendido y detuve mi masturbación. Adri ya se había acomodado su ropa y me estaba observando inmóvil mientras me masturbaba.
No dije nada, decidí continuar con mi paja que estaba ya cerca de terminar. Seguí con mi masturbación clavando la mirada en los preciosos ojos marrones de Adri. Ninguno parpadeaba. Ambos estábamos conectados por los ojos. Pronto, llegué al orgasmo más intenso que he sentido. Mis gestos de placer, los movimientos de mi cuerpo, mis suspiros de agotamiento, el sudor en mi rostro y mis ojos, que revelaban cansancio, todo quedó registrado en la mirada atenta de Adri, que fue testigo de mi momento íntimo.

Llené mi mano rápidamente de semen. El orgasmo duró demasiado, me había dejado agotado. Pasaron unos instantes y empecé a cambiar mi percepción de la situación. Sentí un poco de vergüenza por haberme masturbado frente a mi amigo y acomodó nuevamente mi ropa para cubrir mi rabo. Salí de la cabina y caminé por el lado de Adri hacia los lavamanos. Me lavé la cara llevándome con el agua mi propio sudor y el aroma de los calzoncillos de Saúl, Pablo y Adri. Me lavé las manos que habían tenido contacto con las partes íntimas de mi amigo y me lavé la boca prometiéndome nunca olvidar el sabor de su polla.

Adri me había seguido pacientemente y estaba de pie junto a mí. Me observaba en total silencio. Terminé de lavarme y me incorporé quedando frente a él. Le miré a los ojos, no sabía que decirle. Él tampoco lo sabía. Para Adri, habíamos sido traicionados por nuestras hormonas y nuestro encuentro no significaba ningún tipo de inclinación homosexual. La sucesión de eventos del día nos había llevado a realizar actos de adolescentes que deberían quedarse en lo más profundo de nuestros secretos. Sentía algo de culpa y algo de alivio al pensar que la compartía conmigo.

Para mí, el sexo oral con Adri no había sido suficiente. Por ahora, debería actuar como si estuviera igualmente sorprendido, pero ya llegaría el momento de enseñarle a mi amigo lo que es gozar en el cuerpo de otro hombre; y de convencerlo de la libertad de experimentar que se pueden dar los adolescentes, sin que ello comprometa su identidad en el futuro.


Relato de https://twitter.com/Jdu__1990


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4/1/17

El campamento de verano – Por JDu__1990

Todos los campamentos de verano tienen algo en común: son inolvidables. Ya sea por lo bien que lo pasamos con los amigos, por las actividades que realizamos o por cómo, de una manera inesperada, empezamos a descubrirnos a nosotros mismos. El estar lejos de nuestros padres nos empuja a descubrir nuestra sexualidad y a hacer cosas que nunca habríamos hecho.

Para un adolescente gay como yo, pasar un verano rodeado de chicos es todo un privilegio. Actividades tan simples como bañarnos en el río o cambiarnos en nuestra cabaña suponen una paja en la oscuridad de la noche, cuando todos duermen, cuando nadie me ve. Además en estos meses calurosos mis compañeros y yo dormimos casi desnudos, de esta manera podemos disfrutar de nuestros cuerpos.

Cada cabaña está formada por grupos de tres chicos, yo por ejemplo comparto habitación con Diego y David, dos chicos de mi instituto. Los dos son totalmente diferentes: Diego es posesivo, altanero, no se depila y es muy atractivo .Es capitán del equipo escolar de fútbol y se le conoce por ser un conquistador nato. Mientras que David tiene poco pelo y es un chico un poco tímido, alto y que destaca poco.

Un día, después de pasar todo el día pegándole patadas a un balón, decidimos ir al río para tomar un baño. Una vez allí decidimos jugar a un juego muy peligroso y excitante:

-Eh chavales, ¿qué tal si jugamos a tirarnos desde allí arriba?-Propuso Diego a la vez que señalaba lo alto de un acantilado.
-No creo que podamos-Dije.
-No seas marica Javi ¿A qué estás de acuerdo, David?
Pero no respondió, se limitó a agachar la cabeza y dejar que Diego sacara sus propias conclusiones.
-Ves Javi, David está de acuerdo-Bromeó.

Como siempre al final hicimos caso a Diego y subimos hasta lo alto del acantilado. Desde ahí arriba se podía ver como el río se extendía imponente bajo nuestros pies. Diego empezó a quitarse la ropa, primero la camiseta y después los pantalones. En pocos segundos se quedó en unos bóxers de color blanco que marcaban su paquete. Imaginaba que no se iba a quitar más, pero para mi sorpresa dejó su polla al aire. Al darse la vuelta nos mostró su culo bien formado, lleno de pelo y respingón.
No pude quitarle la vista de encima. Estaba hipnotizado mirando como su polla se balanceaba en su entrepierna. Era una polla de un tamaño considerable a pesar de estar dormida, tenía ganas de chupársela delante de David. 

No había sentido nada igual en mi vida, mi polla se puso durísima y se notaba por encima del bañador que llevaba. Lo peor es que Diego se dio cuenta de mi erección y decidió jugar conmigo.

-Tranquilo Javi, mi polla también se alegra de verte-bromeó a la vez que sacudía su polla.

Me sentí tan asustado por ese comentario que me quedé en silencio un buen rato. Él siguió sobándose la polla mientras miraba hacia el río, era consciente de que yo estaba empalmado y que obviamente era por su cuerpo desnudo. La situación era muy intensa y extraña, no sabía si su actitud era una invitación o solo me estaba probando. Mis dudas se disiparon cuando, con su polla en la mano, me guiñó un ojo y me invitó a acercarme. Yo, sumiso, lo hice.

-¿Te gusta lo que ves?-dijo.-Acércate y tócala, no tengas miedo.

Tembloroso me acerqué hasta Diego tocándome el paquete. David nos observaba desde el fondo en silencio. Me quedé de piedra en frente suyo mientras él seguía pajeándose.

-Vamos tócala-insistió.

Dudé un momento hasta que me decidí a tocarla. Me gustó sentirla en mi mano. Era enorme, gordita y con bastante pelo, podía sentir la sangre corriendo dentro de ella y eso me excitaba.

-¿Te gusta mi polla?-Preguntó mirándome a los ojos.

Estuve a punto de decir que sí, pero era demasiado tarde. Diego me había arrebatado su polla de las manos y estaba abrazado a mí. No entendía porque me abrazaba pero me mantuve en silencio mientras sentía como su polla desnuda acariciaba la mía por encima del bañador. Entonces me preguntó:

-¿Sabes volar?
-¿Qué?-respondí.

Instantes después comprendí porque me hacía esa pregunta y porque se abrazaba a mí, pero fue muy tarde. Sentí como mis pies se levantaban del suelo y como Diego y yo caímos al agua. Fueron unos segundos de caída, el corazón me iba a mil pero no sólo por el salto, sino por tener a Diego empalmado, con cierto olor a sudor, tan cerca de mí. Segundos después caímos. Lo primero que vi al salir del agua fue la cara de Diego, estaba desnudo, empapado y unido a mí.

-Al parecer sí que sabes volar-me dijo riéndose. Después de ese comentario unió sus labios a los míos. Fue un beso largo, húmedo y apasionado.

 Diego besaba de maravilla. Sentía como su lengua se movía dentro de mi boca, era una sensación apasionante. Entonces buscó mi entrepierna debajo del agua y metió su mano en mi bañador. Sacó mi polla fuera y sentí como el agua la inundaba de una manera refrescante. Empezó a pajearme y yo hacía lo mismo con él.
Era una sensación increíble. Nunca me habían hecho una paja debajo del agua y él lo hacía bastante bien. Estuvimos un buen rato besándonos y pajeándonos hasta que me preguntó si quería salir del agua, asentí sabiendo lo que eso significaba. Fuimos detrás de unas piedras y seguimos besándonos un buen rato.

-Será mejor que nos vayamos ya-dije separándome de sus labios.
-No-intervino él-no me puedes dejar a medias. Quiero follarte aquí mismo.

A continuación se agachó y empezó a chuparme la polla. Era una bestia, se notaba que era su primera vez chupando una polla. Usaba los dientes, se le salía de la boca, casi vomita en varias ocasiones…aun así me estaba dando placer como nunca antes. La práctica hace al maestro y Diego aprendía rápido. Sus lametazos eran cada vez más placenteros llegando incluso a provocar algún que otro chillido por mi parte. Solo podía pedirle más y más. Pero creí que era conveniente cambiar de posición.

-Para-le dije.

Él se levantó mirándome fijamente. En ese momento yo me puse de rodillas y empecé a succionar sus huevos, no estaban depilados y eran simplemente perfectos. Poco tiempo después pasé a su gran polla sin circuncidar de unos 18cm  y chupé su capullo durante unos minutos. Diego gemía, gritaba y me pedía más a la vez.

-Oh sí Javi, me encanta! Cómetela toda!
-¿Te gusta, eh?-dije- Quiero que te corras en mi boca.
-Joder que bueno eres cabrón. Quiero que me la chupes hasta dejarme los huevos vacíos, quiero descargar mi semen en tu boca.
-La tienes enorme, no me cabe en la boca.
-Claro que sí te cabe-dijo a la vez que tiraba con fuerza de mi cabeza introduciendo toda su polla en mi boca. Me llegaba hasta la garganta y me provocaba arcadas, pero podía oír los gritos de placer de Diego así que decidí no sacármela de la boca. Seguí chupándosela un buen rato, hasta que decidimos ir más allá.

-Quiero que me folles-le supliqué.

Él me hizo levantar y me llevó hasta una roca. Me puso de espaldas sobre ella y me dijo que abriese las piernas todo lo posible. Mi culo quedó totalmente abierto mientras esperaba a que me la metiera.
Sentí su lengua fría tocándome las nalgas y luego el ojete, era mi primer beso negro. Se le daba mejor chuparme el culo que la polla. Yo gemía y le pedía que me la metiera ya, pero él seguía lubricándome el ano con su saliva. Escupía en mi ojete y luego en sus manos para lubricarse la polla. Hizo esto un buen rato hasta que mi culo estuvo tan abierto que podía sentir su lengua dentro de mí.

-¿Estás listo?-preguntó con cierta dulzura, esa era una faceta de Diego que no conocía.
-Sí-respondí tímidamente.
-Primero solo la punta, para que te acostumbres.

Mi culo virgen sintió como un invitado inesperado intentaba entrar en él. La saliva de Diego ayudó a que su nabo se colara en mis nalgas. Sentí como su capullo entraba en mi ano despacio, con dulzura y cuidado. Solté un gemido al sentir su contacto con mi piel.

-Tranquilo-dijo haciendo un descanso y dándome otro beso.

Después volvió a introducir su polla poco a poco dentro de mí. Después de varios intentos entró completa. Sentía que el culo se me iba a caer a trozos pero me gustaba. Empezó a moverse ligeramente hacia atrás y hacia adelante y cuando hacía esta acción me invadía un sentimiento de dolor y placer mezclado. Me gustaba sentir sus embestidas cada vez más rápidas.
-Sí Diego, reviéntame el culo!
-Quiero correrme dentro de tu culo Javi, eres increíble.

El dolor, al igual que el placer, era cada vez mayor. Mis gritos se podían escuchar a kilómetros pero no tenía miedo de que nos pillaran. Diego gritaba tanto como yo, era una follada bestial, intensa y profunda. Sentía como se escapaban gotas de semen de mi polla aun sin pajearme, así que aproveché el momento para hacerlo. Me corrí mucho antes que él.

Diego me avisó de que había llegado el momento de correrse, así que me incliné bastante para que toda su corrida se quedara dentro de mi culo. Diego empezó a gritar y gemir como loco y momentos después sentí como una ola de semen caliente se apoderaba de mi culo. Era una delicia sentir como los chorros de su semen llenaban mi ano. Fue una corrida larga y tras varios espasmos se detuvo. Se sacó la polla de mi culo y la llevó a mi boca. Estaba caliente por su semen y por el roce con mi culo.

Estábamos sucios y muy sudados, así que decidimos volver al río. Allí nos besamos y tocamos durante mucho tiempo. Diego me decía que le había encantado y que teníamos que repetir y yo que él era genial. Después de varios minutos besándonos, escuchamos un ruido. Nos separamos y miramos en dirección a las rocas, allí estaba David masturbándose y mirándonos. Cuando se percató de que lo habíamos visto se guardó la polla y salió corriendo. Diego salió del agua como pudo y, corriendo, fue tras él. Pocos minutos después volvió con David, y lo traía a empujones. Pude ver como el torso desnudo de Diego se contorneaba al empujar a aquel pobre chaval.

-Está mal espiar a los demás-dijo Diego-Y más aún cuando están follando.
-Lo siento-contestó David aparentemente afectado por aquella situación.
-¿Crees que se lo contará a alguien?-dije.
-No creo, es más, se unirá a nosotros tarde o temprano-respondió Diego sellando los labios de David con un intenso beso. Este respondió apartándose de él rápidamente, pero Diego volvió a sujetarlo fuertemente y besarlo otra vez.

Pocos minutos después David se dejaba guiar por los labios de Diego, estaba disfrutando incluso más que yo con esos besos. Al ver aquella escena me llené de celos pero mi excitación era tal que empecé a masturbarme debajo del agua. Estaba tan excitado que podía correrme en cualquier momento. 

David empezó a tocar la polla de Diego y no aguanté más, salí del agua y fui hasta donde estaban ellos. Después le arrebate la polla de Diego a David de las manos.

-Parece que alguien está celoso-dijo Diego lleno de orgullo.
-Un poco-respondí.
-Hay polla para todos-concluyó Diego.
Aquella frase, a medio camino entre la chulería y la arrogancia, hizo que me encendiera por dentro así que me puse de rodillas y empecé a chuparle la polla, estaba aún mejor que la primera vez. David se agachó junto a mí y con una mirada me pidió permiso para compartir aquella polla. Chupamos por turnos cortos, escuchando los gemidos de placer de Diego. David se había sacado la polla y estaba pajeándose a la vez que chupaba, pronto Diego nos dijo que paráramos y nos llevó hasta las rocas, Allí David se abrió de piernas.

-Esto te va a gustar-le dije.

Diego lo abrió de piernas mientras que yo me coloqué en la parte superior de la piedra para que me la chupara mientras lo follaban. Cambiamos de posiciones varias veces hasta que me tragué la corrida de ambos después de que me follasen los dos, y después nos dimos un baño en el río. 

El verano sólo acababa de empezar. Nuestros tríos se repitieron durante todo el verano en nuestra cabaña y también llevábamos nuestra pasión fuera de aquel campamento.


Relato de https://twitter.com/Jdu__1990


Esperamos que os haya gustado y como siempre, podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte)

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2/9/16

¿ESCRIBES RELATOS? ¡ESTA ES TU OPORTUNIDAD! Se buscan escritores de relatos porno gay

¡Hola! Sí, has leído bien. Estoy buscando a otros escritores de relatos porno gay ya que he decidido que como no estoy tan activo por aquí como quisiera, estaría bien publicar otros trabajos, ya que no sois pocos los que disfrutáis de mi contenido y me lo hacéis saber a través de comentarios, mails y mensajes directos. Así que para contentaros, hago un llamamiento a todos los interesados en subir su contenido a este blog y compartirlo con todos.

Seas amateur o lleves más tiempo escribiendo, sea cual sea tu manera de contar las cosas, tus gustos, sea un relato viejo o reciente o incluso escrito expresamente… da igual. Contra más variedad haya, mejor. Eso sí, sea cual sea tu relato tiene que cumplir unos requisitos mínimos:

-Revisa la ortografía, sintaxis y la cohesión. No soy una eminencia en este tema, pero asegúrate de pasar el corrector y de que tus frases no sean confusas, al igual que no se pierda el hilo de la narración.
-No se publicarán relatos donde se impliquen kinks muy extremos, así que mide la dureza de tu contenido.
-Para una mejor experiencia de lectura, agradecería que adjuntaras 3 o 4 fotografías o gifs relacionadas con tu relato, como puedes ver en el resto de relatos de este blog. Así ayudamos a los lectores a meterse más en la historia.
-Los relatos podrán ser publicados con vuestro nombre, usuario, o si lo preferís, desde la anonimidad. Solamente me lo tenéis que especificar para saber qué poner. Incluso si queréis que la gente se ponga en contacto con vosotros, podéis poner vuestras redes sociales o mail, eso ya al gusto del escritor.

Así que si estás interesado, solamente tienes que enviar tu relato con las especificaciones ya dichas a mi mail greenlook15@gmail.com y lo antes posible publicaré tu relato ¡Así de fácil!

Estaré encantado de publicar vuestros relatos de una forma totalmente desinteresada, ya que, como digo, lo hago para mantener la actividad en este blog. Cualquier duda que tengáis la podéis dejar en un comentario en este post, que puede ser totalmente anónimo y sin ningún tipo de registro o enviarme un mail a la dirección de arriba.

Bueno… ¿¡A qué estas esperando!? Queremos leer lo que pasa por tu mente calenturienta ;)

¡Hasta la próxima!

20/8/16

El desconocido del centro comercial

Era una mañana de un martes como otro cualquiera. Ese día no tenía clase así que decidí ir al centro comercial de mi ciudad a dar una vuelta, aprovechando que al ser un día entre semana no habría casi nadie. Me tomé mi tiempo paseando tranquilamente por todas y cada una de las tiendas, ya que no tenía otra cosa mejor que hacer. Entré a una tienda de ropa y mientras ojeaba la sección de pantalones me fijé que al otro lado del estante había alguien observándome disimuladamente. No le presté mucha más atención y seguí con lo mío. Al salir de la tienda, vi que poco después la misma figura que me observaba también salía detrás de mí. Entré en otra tienda y mientras vagaba entre estanterías repletas de libros, vislumbré a la misma persona de antes, unas columnas más allá. Esto me llamó la atención y con mucho disimulo le observé.

 Descubrí a un chico de mi edad y misma estatura. Tenía el pelo negro, largo por arriba y corto por los lados muy bien peinado. Su cara no era nada fuera de lo normal, cejas definidas, ojos oscuros y una leve sonrisa permanente en su boca. Su piel color café con leche resaltaba con la camiseta color rosa palo que llevaba y su cuerpo no estaba nada mal. Era de complexión atlética, delgado pero en forma, se notaba por los brazos fibrados que dejaba entrever su camiseta y su culo prieto en unos shorts… Unos shorts que insinuaban un bulto enorme, ya que seguramente no llevase nada más debajo. En este momento el desconocido me vio observándole y sonrió levemente. Yo me sobresalté e hice como que no pasaba nada, apresurándome a salir de la tienda. Decidí pararme a unos pocos metros de la salida para ver salir al misterioso desconocido. Unos segundos después salió y pasó su mirada por los alrededores hasta que me vio, lo cual le hizo sonreír levemente y se dirigió hacia mí rápidamente. Yo me alarmé y estaba decidido a empezar una discusión, pero el chico levantó la mano señalando que me calmase. Se puso delante de mí, repasándome bien de arriba abajo.
-Te vendrías… al lavabo… un momento, porfa.- Me dijo, claramente nervioso.- Tío, sé que suena raro… pero te he visto y… vente conmigo un momento.- Dijo mientras se acercaba, con una cara entre el miedo y la esperanza.
-¿Pero de qué vas, qué quieres? – Dije nerviosamente.
-Joder he visto como me mirabas…-musitó mientras bajaba su mirada a su abultado paquete, que claramente se iba hinchando mientras hablábamos, mostrando su verdadera intención.-Solo un momento va… no pasa nada- Se acercó más y me puso la mano en el brazo cuidadosamente para no parecer agresivo.  Claramente no tenía nada que debatirle porqué me había pillado plenamente mirándole. Además siempre había fantaseado con algo como esto, así que sonreí tímidamente y titubeé:-Pero yo… yo…

El chico río sordamente y me agarró donde me tenía puesta la mano, tirando de mi brazo y llevándome con él hacia los baños, qué estaban justo al lado de donde estábamos parados. La verdad que esta situación tan inesperada y excitante me resultaba extrañamente morbosa, sobre todo por qué el chico no era especialmente atractivo, pero había algo en él que me ponía burrísimo.

Llegamos a las puertas y el desconocido miró seriamente alrededor para ver que no venía nadie y entró rápidamente al baño, donde había dos lavabos cerrados por paredes hasta el techo. El chico me llevó detrás de él y entramos en el primer compartimento donde cabíamos los dos perfectamente. El desconocido se giró con cara de satisfacción y cerró la puerta con pestillo detrás de mí.

Antes de que pudiera decir nada, me bajó el pantalón dejando a la vista mis bóxers blancos que mostraban mi descarada erección. Él me agarró el paquete  sonriendo pícaramente al ver como manchaba de presemen mis calzoncillos. El apasionado desconocido me puso contra la puerta, y acercándose mucho a mi cara mirándome lascivamente me susurró “la verdad que desde que te he visto quiero follarte el culito”. Un chispazo me recorrió todo el cuerpo y me di cuenta de que si quería gozar tendría que sufrir un poco, y eso me ponía super cachondo. Acto seguido me agarró del pelo y me obligó a bajar y ponerme de rodillas, muy muy cerca de su incipiente paquete, que abultaba escandalosamente sus shorts.
“¿No me mirabas tanto? Pues ahora lo vas a ver todo muy de cerca cabrón, ya verás cómo te gusta.” Me dijo jadeante. Mientras con una mano me retenía en mi posición, con la otra deslizó su short hacia abajo, dejándolo caer y haciendo que su enorme polla se liberase, rebotando a solo unos milímetros de mi cara. Me retiré hacia atrás para contemplar mejor la maravilla que tenía delante: un rabazo descomunal, que medía tranquilamente 20cm y era grueso casi como una lata de refresco, salía de entre una maraña de vello que subía ordenadamente por los abdominales duros que dejaba ver su camiseta arremangada, que había subido para mostrar bien su trabuco. La polla se inclinaba ligeramente hacia abajo, con el capullo rosado y alargado al aire y un par de venas por el tronco pálido. Sus huevos no eran muy grandes pero sí que colgaban holgadamente, también recubiertos de una selva de pelo negro.
En cuanto la vi se me hizo la boca agua y miré al chaval sonriente, que me cogió de la nuca y me acercó a su entrepierna, haciéndome sentir el maravilloso olor de su ardiente miembro. “A ver como lo haces” Me susurró a la vez que me apretó contra sus huevos obligándome a abrir la boca y empezar a chupar como si no hubiera un mañana. Le succionaba las peludas pelotas una a una y empecé a lamérselas, lo cual hizo que me apretara con ganas contra él y empezase a gruñir intensamente. Mi boca no daba abasto mientras lamia sus cojones con tantas ganas que su polla dura me golpeaba en el  lado de la cara. Empecé a subir por su entrepierna con mis labios y mientras paseaba mis manos por sus muslos peludos y musculosos hacia su culo. Pero esto no le gustó y me apartó las manos secamente. Acto seguido me agarró del pelo para alzarme un poco y llevarme directo a su trabuco, donde me guió por un lado desde su peluda base hasta la cabeza, asegurándose de que probaba cada centímetro de su carne mientras dejaba un camino de saliva. Así empecé a succionar el glande rosado, que del placer ya estaba soltando unas cuantas gotas de salado y pegajoso presemen. El capullo ya me ocupaba gran parte de la boca así que me empleé bien en lamerlo y succionarlo como si fuera un biberón. De repente dijo “bueno, cométela ya que no tengo todo el día, joder” y empezó empujar mi cabeza hacia él, haciendo que su pollón entrase cada vez más en mi boca. No entró mucho más que su capullo, ya que mi boca estaba abierta al máximo y no podía más, así que con un acto reflejo me tiré hacia atrás, cogiendo una sonora bocanada de aire y tosiendo un poco.

El desconocido sonrió divertido y se meneó la polla que chorreaba con mi saliva y su presemen. Se acercó otra vez hacia mí, esta vez más gentilmente, y pude agarrar el pollón con mis dos manos para pajearlo un poco mientras le daba lametones en el capullo, lo que hacía que se dejase llevar cada vez más, suspirando fuertemente y apoyando sus manos en la puerta detrás de mí. Empezó un vaivén ligero con su cadera metiendo poco a poco su pollón en mi boca, cada vez con embestidas más profundas y duras, hasta que me metió más de la mitad, haciéndome atragantarme en mi propia saliva. Pese el duro trabajo que era comerse esa polla entera, lo estaba disfrutando exageradamente. Me encantaba sentirme bajo el control de aquel macho con aires de malote y un pedazo de pollón solo para mí.
Después de unas profundas arremetidas se retiró repentinamente y me hizo levantarme y darme la vuelta. Yo obedecí jadeante y me bajé instintivamente los calzoncillos poniendo mi culo recién depilado en pompa, deseando que me perforase ya. El desconocido me abrió los cachetes dejando mi ano al aire en el cual escupió una buena cantidad de saliva y la repartió con su lengua que me abría lentamente. Cada lametazo me volvía loco y empezaba a gemir suavemente, a lo que él se pegó completamente a mi apretando a propósito su ardiente polla en mi culo y susurrándome “ni se te ocurra hacer ruido”. Se retiró hacia atrás y puso su lubricado capullo en la entrada de mi culito. Yo cogí aire y me dejé llevar por mi cachondez.

Empezó a meterla imparablemente. Sentía como mi interior se expandía a medida que el trabuco del desconocido iba marcando su territorio dentro de mí, haciéndome sentir el ardiente recorrido hasta que metió sus veinte centímetros de placer hasta el fondo gruñendo toscamente. Yo apenas podía respirar o moverme y solo notaba como me separaba firmemente las nalgas y se asentaba dentro de mí como un fuego del que quería más y más. Pasados unos instantes, la sacó y noté el vacío que me había dejado y que quería que volviese a rellenar. Miré por encima de mi hombro y vi al desconocido sudando un poco y respirando agitadamente mientras me escupía en mi agujero que estaba abierto y deseando volver a ser llenado por aquella masa de carne placentera. El contraste de su saliva en mi interior caliente hizo que me retorciese de gusto, a la vez que me agarraba de la cadera y empezó a bombearme mientras gemía como un verdadero macho. Estaba extasiado por el placer. Su rabazo me perforaba de una manera brutal por dentro rellenándome completamente y haciendo que se me escapasen varios gritos de puro placer.
El desconocido me tapó la boca con su mano fuertemente y dijo entre jadeos “¡nada de ruido joder!”, a la vez que aumentaba su ritmo y notaba como su trabuco entraba y salía frenéticamente dentro de mi agujero completamente dilatado. Sus huevos chocaban con mis nalgas sudadas y repiqueteaban a la vez que él gruñía y resoplaba como una bestia. Me tenía agarrado por la boca y por la cadera, rompiéndome por dentro, haciéndome sentir su verdadero poder follándome descontroladamente. Yo casi no podía contenerme por la tremenda estimulación que estaba recibiendo y gozaba como un animal.
Los dos estábamos sudando, casi en trance del maravilloso placer que sentíamos. Mi polla rebosaba presemen que goteaba en la pared y el suelo. Noté como el pollón del desconocido se ponía más duro que una roca dentro de mí y a la vez que me agarraba con los dos brazos por el abdomen pegándose completamente a mí, me embistió potentemente y empezó a gritar violentamente mientras notaba como unos potentes chorros de leche ardiente me regaban por dentro.

Acto seguido el desconocido se separó de mí y dio un par de sacudidas a su pollón salpicándolo todo de lefa, mientras jadeaba mirándome sonrientemente. Se vistió rápidamente y me miró más que satisfecho, me dio un cachetazo y sin mediar palabra se fue. Yo, aun completamente ido del inmenso placer, me quede apoyado contra la pared, con el culo todavía abierto con el boquete del pollón y su leche blanca resbalando por mis sudadas nalgas. Antes de irme me quedé un rato en aquel lavabo desierto, pensando en lo que aquel oportuno desconocido me había hecho sentir. Tendría que volver más a menudo al centro comercial.

Por fin he vuelto! Espero que os haya gustado y como siempre me podéis dejar vuestras opiniones en un comentario (que puede ser completamente anónimo y sin registrarte )
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8/8/15

A la luz de la luna

A la luz de la luna nos encontrábamos. Él tumbado boca abajo en mi cama con solo unos bóxer, yo a su lado admirando su cuerpo angelical, y ambos ansiosos de desfogar nuestro ardiente deseo. 

Me puse encima suyo y empecé a acariciar su espalda suave y pálida, sobre la cual destacaban algunos lunares esparcidos, los cuales iba besando suavemente, con delicadeza y pasión, notando como su cuerpo subía y baja al ritmo de su respiración. Seguía acariciando su cuerpo cálido suavemente, sintiéndolo en mis manos, mientras que con mi boca seguía explorando su espalda y bajaba cada vez más, haciendo que Guille suspirase profundamente y su piel se erizase. Llegué a su tremendo culo, bien apretado en el bóxer oscuro que llevaba. Empecé a amasar sus nalgas por encima, oliendo su aroma que me volvía loco, haciendo que mordiese su culito muy levemente. Él empezaba a moverse con pequeños espasmos a cada apretujón que daba a sus nalgas. Me cansé de sobar tanta ropa y metí la mano por la pata del bóxer, sintiendo su culo, totalmente depilado y fresco esperándome. Seguí amasando mientras mi pene se ponía como una piedra y le acariciaba la espalda. Saqué la mano y me tumbé encima de él con mi paquete bien duro en su raja y empecé a moverme lentamente para que notase lo que había conseguido, a la par que chupaba dulcemente su cuello y lóbulo izquierdo, lo que hizo que soltase más de un gemidito. Como le ponía eso. Después de un rato tentándolo, volví a su bóxer y esta vez lo bajé, dejando al aire sus dos nalgas redondas y blancas, las cuales empecé a lamer lentamente, notando cada curva, mientras con mis manos agarraba bien de los costados y palpaba para sentir bien por donde iba. Su sabor me volvía loco, le besé por todos lados pero yo quería más. Me saqué en un momento la polla de los calzoncillos y empecé a azotarle por el culo con ella, haciendo un sonido de repiqueteo en seco. Necesitaba más.


Le di la vuelta y me quedé contemplando su precioso cuerpo: Una piel blanca que relucía a la luz que entraba por la ventana, la cual marcaba el contorno de su cuerpo. Un cuerpo tonificado y bien depilado por todos lados, que me guiaban a una polla descomunal de unos 18 cm, que colgaba reposada sobre unos huevos bien holgados llenos de leche, que ya empezaba a gotear por su prepucio. Sonreímos. Joder, me encantaba esa vista.

Me acerqué a su abdomen para besarlo, cuando él de repente me agarró de la cabeza y me bajó directamente hasta su polla. Ya estaba suficientemente caliente, quería acción. Así que le miré de reojo mientras me tumbaba para llegar mejor y agarré su ardiente verga, bastante gruesa así que le pasé la lengua y me llevé un hilo de dulce presemen que me dio más ganas de comer. Escupí un poco y me metí el capullo en la boca y lentamente me seguí metiendo su trozo de carne hasta que no pude más y lo saqué. Él seguía con las manos entre mi pelo y me acercó más a su pollón, podía oler su perfume y empecé a lamer sus huevos, que botaban a cada lametazo. Era una gozada jugar con aquellos cojones colgantes. Los lamía, chupaba y jugaba con mi mano como dos pelotitas. Su sabor hacía que me los metiera juntos en la boca. Guille no paraba de suspirar y hasta se le escapaba algún gemido. Seguí con su polla, esta vez no me la metí tan al fondo pero la empecé a comer con mucho gusto. Mientras subía y bajaba con mi boca, succionaba y mi lengua jugaba con su glande. Esto hacia que me agarrase más del pelo, hasta que de golpe me la metí hasta el fondo. Casi no podía aguantar, pero valía la pena. Guille se retorcía de placer y bufaba como un animal en celo. Estimulaba su trabuco con mi garganta y manoseaba sus pelotas con mi mano. Cuando me saqué su polla de la boca, estaba todo lleno de saliva, perfecto para una paja, pero él me dijo que me pusiera en su sitio.


Nos cambiamos las posiciones y sin mediar palabra empezó a comérmela como si no hubiese un mañana. Qué bien lo hacía el cabrón. Mientras engullía mi polla yo no podía aguantar y retorcía cada extremidad de placer, suspirando profundamente y acariciando su estilizado cuerpo. Él lo hacía estupendamente, con una mano acariciaba mi pecho y mis pezones erizados, lo cual me daba pequeñas punzadas de placer, mientras que con la otra mano me agarraba la polla y se la tragaba hasta el fondo, dejándola llena de saliva. Se metió mi glande en la boca y succionó muy fuerte, lo que hizo que me estremeciera mucho y le arañase la espalda de la tensión. Me miró y esbozó una sonrisa picarona y empezó a succionar mis huevos. No me dejaba dar ni un respiro y en mi boca ya resonaba otro gemido. Se esforzaba al máximo y qué bien le salía. Yo le agarré del pelo y lo acerqué a mí. Mientras nos dábamos un morreo apasionado donde había una guerra entre su lengua y la mía, yo agarré su pollón y le pajeé suavemente destapando su glande rosado.


Nos comimos bien la boca hasta que él paró y dio la vuelta sobre sí mismo, dejando a un palmo de mi cara sus huevos colgando que rozaban mi pecho. Aspiré lentamente su aroma y sentí como rodeaba mi polla con sus labios y empezaba a mamar descontroladamente así que empecé a lamerle los huevos por detrás lo que hacía que su polla se levantase y se pusiera más dura. Sus huevos rebotaban en mi cara y me puse entre sus piernas para poder comerme su verga, pero apenas llegaba a meterme la punta, así que recorrí con mi lengua la largura de su polla. Agarré sus nalgas y las acariciaba mientras él seguía engullendo mi polla. Nos habíamos convertido en una bola frenética de saliva, calor y sudor que solo quería más y más. Gruñíamos a cada chupetón que sentíamos y apretábamos los cuerpos para sentirnos bien cerca.


Yo estaba tumbado boca arriba y él se puso de rodillas sobre mi cabeza. Ahora llegaba mucho mejor a sus cojones qué, sudando, me los metía en la boca y succionaba. Le pajeé un poco y eché mi cabeza hacia atrás, relajando mi garganta. Me empezó a taladrar con su gran polla sin parar. Hasta el fondo. Su carne entraba y salía de mi boca, repleta de saliva que lubricaba su frenética entrada. Me follaba la boca mientras yo apenas podía respirar, pero me encantaba sentir esa pedazo de verga dentro de mi boca ardiente. Él jadeaba a cada penetración que hacía, tensando su pálido cuerpo, y yo gemía cada vez que notaba sus cojones chocando contra mi cara. De mientras, yo me pajeaba fuertemente, sintiendo todo el placer que me provocaba el morbo de la situación. Mi polla estaba a reventar.



De repente sus movimientos se volvieron más bruscos y agarrándome de los brazos y sin previo aviso, soltó un sonoro gemido a la vez que un chorro de espesa corrida salía de su glande y me llenaba toda la cara. Suspiros y jadeos siguieron a más chorros de leche caliente que me salpicaban por la cara, y la que llegaba a mis labios la engullía para saborearla. Cuando sacó su polla de mi cara, como una gran serpiente, yo me corrí abundantemente, llenando todo mi cuerpo de lefa. Guille repasó la corrida con un dedo y me lo metió en la boca, dejando que lo saborease. Después nos fundimos en un beso de pasión, que nos mantuvo despiertos el resto de la noche.


Se que hace MUCHO que no subía nada, pero la verdad que han pasado muchas cosas importantes relacionadas con este mundo y estaba demasiado ocupado viviéndolas, espero que lo entendáis :) Puede que suba un par de mini-relatos durante este verano, pero no prometo nada.

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12/10/14

POST DE CONSULTA: ¿Tienes preguntas? ¡Intentaré contestarlas!

Hola! Ya habéis sido varios los que me habéis mandado un mail o puesto un comentario con dudas sobre vuestra sexualidad, cosas que pensáis o os están pasando etc... Así que he pensado que más de uno de vosotros se sentirá igual y quizá queráis hablar con alguien sobre algún tema en particular, aunque solo sea para desahogaros.
Somos muchos los adolescentes de la comunidad LGBT con preguntas que no siempre son contestadas ni comprendidas, así que ayudarnos entre nosotros está bien. 
Yo no soy ningún experto en el tema, pero vivirlo supongo que ya da una perspectiva, así que si te gustaría tener otra opinión para valorar cosas o para tener otro punto de vista sobre una duda o situación, esto es lo que puedes hacer:
-Mandar un correo a greenlook15@gmail.com con lo que quieras contarme
-Dejar un comentario en este post (puede ser completamente anónimo y sin registro ninguno, solo tienes que procurar pasarte de vez en cuando para ver si he contestado)

El mensaje puede ser todo lo breve o extenso, de la forma más anónima (con la información esencial para poner en contexto vuestro mensaje, eso si), que quieras; el mensaje no será publicado ni leído por nadie más que yo.
Y esto es todo! Si tienes cualquier pregunta, experiencia, situación o lo que sea que quieras compartir conmigo, ya sabes que hacer.
Porque a veces, tan solo con soltarlo, ya ayuda :)


28/9/14

Una tarde de estudio

Victor era el chico perfecto. Era muy buena persona con todo el mundo, amable y trabajador y siempre lo adornaba todo con esa sonrisa tan cálida y verdadera. En cuanto a su físico: Jo-der. Era alto, de pelo corto y castaño, ojos grandes y oscuros y unos labios gruesos que daban ganas de morder y alimentarse de sus besos. Su complexión era atlética, de espaldas anchas y fuertes, con los músculos bastante desarrollados para un chico de 16 años y con vello también bastante desarrollado para su edad. Ese punto de madurez era lo que me daba tanto morbo.

 Siempre nos habíamos llevado muy bien, pero nuestra amistad no salía de las clases. Y las clases fue lo que nos llevo a lo que vais a leer a continuación.
Se acercaba el fin de curso y en todas las asignaturas nos pedían trabajos finales en grupo, y resultó que me tocó con Víctor en uno de ellos. Trabajábamos muy bien juntos y yo estaba encantado de estar tanto con él, aunque tenía que procurar que no se diese cuenta de que le miraba más a él que al trabajo. Trabajamos muy duro, pero claro, el trabajo en clase no era suficiente. Llegó el día antes de la presentación y teníamos que prepararla así que esa misma tarde quedamos en su casa, aprovechando que no había nadie para poder estudiar a gusto.

Estuvimos trabajando unas horas hasta que hicimos un descanso. Había notado que Víctor estaba especialmente cariñoso conmigo, quiero decir, me abrazó cuando llegué a su casa, aprovechaba cualquier tontería para tocarme en forma de broma y demás. Y a mí no me importaba para nada. Pero no quería pensar nada raro ya que por lo que sabía, era hetero. Aun que yo para él también lo era.

Se levantó un momento y desapareció de la habitación. Suponía que había ido a buscar algo. Repasé con la mirada la habitación, era bastante sencilla; lo que más ocupaba era una cama de matrimonio que era donde dormía. Me senté en ella y al pasar la mano sobre la almohada noté algo duro, la levante y… no podía ser. Me encontré un consolador. Era surrealista. Víctor era de lejos al que menos me podría imaginar con uno de esos. Y eso hizo que mi parte más sucia despertase. Ya no quería estudiar más. Creo que nos lo íbamos a pasar mejor de otra forma.

Cogí el juguetito, lo guardé en mi bolsillo y salí de la habitación. Me dirigí al lavabo para prepararme pero cuál fue mi sorpresa cuando abrí la puerta y me encontré a mi amigo meando con los pantalones y calzoncillos bajados hasta los tobillos. Por un momento contemplé su culazo y sus piernas fuertes y con una fina capa de vello. Joder que bueno estaba. Parecía que no se había dado cuenta de mi entrada así que saqué el vibrador y me acerqué sigilosamente por detrás. Las últimas gotas habían caído en el agua y justo me puse detrás suyo mientras respiraba suavemente en su cuello y apoyé el juguete entre sus nalgas. Esto hizo que diese un bote y se girase y en cuanto me vio comprendió la situación.
-Veo que te lo pasas bien cuando estás solo, ¿eh?- Dije sonriendo.

Victor se quedó un poco parado y tras unos segundos para entender lo que pasaba, miró para abajo, donde su pene empezaba a marcarse bajo la camiseta que lo tapaba.
-…eso parece… aun que me gustaría más que alguien se lo pasase bien conmigo… - dijo con una sonrisa que hacía su boca más apetecible que nunca.
Cogí aire y empecé a comerle la boca mientras él me agarraba del pelo y yo acariciaba su culo y su espalda. Empezamos a caminar tambaleándonos hasta que llegamos a su habitación, donde él se quitó la camiseta dejando ver su glorioso cuerpo al completo, y me quitó en un momento mi camiseta, pantalones y ropa interior, que chocaron con la pared.


Nos subimos a su cama y me tiré encima de él comiéndole los labios y acariciando sus músculos. Empecé a darle chupetones por todo el cuerpo, cuando se le iluminaron los ojos y me paró para decirme:
-Oye, ya has visto mi juguete… ¿Por qué no demuestras que lo sabes hacer mejor?- Acto seguido se puso a cuatro patas con el culo en pompa, dándome una magnífica vista de sus nalgas terciopeladas y de su rosado agujero que ya empezaba a abrirse del calentón.


Empecé a meter el dedo índice por su ano mientras escupía dentro para lubricar. Tenía la cara cerca de su culo y huelo ese olor tan característico suyo, sudor y mi saliva. Me pone a cien. Sonrío mientras sigo trabajando su ano prieto, que cada vez va cediendo más al masaje de mi dedo. Él está sonriendo de placer, con los ojos cerrados y gimiendo levemente cada vez que mi dedo se adentraba en él. Sus fuertes manos abrían su perfecto culo para que lo pudiese usar bien. Saco el dedo que ha dejado su ano un poco abierto y meto mi cara entre sus suaves nalgas, respirando su esencia que me vuelve loco y chupando poco a poco el perímetro del ano, que cada vez se va abriendo más y más y va haciendo que Víctor suelte gemidos cada vez más profundos. Mi lengua empieza chupando sus nalgas peluditas hasta que se mete por su agujero y lo empiezo a hacer más grande, introduciéndola y saboreando el exquisito culazo de mi amigo que estaba en la gloria del placer que sentía. Bajé un poco más y me encontré con sus huevazos, colgando holgados bajo su ano, los empecé a succionar notando como se balanceaban esas bolsitas rellenas de leche, que a su vez hacían que la polla descomunal se moviese también. Me encantaba comerle el culo a un tío como él, tan fuerte de apariencia pero tan fácil de domar cuando se pone cachondo.


Me levanté de ahí y vi su cuerpo marcando cada músculo, en tensión por el placer que sentía. Me acerqué a su cara y le pregunté con una sonrisa maliciosa: “¿Quieres que te dé ya por culo?” Él contestó con un gemido que interpreté como un sí, así que le pegué un morreo cargado de puro deseo y él se incorporó, poniéndose a cuatro patas, pero primero me puse delante de su cara con la polla durísima por lo que estaba haciendo, se la acerqué a la boca, la cual abrió enseguida y empezó a mamarla como si estuviese hambriento. Rodeaba con sus carnosos labios mi falo y lo metía bien adentro, chupándolo con su lengua caliente y húmeda, lubricándola bien para después. Yo le agarraba del pelo y le conducía, pero él la manejaba perfectamente, tan solo con su boca, succionándola y haciéndome sentir un placer inmenso y unas ganas tremendas de follármelo bien fuerte. Cuando pensé que ya estaba bien recubierta de su saliva, le aparté la cara y lo rodeé, subiéndome encima de la cama y haciendo un poco de presión en su espalda para que su culo subiese más y me la dejase meter sin problemas.
Posé la cabeza de mi polla bien firme en la entrada de su culo ya dilatado y empecé a meterla poco a poco, sintiendo como me iba envolviendo a cada centímetro que me adentraba, cada vez más prieto y más caliente. Notaba como se agarraba a las sabanas y podía intuir su cara de molestia por los suaves gemidos entrecortados que soltaba. Yo le iba acariciando las caderas y las nalgas mientras suspiraba levemente. Cada vez más adentro. Más ajustado. Más placentero. Por fin llegué hasta el fondo, y cuando paré soltamos un gran suspiro. “Joder, nunca te han follado el culo, eh” dije muy cachondo. La dejé dentro para que se acostumbrase mientras me eché para adelante y abracé su fuerte cuerpo. Él gimió levemente, lo cual yo entendí como que ya estaba listo para seguir.

Me reincorporé y empecé a sacar mi polla mientras él tensaba su espalda. No la llegué a sacarla del todo y la metí, ahora sí, de golpe hasta el fondo. Esto hizo soltar un pequeño gruñido a Victor, que me puso más todavía. Así que lo repetí unas cuantas veces más: La sacaba lentamente dejándole sentir como se iba aflojando su culo y después la empujaba hasta el fondo, sacudiendo su musculoso cuerpo y haciéndole gruñir.
Poco a poco dejé de hacer paradas tan bruscas y empecé a bombear. El placer empezaba a hacer efecto en nosotros. Empezábamos a sudar y los músculos de su cincelado cuerpo se marcaban más. Sus gruñidos pasaron a ser cortos gemidos y mis suspiros fueron sustituidos por delirios de placer, que se remarcaban con alguna frase tipo “Oh sí” o “Sigue así, te gusta ¿eh?”


Íbamos sincronizados. El placer nos movía como a animales, cada vez queriendo más. El olor a hombre inundaba la habitación igual que los gemidos y los gritos de ambos. En un arrebato, cogí a Víctor por el pecho y lo alcé, dejándolo de rodillas mientras seguía perforando su culo. Me acercó su boca a la mía y yo le contesté comiéndole los labios y entrelazando las lenguas en un juego muy húmedo y caliente de nuestras bocas mientras sentía sus resoplidos en mi cara cada vez que la metía. El me acariciaba el cuello con su mano mientras yo acariciaba su brazo flexionado, axila peluda, cuello, pecho y al final sus excitantes pezones que estaban erizados. Cada pellizco contraía su esfínter, presionándome más la polla y acelerando la salida de mi leche.


Sus nalgas húmedas rebotaban en mis caderas y ahí me dejé llevar. Me quedé quieto y noté como mi polla se ponía como una roca y como chorros y chorros de leche salían disparados de ella, rellenando el culo de mi amigo. Éste gimió al notar como el liquido caliente lo inundaba y como lubricaba su ano, dejándolo más resbaladizo que nunca y haciendo que llegase hasta el final sin problemas. Le acaricié la espalda hasta llegar a sus hombros y lo aguanté mientras sacaba mi pene lentamente, dejando salir unos hilos de semen de su dilatado y rosado ano. Antes de que saliese más, me tumbé boca arriba delante de él y empecé a chupar poco a poco alrededor de su agujero los restos de mi lefa y subí a sus holgados huevos peludos, que metí en mi boca y saboreé esa mezcla de sudor, saliva y lefa.


No tardó en correrse encima de mí, al son de unos dulces gemidos al vaciarse la polla con 4 chorros de espesa leche mientras yo seguía succionando sus bolas.

Después de un momento de realización de lo que acababa de ocurrir, nos quedamos mirando y sonreímos levemente. Me parece que iba a visitar más frecuentemente a Víctor para “estudiar”.



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